Queda menos de una semana para nuestro reto estrella de 2017: el Camino de Santiago. Cuando creíamos tener la foto definitiva, unos acontecimientos de última hora han dado al traste con los planes de más de uno. Menos mal que había un plan de emergencia…

El cónclave del digestivo

Nuestra última reunión tuvo lugar el pasado domingo. Jose Pablo se acercó hasta Boadilla para acompañar a David, Pelayo, Helder, Félix, Edu, Ramón y un servidor con un buen digestivo (léase gintonic).

Allí se dieron los últimos retoques a la preparación del Camino de Santiago:

  • Edu y yo seríamos los conductores «oficiales». El martes 13 por la tarde iremos a recoger el coche y la furgoneta a Alcorcón para tenerlo todo preparado a primera hora de la mañana. Yo conduciré la furgoneta y haré la ronda el miércoles por la mañana, con la idea de estar en ruta a las 6:30.
  • Félix explicó cómo quedaban distribuidas las habitaciones en Las Herrerías, Sarria, Melide y Santiago. También se encargará de gestionar las credenciales que iremos sellando por los pueblos de Galicia hasta llegar a Santiago de Compostela.
  • David se encargaría de reservar el servicio de transporte de mochilas de Correos para los interesados. En un principio, todos salvo Jose Pablo, Chema y yo harán uso de este servicio.
  • El resto del equipo nos dedicamos a debatir sobre lo que era necesario llevar para esta aventura: cámaras de repuesto, baterías, herramientas, etcétera. Como la mayoría van a contratar el servicio de Correos que les transportará el equipaje de pueblo a pueblo, el peso y el volumen pasan a una segunda dimensión 🙂

Todo quedó más o menos claro, aunque el mejor resumen posible bien podría ser la frase de Helder (departamento de festejos):

Entonces no hace falta llevar herramientas, ¿no?

No sin mi alforja

El martes empezaron los contratiempos. Después de montar el transportín y las alforjas en la Merida, decidí salir a probar que todo ajustaba bien. El primer contratiempo fue ver que una de las presillas que ajusta la alforja a la parte superior del transportín estaba rota, haciendo que el ajuste fuese cualquier cosa menos bueno. El segundo contratiempo fue todavía peor: no podía pedalear sin tocar con los talones en la alforja. Y esto no era algo que se pudiese solucionar rápidamente, como la presilla.

Tocaba pensar soluciones alternativas: había que buscar las alforjas más interesantes que pudiese haber en Amazon, si es que quería que estuviesen a tiempo. La otra opción sería contratar el servicio de transporte de mochilas de Correos, como mis compañeros.

Chema, vente pa Alemania

Pues ya con todos los frentes prácticamente cerrados, ayer nos encontramos con el (esperemos) último contratiempo: a Chema le toca viajar a Alemania por motivos laborales justo la semana que viene. Una baja importante, pues era uno de los que empezaba el Camino de Santiago desde Fromista junto a Jose Pablo. Con la de Chema, el número de bajas ya asciende a tres: Marcos, Álvaro (su rodilla al final no se recuperó a tiempo) y él mismo. Echaremos de menos su presencia (este no es nuestro año, Chema).

Afortunadamente, no todo estaba perdido para Jose Pablo. Debido a la baja de Álvaro, que iba a salir con nosotros desde Boadilla, quedaba una plaza libre en el coche. Como las habitaciones ya estaban reservadas con anterioridad el único inconveniente era que Jose Pablo tendría que reducir sus días de pedaleo y salir con nosotros desde Ponferrada.

Hay que decir que, indirectamente, Chema solucionó mi problema con las alforjas. Y es que me va a dejar las suyas para ir hasta Santiago. Prometo cuidarlas mejor que si fuesen mías.

Seguiremos informando muy pronto…