Nos levantamos dispuesto a afrontar la etapa de hoy que sobre el mapa se nos presenta complicada, incluso arriesgada. La ruta hasta Artesa de Segre nos trae a la cabeza un ruta que hicimos hace unos años (El camino de los buenos hombres), que en uno de sus tramos tuvimos que empujar la bicicleta por un estrecho sendero que apenas daba para una persona (y bastante abajo, casi en la vertical de nuestros pies, el fondo del barranco).

Saliendo de Sant Llorenç

Pues bien, parecía que la ruta que nos esperaba después de la de ayer era algo parecido a eso. Decididos a afrontar ese mal trago, salimos de Sant Llorenç en dirección a la presa de Alós con la idea de llegar hasta Artesa de Segre. Pasamos Camarasa y pronto llegamos a la presa. La carretera gira a la izquierda cruzando el río y nosotros seguimos rectos por unas pasarelas de metal que llevan a la presa. Antes de llegar a la presa, en un pequeño rellano, tomamos una trocha que trepa por la pared.

Paso a paso, empujando la bicicleta, vamos tomando altura. Tal y como esperamos, el camino ya de por si es complicado para ir andando, por lo que subir empujando una bici con alforjas se convierte en una tarea difícil. Tanto, que en algunos pasos ha sido necesario pasar cada bicicleta entre los dos. Si a esto añadimos que en algunos momentos el camino prácticamente está en la vertical del desfiladero no ayuda mucho a bajar el nivel de adrenalina.

El embalse de Montgoi

Casi arriba, el camino se hace un poco menos estresante y nos permite recuperar un poco el aliento (perdido sin necesidad: parte por cansancio y parte por stress). Por fin llegamos a la meseta y podemos disfrutar de una preciosa vista sobre el embalse de Montgoi. Mientras contemplemos el valle nos vamos recuperando y, ya sí, podemos montar en nuestras bicis para rodar sin perder altura y poder seguir disfrutando de la vista del embalse.

Vemos debajo nuestro Camarasa y una pista que, saliendo desde este pueblo, se junta con la que llevamos. Un atajo recomendado para aquellos ciclistas menos acostumbrados a la alta montaña.

Llegada a Artesa de Segre por el río

Después de este cruce, el camino sube un poco hasta un collado. No es una rampa fuerte, pero los esfuerzos anteriores nos pasan factura y se nos atraganta alguna que otra rampa. Una vez superado el collado, una acentuada bajada con varias zetas nos vuelve a bajar al cauce del Segre pasada la presa de Alós. Un par de kilómetros más adelante llegamos a Alós de Balaguer, donde hacemos parada y fonda en el bar de la piscina.

Nos tomamos la comida con bastante tranquilidad, pues ya lo que queda es poco y sin complicaciones. Después de comer y casi echarnos una siesta emprendemos nuevamente la ruta. Los pocos kilómetros que no quedan, río Segre arriba, presentan pocas complicaciones y nos plantamos en Artesa de Segre (enlace aquí) tras superar el pequeño pero fuerte tramo en subida desde el Río hasta el Centro Urbano.