Este fin de semana ha tocado una ruta de las clásicas: salida desde el lago de la Casa de Campo hasta llegar al embalse de El Pardo.

De nuevo hemos salido Antonio y yo, pues las vacaciones de Semana Santa han causado muchas bajas entre los habituales. El tiempo ha sido estupendo, con unas temperaturas que oscilaban en todo momento sobre los veinte grados con un cielo totalmente despejado.

Salimos a las 9:30 del lago de la Casa de Campo, punto de encuentro para todo aquel que haga deporte por la zona por lo que se ve… 😀 Unos kilómetros después estábamos saliendo por el puente que pasa sobre la M30, que es parte del anillo verde ciclista de Madrid (del que seguramente hablaremos en futuros posts).

Circulando por ese tramo del anillo me llamó la atención el imponente edificio abandonado que se encuentra al otro lado de la M30, situado a orillas del Manzanares: el Instituto Llorente. Investigando un poco, resulta que es un edificio construido en 1929-1930 y era una concesión real arrendada a la familia de farmacéuticos Megías. Ahí estuvo localizada la sede de una industria farmacéutica hasta que en 1997 echó el cierre.  El edificio tiene una fachada imponente de 120 metros, por eso llama la atención que esté «abandonado». La realidad es que Patrimonio Nacional ya intento rehabilitarlo en 2008 y darle otros usos, pero hubo que parar el proceso porque se encontraron residuos altamente contaminantes en sus jardines (restos de amianto y vacunas abandonadas). Una pena que un edificio tan singular no se esté aprovechando en la actualidad.

Volviendo a la ruta: subimos por la calle Arroyofresno para cruzar la Avenida de la Ilustración por abajo y, tras callejear un poco, entrar al monte de El Pardo y cruzar los túneles de la M40 por arriba.

Los senderos que transcurren por El Pardo son muy divertidos, con bajadas reviradas y muy técnicas en senderos «singletrack«. Sin duda, la parte más divertida de la ruta. Después de estos senderos llegamos al pueblo de El Pardo.

Oficialmente, la historia del pueblo de El Pardo comienza en 1405 cuando Enrique III de Castilla ordena construir una quinta de caza en el corazón del monte, que fue sustituida por un palacio en 1547 por orden de Carlos I. La historia de este palacio está íntimamente vinculada a la historia de la monarquía española, ya que allí murió Alfonso XII.

Este Palacio fue residencia oficial del Presidente durante la II República española y durante la guerra civil fue utilizado como cuartel general de las Brigadas Internacionales. Tras la guerra civil española pasó a ser residencia oficial de Franco hasta su muerte en 1975. En la actualidad, el Palacio Real de El Pardo sirve como residencia de los jefes de estado en sus visitas a España.

Si queréis investigar algo más sobre la historia de este pueblo, os recomiendo el libro Real sitio de El Pardo. Biblioteca de la provincia de Madrid: crónica de sus pueblos. (Sara, se que siempre has querido leer este libro 😀 )

Una vez en el pueblo de El Pardo decidimos continuar un poco más y llegar hasta el embalse bordeando el río Manzanares. Esto se hace a través de un sendero habilitado para peatones y bicicletas muy estrecho que empieza junto al puente que nos lleva al palacio real. Tras unos cuantos kilómetros llegamos a la valla del embalse (el acceso está prohibido) y al chorro que permite que el Manzanares fluya a ese lado de la valla.

La vuelta desde El Pardo la hicimos pasando por el Club Deportivo Somontes, circulando en paralelo a la M30 y entrando a la Casa de Campo por el mismo punto que usamos para salir.

El fin de fiesta, como siempre que quedamos en la Casa de Campo, fueron unas cervezas en El Urogallo. Las tradiciones hay que mantenerlas 😀

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