Hemos empezado el año fuerte. A la salida de 85 km del domingo pasado sumamos la machada de este fin de semana: una ruta circular Tres Cantos – puerto de la Morcuera – puerto de Canencia – Tres Cantos.

Hay que empezar a entrenar duro para los 10000 del Soplao. La semana pasada intentamos repetir nuestra Madrid – Cercedilla del año pasado, pero por motivos de causa mayor tuvimos que darnos la vuelta en Manzanares el Real y volver por el carril bici de Colmenar. Al final salieron unos cuantos kilómetros, pero nos quedamos con la espinita clavada.

Jose Pablo quería resarcirse y propuso para este fin de semana la ruta Tres Cantos – Morcuera – Canencia. En total salían unos 95 kilómetros sobre el papel y una ascensión considerable a dos de los puertos más carismáticos de la Comunidad de Madrid: Morcuera y Canencia.

Morcuera es un puerto que ya conocemos de escapadas anteriores, pero yo todavía no tenía la foto con el letrero de Canencia en mi haber, así que no me negué a la propuesta de JP. A última hora se animó Goyo para acompañarnos en parte del recorrido (la parte dura, todo sea dicho).

Salida desde Tres Cantos

Jose Pablo vino a recogerme a casa a las 8:00. Antes de las 9:00 ya estábamos listos para salir desde Tres Cantos y poner rumbo a Colmenar Viejo por el carril bici. El día era ideal para montar: el sol de la mañana nos insinuaba que la chaqueta nos iba a sobrar tarde o temprano, aunque de momento era necesaria para no quedarnos fríos con el frescor de la mañana.

Habíamos quedado en encontrarnos con Goyo en Soto del Real, así que le dimos un toque cuando llegamos allí. Atrás quedaban Colmenar Viejo y Manzanares el Real. Aunque ya llevábamos 21 kilómetros, nuestra velocidad en el carril bici pilló a Goyo por sorpresa (a ver si se instala el Whatsapp el muy dog)  y hubo que replanificar para encontrarnos en Miraflores de la Sierra.

En Soto del Real tuvimos que tirar de GPS para que nos llevase hasta el camino de tierra que llega a Miraflores, pero once kilómetros más tarde estábamos en la plaza del pueblo esperando a Goyo detrás de una tostada con mantequilla y mermelada.

Las primeras cuestas habían hecho acto de presencia en nuestro camino hasta aquí, así que tocaba prepararse para el tercio más importante de la ruta: la ascensión al puerto de la Morcuera por su vertiente más dura.

Subiendo el puerto de la Morcuera

Como en ocasiones anteriores, empezamos la subida a la Morcuera desde el área recreativa conocida como “La Fuente Del Cura“, a las afueras de Miraflores. Más adelante nos encontramos con la bifurcación que separa a los hombres de los niños: a la izquierda vamos a la Hoya de San Blas y a la derecha subimos al infierno 😀

La subida al puerto de la Morcuera no es especialmente dura, pero puede llegar a engañar. El firme está en muy buen estado, pero son más de diez kilómetros por pista de tierra en constante ascenso… Luego llega un tramo de asfalto de tres kilómetros que es el que te remata.

Las primeras subidas las afrontamos sin problemas. No nos estábamos encontrando demasiado excursionistas para el buen día que hacía, pero llega un momento que la pendiente y la longitud de la rampa empiezan a hacer efecto en mis piernas y me obligan a parar para refrescarme. La idea de tomarme la tostada en Miraflores  antes de la subida no fue la más acertada, y si a eso le unimos el calor de la chaqueta (a pesar de llevarla abierta desde hace un buen rato) la temida pájara estaba a la vuelta de la esquina.

Puerto de Morcuera

Puerto de Morcuera

Jose Pablo va como un tiro, mientras que Goyo y yo intentamos no descolgarnos. Tiene cuentas pendientes con Morcuera desde el año pasado y se está quitando la espinita 😀 . Llegar al tramo asfaltado fue mano de santo para mí, aunque reconozco que llegué a los 1796 metros del alto bastante más tocado que la vez anterior. Al menos me queda la excusa de decir que subimos a muy buen ritmo.

La parte más dura de la ruta había sido superada, así que lo celebramos con un rato de descanso y chascarrillos antes de una breve visita a la Fuente Cossio, vieja conocida de rutas anteriores.

El puerto de Canencia

El puerto de Canencia es uno de los más bajos y menos transitados de la Comunidad de Madrid, dado su carácter comarcal. Se sitúa a los pies de la Sierra de la Morcuera, por lo que sólo teníamos que dejarnos caer hasta él desde la Fuente de Cossio por una bonita pista de tierra que resultó ser el tramo más bonito de la ruta a pesar del pinchazo que sufrí (gracias a la cámara antipinchazos todo se resolvió dando un poco de aire).

Canencia es un municipio situado en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama que en la actualidad tiene algo más de 500 habitantes. Su origen se remonta a la repoblación cristiana de finales del siglo XI y su nombre se atribuye a la presencia de gran cantidad de perros (canes), ya que el entorno era utilizado como cazadero real y allí estaban las perreras.

El puerto de Canencia forma parte del término municipal de Bustarviejo. Su cota máxima es de 1524 metros y con su longitud de 16 kilómetros une los municipios de Miraflores de la Sierra y Canencia.

Puerto de Canencia

Puerto de Canencia

Nosotros, después de la foto de rigor en el cartel, bajamos hasta Miraflores por la carretera. Lo hicimos con mucho cuidado, vigilando el pinchazo en la rueda delantera para evitar que desllantase y llevarnos el susto (y el golpe) del año. Una pena no haber podido disfrutar a tope de la bajada, que tenía muy buena pinta.

Ya de vuelta en Miraflores decidimos pactar con Goyo una visita al Bar Lisboa de Soto del Real, donde tan bien nos trataron en otras ocasiones. Él bajaría en coche y nosotros lo haríamos por los caminos que nos había tocado subir por la mañana.

Comida en Soto del Real

El camino de vuelta a Soto no tuvo ningún misterio. Una visita rápida a una gasolinera para hinchar la rueda en condiciones y comprobar que el pinchazo se había sellado sin problemas y listo.

Nos encotramos con Goyo detrás de unas buenas cervezas y unas cuantas raciones. Ya llevábamos unos 75 kilómetros y el cansancio se notaba en nuestras caras. A pesar de que nos faltaban unos 25 kilómetros más, el hecho de saber que eran por el carril bici nos relajaba. Una vez saciadas hambre y sed volvimos a nuestras monturas y pusimos rumbo al final de la ruta: Tres Cantos.

La insignia Gran Fondo de Strava

Llegando a Tres Cantos nos encontramos que sólo llevábamos 95 kilómetros. Como JP y yo estamos muy enganchados a Strava últimamente y nos habíamos apuntado al reto Gran Fondo de enero (hacer una ruta de 100 km por lo menos) decidimos alargar un poco por el carril para conseguir la insignia. Como unos verdaderos Stravasshole 😀

Al final, 106 kilómetros a la buchaca, junto al reto de Gran Fondo y el January Climbing Challenge (acumular más de 4000 metros de ascenso en enero) con 5044 metros. Un buen mes.

Como siempre, las fotos están en su correspondiente álbum de Facebook.