Este fin de semana tocó repetir un clásico que teníamos pendiente desde finales de enero: las zetas de la Pedriza.

Además, esta vez las acabamos y le añadimos un suplemento en su punto más elevado: la subida a La Nava.

Salida desde el prado de La Jarosa

La salida, como es habitual, la realizamos desde la garita que controla el acceso a La Pedriza. Para los que no lo saben, el acceso en coche a La Pedriza está regulado, de forma que cuando los aparcamientos que hay situados más adelante se llenan no te dejan cruzar la barrera que hay a la entrada junto al centro de información.

Allí nos presentamos a las 9:30 cuatro habituales: Javi, Jorge, Jose Pablo y yo. Cuatro jotas.

Siguiendo los consejos de JP iniciamos la ruta en sentido horario (supongo que habrá algún motivo para hacerlo así, pero lo desconozco). En esta ocasión no lo hicimos por la carretera asfaltada del Camino de La Pedriza, sino por la pista que lleva hacia Mataelpino para desviarnos a la derecha unos metros más adelante, subiendo en paralelo al Arroyo del Campuzano.

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La primera subida «seria» terminó en la zona conocida como la «Solana de la Garganta» con una gran zeta a nuestra izquierda. A continuación, otra pronunciada subida que nos llevaría hasta el Cancho de las Porras, en el que paramos a descansar y tomar una barrita de gel viendo la subida que tocaba afrontar a continuación: la subida hacia el Collado de los Pastores.

El Collado de los Pastores

El Collado de los Pastores es famoso en la Pedriza por estar situado en uno de los puntos más despejados de la Sierra. Está situado a una altura de 1750 metros aproximadamente. Allí pudimos disfrutar de las mejores panorámicas sobre el Valle del Manzanares. Cuatro carteles nos ayudan a identificar los principales picos: Cabeza de Hierro, la Bola del Mundo y La Maliciosa.

Jorge y Javi en Las Losillas

Jorge y Javi en Las Losillas

La anécdota del día tuvo lugar en esta subida, ya que nos encontramos con un par de chicas que iban haciendo senderismo en nuestra misma dirección y a lo largo de esta subida (y buena parte del recorrido después) nos fuimos intercambiando las posiciones. A nuestro favor hay que decir que el firme estaba en mal estado y hubo que recurrir al plato pequeño en más de una ocasión. Esto hizo que viese desde otro punto de vista mis conversaciones con Diego sobre las transmisiones de dos platos, por cierto…

Después de un buen rato de descanso comenzamos un tramo más o menos fácil hasta otra zona «famosilla»: Las Losillas.

La Nava Grande

Aquí,en Las Losillas, a 1600 metros de altitud, es donde se separa a los niños de los hombres. Se presentan dos opciones: subida a La Nava Grande o comienzo de una de las mejores bajadas que se puede hacer en la Comunidad de Madrid. La lógica pedía la segunda, pero JP quería más y no quedó más remedio que echarle arrestos a la cosa y empezar a apretar hasta los 2100 metros de altitud. Al fin y al cabo, la bajada la teníamos que hacer de todos modos 😀

Jose en la Nava Grande de La Pedriza

Jose en la Nava Grande de La Pedriza

La subida hasta la Nava es exigente. De hecho fue el único tramo de la ruta en el que encontramos nieve, haciéndonos desmontar en una ocasión para continuar la ascensión. Una vez arriba debo decir que me decepcionó un poco el premio, pues después de seis kilómetros de pendientes de ese calibre esperaba encontrarme a la Virgen de Lourdes por lo menos 😀

Un par de fotitos después empezamos el descenso, haciendo alguna parada estratégica para reagruparnos. Si las zetas molan subiendo, bajando son todavía más espectaculares. En este tramo pudimos disfrutar de uno de los pocos árboles singulares de la Comunidad de Madrid: un pino con cerca de 200 años y un porte excepcional.

La bajada de las zetas transcurrió sin contratiempos hasta llegar al Puente del Francés (situado ya a 1200 metros de altitud), punto en el que nos reagrupamos por última vez para bajar juntos hasta Canto Cochino bordeando el río Manzanares.

Comida en Canto Cochino

Jose Pablo y Javi en Canto Cochino

Jose Pablo y Javi en Canto Cochino

En Canto Cochino decidimos quedarnos a comer en uno de los chiringuitos de su área recreativa. Allí son famosos los pollos asados, así que pedimos uno y algún que otro plato combinado y alguna cerve (pocas).

Este fue el fin del track, aunque no de la ruta. Todavía nos quedaban unos seis kilómetros por carretera hasta el aparcamiento de La Jarosa, nuestro punto de partida, pero esos ya fueron por carretera asfaltada. Aunque ese último repecho después de comer… 😀

El track de la ruta está disponible en mi perfil de Strava.