La de hoy es una crónica de las que me gustan a mí, de esas que cuentan historias. Sabéis que siempre me gusta informarme de los sitios por los que voy a pasar ese día o, si se trata de una salida no planificada como la de este fin de semana, por los que haya pasado.

Salida in fraganti

Todo comienza un domingo por la mañana, en el que quedo con Jose Pablo (compañero habitual de rutas) en nuestro punto de reunión: el paso bajo la M40 que separa la Venta La Rubia de los cuarteles de Retamares. Ninguno de los dos teníamos previsto sacar la bici ese día, pero como siempre hay ganas bastó un simple guasap para animarnos.

Comenzamos a rodar por la zona de Retamares (también conocida como Arroyo Meaques) hasta llegar a Campamento, más concretamente a la estación de Metro Colonia Jardín. Allí cruzamos la carretera M502 para llegar hasta el muro de la Casa de Campo.

Nuestra idea inicial era hacer kilómetros por allí, pero sin saber muy bien por qué salió la idea de ir hasta El Pardo y para allá que enfilamos. No es la primera vez que os hablo de el monte de El Pardo, pero esta vez sucedió algo distinto y por eso os lo cuento con algo más de detalle.

Esta vez estuvimos indagando un poco por las trialeras que hay allí. Nos llamó la atención lo curradas que están muchas de ellas, hechas con piedras y troncos y perfectamente peraltadas. Se ve que algunos circuitos que se han montado por allí llevan horas de trabajo. Disfrutamos viendo a cuatro bikers haciendo de las suyas con esas rampas. Aunque se nos pasó por la cabeza, al final no tuvimos los «arrestos» para animarnos con nuestras rígidas. Como ya nos hemos especializado en la larga distancia… 😀

Los restos «misteriosos»

Ruinas de la iglesia del Buen Suceso

Ruinas de la iglesia del Buen Suceso

Después de pasar un rato viendo los saltos decidimos continuar la ruta hasta el pueblo. Fue entonces cuando nos encontramos con un montón de restos arqueológicos allí tirados, sin más.

La verdad es que no se trataba de un descubrimiento a lo Indiana Jones ni nada por el estilo. De hecho, las piedras están amontonadas desde hace tiempo y a la vista de todo el que pase por la zona, lo único que sucedía es que nosotros no sabíamos de la existencia de esta escombrera (porque es lo que era).

Apunté la anécdota para documentarme al llegar a casa, pues las piedras tenían pinta de haber tenido un pasado glorioso dado el trabajo que se reflejaba en ellas: bonitos tallados, sillares y capiteles ahí tirados te dejan pensativo cuando menos…

Del resto de la ruta nada destacable: llegamos hasta la plaza de El Pardo y volvimos por el bonito camino que bordea el Manzanares para entrar de nuevo a la Casa de Campo por Somontes y desandar nuestro camino hasta el punto de partida. Al final nos metimos para el cuerpo más de sesenta kilómetros sin enterarnos. Estamos a tope 😀

La Iglesia del Buen Suceso

Antes de nada os pongo en situación.

La iglesia del Buen Suceso original estaba situada en plena Puerta del Sol de Madrid. En sus orígenes era un hospital (situado en lo que ahora es la tienda de Apple), hasta que la precariedad de la construcción obliga a derribarlo y se decide construir la iglesia en su lugar. Esta no se termina de construir hasta 1611.

Fue en la remodelación de la Puerta del Sol de 1854 cuando se  decidió derribar la iglesia y levantar el edificio actual para el «Gran Hotel de París«, que recibiría el famoso cartel de Tío Pepe a mediados del siglo XX. El reloj de la iglesia, por cierto, pasó a la Casa de Correos. Los restos de esta iglesia se pueden contemplar en la estación de Metro de Sol, que fue donde se encontraron de nuevo en 2006.

Se tomó la decisión de construir la nueva iglesia en el barrio de Argüelles, más concretamente en la calle de la Princesa. Fue el arquitecto Agustín Ortiz de Villajos quién inauguró la nueva iglesia en 1868.

Segunda Iglesia del Buen Suceso

Segunda Iglesia del Buen Suceso

En la Guerra Civil Española se clausura la iglesia y se reconvierte en hospital. El edificio queda totalmente derruido, por lo que se reconstruye de nuevo al finalizar la guerra. En 1942 el hospital deja de dar servicio y el edificio pasa a depender de la Dirección General de Sanidad del Ejército del Aire, que estará allí hasta finales de 1969. Al año siguiente se aprobó la reordenación de la manzana, que se cede al obispado para la construcción de la moderna iglesia que hay en la actualidad.

Los restos que vimos en El Pardo este fin de semana eran los de esta segunda iglesia del Buen Suceso. Mísero fin para unas piedras con tanta historia…

Podéis encontrar esta ruta buscando por fecha en mi perfil de Strava.