Ayer ya se notó que las vacaciones pasaron a mejor vida porque conseguimos reunir uno de los grupos más numerosos desde que salimos con las bicis: ocho insensatos que decidimos madrugar un domingo y cambiar el calorcito de la cama por el fresquete de la mañana de Miraflores de la Sierra. La vuelta al cole ya está aquí.

En esta ocasión se unían a nuestra grupeta dos caras nuevas y volvía un viejo conocido. Manu y su hermano Víctor se animaron a probar nuestras salidas y Julio volvía por la puerta grande, estrenando una flamante Scott Scale de 29″ que le va a dar muchas alegrías.

Aprovechando que la mayoría del grupo no conocía la ruta se decidió repetir una que hicimos Goyo, JP y yo hace un tiempo: ir hasta la Hoya de San Blas desde Miraflores. Una ruta sencillita, con alguna que otra subida y bajadas muy bonitas en un entorno precioso.

Miraflores de la Sierra

La salida estaba programada para las nueve de la mañana, pero al llegar nos encontramos con que no éramos los únicos que íbamos a hacer deporte esa mañana. El área recreativa de La Fuente del Cura estaba llena de runners (ya da cosa llamarlos corredores, suena raro…) que iban a disputar el «km vertical La Najarra«, una prueba de trail running que consiste en completar un recorrido de 5 km y 960 m de desnivel positivo, que asciende la meta que se sitúa en el vértice geodésico de La Najarra (2120 m). Estoy sudando sólo de escribirlo.

Nosotros, a lo nuestro. Una vez montadas todas las bicis y con algo de retraso sobre nuestros planes iniciales enfilamos la primera subida.

No os aburriré con el recorrido, pues fue exactamente el mismo que la otra vez. Para ver los sitios por los que pasamos, mejor echad un vistazo al post de aquél día: Ruta MTB: Miraflores – Hoya de San Blas.

Resulta gracioso que hasta las anécdotas son parecidas, pues una vez en el punto más alto también salió el pulpo a relucir 😛

Las subidas las hicimos a un ritmo bastante relajado, sabiendo que íbamos con tiempo. Parábamos cada dos por tres a esperar a los rezagados y contar nuestros chascarrillos, como los abueletes.

Hoya de San Blas

Fotos en casi todos los miradores que íbamos encontrando hasta llegar al último, el de Fuente Grande. Allí toco avituallamiento a base de barritas, cereales, plátanos (lo que llevase cada uno). Un rato largo de historietas y vuelta a las bicis.

La bajada fue rapidísima. Aquí Manu sacó ventaja con su doble. Daba gusto ver bajar a Goyo (como siempre) y a Julio, que bautizó con algún golpe su nueva montura (no os perdáis el vídeo cuando lo cuelgue).

Como nota curiosa a destacar de esta salida estaría la bici de Víctor, una Scott «retro» de Cromoly que tomó prestada de su padre. Daba gusto verle subir (y bajar) con bastantes menos piñones que los demás y con una horquilla rígida.

Víctor con su Scott retro

Víctor con su Scott retro

A poco más de seis kilómetros para el final sufrí un pinchazo de campeonato, que hizo que Manu y yo tuviésemos que bajar a toda velocidad. El boquete era tan grande que temíamos que el líquido sellante no pudiese cumplir con su función, pero afortunadamente todo quedó en un susto y pude terminar sin problemas. A los que no llevéis antipinchazos en las cámaras os recomiendo que le echéis un vistazo a esto. Cuesta cuatro duros y podéis comprarlo en Amazon: Slime en Amazon. Os aseguro que funcionan de maravilla y la tranquilidad que te dan en cualquier salida vale mucho más que lo que cuestan las cámaras.

Por cierto, la frase del día (elegida por Rober):

Con Goyo siempre toca subir, menos cuando toca bajar. En ese momento preferirías que tocase subir…

Esperemos que esta salida haya servido para que Manu, Víctor y Julio se enganchen definitivamente. Ya casi somos legión.

As usual, si queréis ver todas las fotos de la ruta siempre podréis hacerlo en su correspondiente album de Facebook