Este sábado la cosa no pintaba bien. Llevábamos desde el jueves pendientes de las predicciones meteorológicas para ver si al final nos animábamos a salir. El sábado por la mañana estaba todo tan cubierto que todo indicaba que nos caería un buen chaparrón, pero aún así metimos las bicis en el coche y salimos hacia Manzanares.

Salida de Manzanares el Real

A las 10:00 aparecimos todos en nuestro lugar de reunión habitual: Javi, Rob, Goyo, Jaime, Jose Pablo y yo. La segunda sorpresa de la jornada la dio Goyo apareciendo en el aparcamiento de La Pedriza con un VW Golf en lugar de su «amortizado» Peugeot 205. Ver a Goyo sin su 205 se hace raro, sobre todo ahora que le había cambiado buena parte de la instalación eléctrica y estaba como nuevo 🙂 . Por cierto, la primera sorpresa fue que Jaime se animó a salir con nosotros (¡por fin!).

La tercera sorpresa de la jornada fue cosa de Javi: se caía de la convocatoria. Bueno, no se caía: se tiraba. Decía que estaba todo demasiado cubierto y que no tenía muchas ganas de recibir un chaparrón como el de aquella vez. Y eso que tenía la bici en el coche y todo…

Salida desde Manzanares el Real

Salida desde Manzanares el Real

Cuando un perro viejo de la montaña como Javi te dice que hay muchas posibilidades de que caiga una buena y aun así te aventuras a salir puede ser por dos cosas: o eres un inconsciente o tienes unas ganas de bici de la leche. En nuestro caso se juntaron las dos.

Esta vez la salida la hicimos en sentido contrario al que solemos acostumbrar cuando estamos por esta zona. Bajamos hasta Manzanares el Real para salir inmediatamente del pueblo en la primera rotonda y meternos de lleno en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.

El camino era bastante tranquilo, por una pista sin asfaltar muy cómoda y con la única complicación de atravesar a nivel la carretera de Colmenar Viejo y la M-608 poco antes de entrar a Moralzarzal.

Moralzarzal

Justo a la entrada de Moralzarzal nos perdimos y nos tocó callejear un poco hasta llegar de nuevo al track original de la ruta, que llevaba Jose Pablo en su teléfono. El «está demasiado lejos de la ruta» que íbamos escuchando salir de su móvil continuamente se nos quedó grabado a fuego a todos.

Una pequeña subida por una especie de cortafuegos nos situó de nuevo en la ruta original. Llevábamos 17 kilómetros y acabábamos de empezar una larga subida que se prolongaría casi doce kilómetros.

Becerril de la Sierra

Enseguida llegamos al pueblo de Becerril de la Sierra. Aquí tuvimos que hacer una pequeña parada de emergencia para solucionar un problemilla con la cadena de Jaime, que se le había quedado atascada entre los dos platos de una forma un tanto extraña. Fue necesario dar la vuelta a la bici y desmontar la rueda trasera. Hubo hasta que deshinchar la rueda, pues la tensión de la cadena no nos permitía sacarla limpiamente.

Una vez solucionado el pequeño incidente seguimos adelante con la ruta y enseguida llegamos al embalse de Navacerrada.

Navacerrada

Ya habíamos recorrido un buen tramo de la subida y nos encontrábamos en un pequeño llano. Este tramo que transcurría junto al embalse de Navacerrada resultó ser bastante técnico y divertido, ya que recorríamos un estrecho sendero en el que tenías que aplicarte sobre el manillar para sortear las piedras del camino sin llevarte un llantazo de regalo.

Este bonito sendero acababa en un parque de las urbanizaciones de Navacerrada, punto en el que empezaba el segundo tramo de nuestra subida del día. El más duro. Tres kilómetros por pista hasta el pequeño embalse de la Maliciosa.

Embalse de la Maliciosa

Embalse de La Maliciosa

Embalse de La Maliciosa

Este tramo de subida me pilló un poco despistado y tengo que reconocer que agradecí parar a cambiar la batería de la GoPro 🙂 . La subida tampoco era moco de pavo, pues buena parte del recorrido lo hicimos con pendientes del 16% de desnivel. Poco después de esa parada para cambiar la batería llegamos al embalse, el punto más alto de nuestra ruta. Aprovechamos a descansar un poco, comer y beber algo y prepararnos para la bajada.

La Maliciosa es una de las montañas más vistosas y significativas de la sierra de Guadarrama. Su nombre es debido a la dificultad que tiene su ascenso, excepto por su vertiente norte. Constituye la vertiente este del valle de la Barranca y hace de límite oeste en el valle del curso alto del río Manzanares, muy próximo a La Pedriza.

En realidad, el nombre del embalse de la Maliciosa es «Embalse de la Majada del Espino»

La bajada hasta Mataelpino fue espectacular. En un primer tramo de tres kilómetros bajamos la mayor parte de todo lo que habíamos subido antes con tanto esfuerzo. Un tramo mixto de asfalto con bastante tierra nos hizo poner nuestros sentidos en alerta para no sufrir una caída. Fue una buena prueba de fuego para los frenos. Como siempre que llegan las bajadas, Goyo desapareció ante nuestros ojos y nos esperó abajo.

Mataelpino

Esta era la primera vez que Mataelpino lo disfrutaba bajando. Normalmente solemos pasar en sentido contrario, así que poder disfrutar de ese par de zetas que hay a la salida del pueblo en sentido descendente fue una verdadera gozada.

El último tramo que separa Mataelpino del aparcamiento de La Pedriza es ya un viejo conocido, así que no haré más comentario sobre él excepto que han acondicionado buena parte del camino con tierra prensada.

El Refugio de Oria

El fin de fiesta lo hicimos en otro viejo conocido: el Refugio de Oria. Un bonito restaurante en El Boalo con una espectacular terraza a los pies de La Pedriza. Empanadillas, croquetas, huevos rotos con jamón y un chuletón de un kilo con unas cuantas cervezas nos hicieron olvidar las subidas de la mañana. Los postres hicieron que acabásemos pidiendo más. Próxima semana: Fuenfría.

Ya sabéis que siempre pongo más fotos en el álbum de Facebook.

Podéis encontrar esta ruta buscando por fecha en mi perfil de Strava.