Por fin he sacado algo de tiempo para el blog. Llevo una semana un poco complicada con varios asuntos de trabajo y mi tiempo libre ha sido más bien escaso, aunque siempre hay tiempo para alguna que otra salida con la bici.

Madrid – Cercedilla en Mountain Bike

Rumbo a Cercedilla

Rumbo a Cercedilla

En esta ocasión hablaré sobre la primera de las dos salidas que tengo en el tintero:  Madrid – Cercedilla.

Y es que ya llegó la hora de ponerse serios con la preparación de nuestro reto 2015. Hace un par de fines de semana nos enfrentamos a la primera piedra de toque para la Madrid – Segovia en MTB: una salida que cubre la primera parte de la carrera desde Madrid a Cercedilla.

Esta vez la grupeta la formamos siete ciclistas divididos en dos grupos. El primero de ellos salía desde Madrid a las 9:30 y estaba formado por Jose Pablo (siempre fiel a estas salidas), Juanma (no salíamos con él desde la Riaza B-Pro de 2014), Rob (que por segunda vez se animó a salir con nosotros), Jose (un amigo de Rob que esperamos volver a ver pronto con nosotros) y un servidor. El segundo grupo estaba formado por Goyo (con su bici recién tuneada en Biomecanica3D) y Javi (cada vez más enganchado a la MTB) y saldrían a nuestro encuentro en Mataelpino.

Juanma, Jose Pablo y yo salimos desde la estación de Pitis, para encontrarnos un poco más adelante con Rob y Jose y empezar el recorrido «oficial» de la carrera pasando por el túnel que hay bajo la M40 rumbo a Tres Cantos. Como Rob y Jose ya hicieron la Madrid – Segovia el año pasado nos sirvieron de gran ayuda durante el recorrido, pues nos iban señalando puntos a tener en cuenta durante la carrera.

Primera parte: Pitis – Tres Cantos

Una vez cruzada la autopista M40 por debajo ponemos rumbo a Tres Cantos por caminos que transcurren entre campos con una ligera pendiente ascendente. Lo que más me preocupó de estos caminos no fue la pendiente ni la cantidad de bancos de arena que tenían, sino la estrechez. En algún tramo del recorrido circulábamos entre vallas o muros de fincas y el túnel bajo la M40 no es muy amplio, por lo que el día de la prueba va a ser duro rodar con 3000 ciclistas más por este recorrido tan angosto :-S

Al llegar a la estación abandonada de Valdelatas empezamos a circular en paralelo a la vía del tren. En un puente cruzamos por encima de la vía y poco después empezamos a devorar las primeras cuestas serias: los toboganes de El Goloso. Rampones con una pendiente considerable que enlazan unos con otros de forma muy seguida y que si vas despistado pueden dejarte tocado pocos kilómetros después de la salida.

Al llegar a la altura de Tres Cantos empezamos a circular por el margen de la carretera de Colmenar, aprovechando parte del recorrido del carril bici hasta llegar a la altura del antiguo hotel Foxá. En este punto empieza uno de los pocos descensos largos de la ruta, así que tocaba disfrutar.

Segunda parte: Tres Cantos – Colmenar Viejo

El descenso hasta el barranco de Valdegoino fue bastante divertido. Fuimos bordeando el muro de El Pardo a buena velocidad, aprovechando para descansar un poco el culo poniéndonos de pie ( ya que todavía quedaba una kilometrada por delante).

Después de vadear un arroyo comenzó el ascenso, lento y tendido, hacia Colmenar Viejo. De momento las piernas nos iban respondiendo bien a los cinco, ya que el ritmo que llevábamos no era rápido. Además, Rob y Jose nos iban indicando las zonas más complicadas del recorrido y de vez en cuando nos parábamos a analizar las mejores trazadas con el día de la prueba en mente.

Entramos a Colmenar por el polígono industrial y al llegar a la estación de Renfe cambiamos de dirección para circular de nuevo en paralelo a las vías del tren. Aquí nos perdimos un poco y tomamos una opción para llegar a las vías un poco complicada. Veremos cómo solventa esta situación la organización de la prueba.

Tercera parte: Colmenar Viejo – Manzanares el Real

Madrid - Cercedilla

Manzanares el Real al fondo

Con Colmenar a nuestra espalda afrontamos varios kilómetros sencillos por la vía del tren. Eran tan sencillos que de hecho nos pasamos el desvío y tocó deshacer un poco lo andado 😀 . Este camino empezaba con una divertida zona de trialeras muy técnicas y en las que era fácil llevarte un buen susto. Esta zona de trialeras acabó al llegar a la altura del río Manzanares, punto en que llegó una de las subidas complicadas de la ruta.

La recompensa a dicha ascensión fueron unas bonitas vistas al pueblo de Manzanares el Real y uno de los descansos más prolongados para reponer fuerzas con frutos secos, chocolates y gominolas varias (y unas fotos a unos chinos que iban de turismo 😛 ). Aprovechamos también para enviar nuestra posición a Goyo y Javi, que a estas alturas ya deberían estar cerca de Mataelpino.

Después de esta parada técnica llegó la segunda bajada larga del día, pero esta vez iba a ser mucho más compleja que la anterior de Tres Cantos. Una zona muy técnica de piedras sacó lo mejor de nosotros mismos, pues el cansancio empezaba a acumularse y mantener la concentración era cada vez más complejo. Menos mal que conseguimos salir sin bajas y entramos sin mayores complicaciones en Manzanares tras cruzar el río Samburiel.

Cuarta parte: Manzanares – Mataelpino

El tramo entre Manzanares y Mataelpino fue uno de los más tranquilos del recorrido. Pedaleamos por carretera hasta llegar a la garita que controla el acceso a La Pedriza, momento en que nos encontramos con Goyo y Javi. Habían venido desde Mataelpino a nuestro encuentro para sumar algunos kilómetros más a su ruta.

El camino hasta Mataelpino es amplio y fácilmente ciclable. Tiene una ligera pendiente ascendente, pero se lleva bastante bien con desarrollos largos.

Poco antes de llegar a la M-617 nos apartamos a la derecha para encarar una cuesta de mucha pendiente antes de entrar al pueblo. A partir de este momento las inclinación de las pendientes aumenta considerablemente hasta Navacerrada.

A la salida de Mataelpino tuvimos que superar una pequeña zeta muy intensa. Para mí fue la primera prueba de fuego, pues a esas alturas ya llevábamos muchos kilómetros en las piernas y esta fue la primera cuesta que pidió algo más de mí para superarla.

Una pequeña parada para reagruparnos, comer algunos caramelos y vuelta al tajo: subir y subir 😀

Quinta parte: Mataelpino – Navacerrada

En contraste con la parte anterior, esta etapa fue para mí la más dura del recorrido.

Después de superar las cuestas a la salida de Mataelpino empezamos a rodar por un bonito paisaje, circulando en paralelo a la carretera M-617. Es necesario dar un rodeo para no atravesar una urbanización que se interpone en nuestro camino a la altura del Arroyo de Las Chorreras, pero al poco tiempo volvemos a situarnos en paralelo a la carretera.

El camino a estas alturas se había estrechado considerablemente. Rodábamos en fila de a uno entre la carretera de Colmenar Viejo y el Arroyo de la Angostura, un entorno idílico de no ser por el cambio radical que iba a suceder: del bonito singletrack pasamos a una subida muy técnica con una pendiente considerable.

Esta cuesta fue la que, a la postre, se cobró más víctimas. El primero en probar el suelo fue Jose, que en algún momento perdió tracción en su bici y no le dio tiempo a sacar el pie del pedal. El siguiente en caer fui yo, por ir revisando el sensor de cadencia en marcha (muy tonto, sí). Entre medias estuvo «el incidente«: a Rob se le salió la cadena y se quedó enganchada entre los piñones y ese protector de plástico del demonio que nadie quita nunca. Casi 45 minutos después pudimos reiniciar la marcha, después de cortar el protector con una «herramienta» que Jose siempre lleva consigo 😛

La entrada a Navacerrada la hicimos por el Camino de La Barranca. Una buena subida por carretera poco transitada que nos dejó las piernas con lo justo para el postre: el último repecho hasta lo más alto del puerto de Navacerrada.

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Sexta parte: Navacerrada – Cercedilla

Una portezuela metálica a la izquierda del Camino de La Barranca marca el comienzo del último gran repecho de la ruta. Ahí comienza una subida larga con buenos porcentajes el algunos tramos, aunque con un firme en bastantes buenas condiciones. Lo largo de la subida, unido a la fuerte pendiente y la (casi) deshidratación que tenía a estas alturas de ruta exigieron mucho de mí para no echar pie a tierra.

En lo más alto del puerto hacemos la última parada para reagruparnos y luego empezamos el descenso.

Lo único a tener en cuenta en la bajada es la portezuela que hay que atravesar para cruzar la Carretera de Navacerrada. A partir de ese punto ya continuamos por carretera hasta Cercedilla sin ningún inconveniente.

Una vez en Cercedilla quedaba lo más importante: dar buena cuenta de unas cuantas raciones, platos combinados, bocadillos y jarras de cerveza como si no hubiese un mañana 😀

Para volver a nuestro punto de partida lo hicimos en Renfe. Todos menos Goyo y Javi, que volvieron hasta Mataelpino con la furgo de la novia de Goyo. ¡Eso es trampa, chicos!

La segunda parte de la ruta Madrid – Segovia queda en standby. Esperemos que las buenas sensaciones que nos dejó esta primera se repitan en la segunda y, lo más importante, en la Madrid – Segovia. Esperemos…

Podéis encontrar esta ruta buscando por fecha en mi perfil de Strava.