Otra bonita ruta que hemos sacado del libro “Madrid en Bicicleta“: el valle del río Moros en El Espinar, provincia de Segovia.

Esta ruta está situada en la vertiente segoviana de la sierra, por lo que nos tuvimos que desplazar en coche hasta la urbanización de La Estación de El Espinar, punto de partida de la aventura para los dos únicos ciclistas que nos animamos: Jose Pablo y un servidor.

El valle del río Moros

Pocos metros después de la estación de ferrocarril (hay que cruzar las vías) empezamos a subir de forma suave por un frondoso pinar hasta la caseta que hay en la entrada del área recreativa de La Panera. Ojo a esto: de julio a septiembre no podremos circular por el valle y en el resto de meses de verano habrá que pagar 1,50 € por entrar.

En la caseta elegimos la opción de la carretera de la derecha, que nos lleva por todo el área recreativa bordeando el río Moros hasta un puente. Esta época (finales de abril), el río bajaba con mucho caudal y el pinar era un espectáculo…

La pista es asfaltada hasta el kilómetro 8, cuando pasamos a una pista forestal en una curva cerrada a la izquierda. Aquí es donde el firme se complica un poco (aunque sigue teniendo bastante buen estado) y la pendiente se agudiza. Empezamos el recorrido por las faldas de la Mujer Muerta, con unas vistas del valle impresionantes, dejando a nuestra izquierda el Alto del Casetón y el collado de Pasapán, antiguo paso hacia Segovia.

Empieza el descenso

Hasta el kilómetro 20 no hacemos otra cosa que no sea subir. Al llegar a este punto, con unas bonitas vistas de la Peña del Oso a nuestra izquierda, habremos subido unos 450 metros de desnivel. Durante varios kilómetros tuvimos que lidiar con muchos restos de nieve en los caminos, algo que al principio nos dio mucho juego pero que acabó haciendo que nuestro ritmo se ralentizase más de lo deseado. Era el momento de comenzar la vuelta, haciendo una primera parada en el embalse del Vado de las Cabras para sacar unas bonitas fotos y contemplando la caída de agua, ya que estaba lleno a rebosar.

En el kilómetro 32,5 se nos presenta la oportunidad de coger un atajo a la derecha y bajar directamente al valle, aunque nosotros lo descartamos para ceñirnos a la ruta original. La pista nos resultaba conocida, pues ya tuvimos ocasión de rodar por aquí cuando hicimos la ruta MTB por la senda del Arcipreste. En el kilómetro 34 encontramos una cancela separando un amplio camino a mano derecha, que nos dejará en el apeadero de Gudillos si optamos por él. Si no, dos kilómetros después apareceremos en el valle del río Moros de nuevo para volver a nuestro punto de partida.

Área recreativa de La Panera

Nosotros decidimos hacer una parada técnica en la zona de barbacoas de La Panera, que tenían más actividad que los altos hornos de Vizcaya. Un par de radlers después iniciamos nuestro repliegue con un muy buen sabor de boca.

Preciosa ruta, hecha en la época del año ideal para disfrutar de todo su encanto, aunque si se hace en verano se podría disfrutar de la piscina de La Panera (ojo a la prohibición de circular a partir de julio). A pesar de ser 555 metros de desnivel, la subida no es incómoda porque transcurre a lo largo de 20 kilómetros.

Como es tradición, podréis disfrutar de todas las fotos de este día en su correspondiente álbum de Facebook.