Este fin de semana tocó hacer una salida relajada. Al principio íbamos a ser cuatro asistentes, pero a última hora Jorge tuvo que replantearse la salida porque los peques le habían regalado una noche toledana 🙂 Lo primero es lo primero.

Así que al final nos plantamos Goyo, Rob y yo en algún punto más o menos neutral. Conseguimos bajar a Goyo de su querida montaña y nos plantamos en Tres Cantos para hacer el recorrido conocido como “el muro” de Soto de Viñuelas.

Salida de Tres Cantos

A las nueve de la mañana aparecimos en Tres Cantos. Rob venía ya montado, aprovechando la cercanía del carril bici de Colmenar. Goyo trajo su siempre fiel 205 y en pocos minutos ya estábamos buscando el muro de piedra que da nombre a la ruta (no, no se llama “el muro” por su dureza, sino porque bordea este muro de piedra).

Los primeros metros del recorrido son bastante sencillos. Transcurren por una carretera cortada que va en paralelo al muro, aunque también hay un caminito con unos cuantos saltos que algún aficionado al BMX ha dejado ahí.

En cinco kilómetros ya habíamos dejado atrás Tres Cantos y la urbanización de Soto de Viñuelas, que quedaba a nuestra izquierda. Sólo quedaba rodar tranquilamente y disfrutar de unos cuantos senderos emocionantes hasta la urbanización Ciudalcampo, situada al lado del circuito del Jarama.

Monte Coto Pesadilla

Monte Coto Pesadilla

Monte Coto Pesadilla

Justo a la salida de Ciudalcampo nos encontramos con un cartel que indicaba que estábamos entrando en el Monte de Pesadilla.

Este nombre tan impactante es una herencia de una villa anterior que había en este lugar antes de que Alcobendas se segregase de San Sebastián de los Reyes y este se anexionase Villa Pesadilla y Fuente del Fresno, allá por el año 1820.

Se cree que los primeros pobladores que hubo en Villa Pesadilla se remonten al siglo XII, que es cuando se le concede el Fuero Viejo a Alcalá y se inicia la repoblación de la comarca. Por aquel entonces, Pesadilla pertenecía al reino de  Toledo y dependía judicialmente de Valladolid.

En la actualidad es zona protegida dada su proximidad al Monte de Viñuelas, que desde 1985 está integrado en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, el espacio natural protegido de mayor superficie de la Comunidad de Madrid.

San Sebastián de los Reyes y Alcobendas

Después de disfrutar de las vistas que hay más allá del muro en Monte Pesadilla ponemos rumo a San Sebastián de los Reyes.

Justo por detrás del centro comercial Alegra (donde están las tiendas Factory) alcanzamos nuestro punto más bajo de la ruta. Era el kilómetro veinte y ya sólo quedaba subir de nuevo hasta Tres Cantos.

Un repecho de unos cinco kilómetros da paso a una bajada muy bonita de dos, en la que pudimos ir rápido entre las encinas. Creo que fue uno de los tramos más divertidos del recorrido hasta que llegamos a Valdelamasa.

A partir de ahí, subida por terrenos de Alcobendas hasta llegar al carril bici de Colmenar Viejo, que transcurre paralelo a la carretera M607. En este tramo Goyo nos dio un pequeño susto cuando el terreno se hundió a su paso debido a las fuertes lluvias de la noche anterior. Una caída un poco fea, pero sin consecuencias graves afortunadamente.

Un poco de carril bici hasta Tres Cantos y la ruta ya forma parte del pasado. Habíamos rodeado el Monte de Viñuelas, espectacular dehesa de encinas que rodea el Castillo de Viñuelas.

Para celebrarlo como se merece no podíamos terminar en otro sitio que no fuesen Los Manolitos (Rob y Goyo son unas nenas que no tomaron croasanes, pero que no salga de aquí). 😛

Al final fueron poco menos de treinta y cinco kilómetros con un tiempo ideal y en buena compañía. Rutas así vienen bien de vez en cuando, porque no sólo de piedras vive el hombre 😀