Hay ocasiones en las que una ruta “sencilla” te alegra la semana, y esta ha sido una de esas ocasiones. La ruta de esta ocasión es una que podríamos catalogar como “clásica” en el sureste de la Comunidad de Madrid: el tren de Chinchón.

El tren de Chinchón

La ruta de esta ocasión toma su nombre del tren que llegaba hasta Chinchón y Colmenar de Oreja, uno de los ramales de la línea de tren de Arganda. Popularmente era llamado “el trenecillo” o “el rompecepas“, pues el tren iba tan despacio que la gente tenía tiempo de bajarse en marcha y saquear las cepas de las fincas colindantes. De ahí viene precisamente el dicho popular:

El tren de Arganda, que pita más que anda

Los orígenes del tren se remontan a 1886, cuando llegaba hasta Arganda. Cinco años más tarde se inauguró el tramo hasta Morata (actualmente una vía verde muy bonita). A Chinchón no llegaría hasta 1902. El cometido de este tren era el transporte de vino y  piedra caliza desde las canteras de la zona, principalmente.

La línea cerró en 1964 y el trazado se reconvirtió en una senda ecológica (del páramo a la vega) con miradores y áreas de descanso.

Salida desde Morata de Tajuña

Después de unos días de “calentamiento” en el grupo de WhatsApp conseguimos juntarnos una grupeta interesante: David está enganchado como nunca a esto de la bici, mi ex-compañero Javi está empezando con fuerza y Jorge está volviendo por sus fueros después de una larga lesión que lo ha tenido apartado de la bici unos cuantos meses. Jose Pablo y yo cerrábamos el grupo. El tren de Chinchón nos esperaba.

Nos presentamos con las bicis en los coches en Morata a eso de las 9:00 y poco después estábamos rodando los primeros metros por la Vía Verde del Tajuña. Unos cuatro kilómetros después nos desviamos por un camino que sale a mano derecha, pasado un área de descanso. Al otro lado de la carretera empieza un camino de tierra, que era el antiguo trazado del ferrocarril, que nos llevará hasta Chinchón sin tener que superar fuertes pendientes. Esta es una ruta ideal para principiantes.

En los primeros tramos de este camino de tierra pudimos ver muchos restos de trincheras de la Guerra Civil: agujeros excavados como si fuesen cuevas para guarecerse durante la batalla del Jarama.

Unos 3 kilómetros después de haber dejado atrás la Vía Verde del Tajuña nos encontramos una cantera de yeso que nos obligó a rodearla, saliéndonos del trazado del ferrocarril y obligándonos a afrontar un pequeño rampón que nos hizo echar pie a tierra (a todos menos a JP).

Chinchón

Unos diez kilómetros después llegaríamos a Chinchón. El recorrido fue muy sencillo y nos permitió disfrutar de una bonitas vistas. Tan sólo hubo que prestar atención a la hora de atravesar la M-315, pues el cruce se tiene que hacer en una zona con visibilidad “no muy buena”.

Sobra decir que la Plaza Mayor fue el sitio elegido para nuestro avituallamiento a base de café y barritas con tomate. Y es que esta plaza está declarada como la cuarta maravilla material de la Comunidad de Madrid. El resto del casco urbano de Chinchón también es muy interesante, con monumentos como la Iglesia Ntra. Sra. De la Asunción (con un Goya en su interior, por cierto), el Teatro “Lope de Vega”, el Monasterio de las Clarisas, el Castillo de los Condes

La vuelta a Morata la hicimos por caminos agrícolas, bordeando el río Tajuña en buena parte del recorrido y disfrutando de la divertida bajada que hay poco después de salir de Chinchón hasta el Camino de San Galindo.

Aunque nosotros no lo hicimos, justo antes de cruzar el puente sobre el río hay un desvío a la izquierda que, de tomarlo, nos hubiese permitido disfrutar del Castillo de Casasola, una antigua fortaleza del siglo XV edificada sobre un acantilado.

A pesar de ir con mil ojos, aquí es fácil perderse por la cantidad de caminos que hay en la zona, como nos pasó en un par de ocasiones en las que tuvimos que “desandar” lo andado. Afortunadamente, el suelo estaba bastante seco (por lo visto es fácil encontrarse un barro arcilloso en invierno) y los kilómetros pasaban sin mucha dificultad.

Al llegar de vuelta a Morata de Tajuña decidimos seguir las tradiciones y concluir la ruta del tren de Chinchón con unas buenas cervezas, mientras hablábamos de rutas futuras…

Como de costumbre, en la página de Facebook tenéis disponible el álbum de fotos de la ruta.