Parece que poco a poco vamos animándonos a coger el coche de nuevo y hacer alguna (pequeña) escapada a la montaña madrileña. Félix, Pelayo, Jose Pablo y un servidor nos repartimos en dos coches para poner rumbo a Cercedilla y descubrir la famosa Senda del Arcipreste

Salida de Cercedilla

El parking de la estación de Cercanías de Cercedilla sirvió como base de operaciones. Una vez montados todos en las bicis nos dispusimos a afrontar una subida de seiscientos cincuenta metros en poco menos de quince kilómetros. El plato fuerte del día, sin entrantes ni nada. Directos a la acción.

Poco después de comenzar a pedalear nos unimos al Camino de los Campamentos, para seguir subiendo hasta llegar a la Carretera de las Dehesas y abandonarla más adelante, cerca del refugio de Peñalara, allá por el kilómetro seis y medio.

Nosotros seguimos a lo nuestro: la subida. Una parada en el mirador de los poetas nos hizo más llevadera la subida. En el kilómetro trece llegamos a uno de los puntos más bonitos de la ruta: el mirador de la Reina. Como ya nos lo sabemos de alguna que otra ruta anterior, pasamos de largo. El puerto de la Fuenfría nos esperaba cerca, a tan sólo mil metros de distancia.

Senda del Arcipreste

Senda del Arcipreste

El puerto de la Fuenfría

Aprovechamos para hacer una parada de “turismo”: estirar las piernas, tomar alguna que otra barrita y comentar lo graciosos que nos parecen esos grupos de excursionistas que llegan a lo alto y aprovechan para echarse un cigarro. El deporte ante todo, sí señor 😀

Unas cuantas fotos chorras después ya estábamos listos para empezar “la parte disfrutona” de la ruta, buscando la Senda del Arcipreste para volver a nuestro punto de partida.

Comenzamos la bajada por una pista amplia y con buen firme, para desviarnos poco después por una portezuela a la derecha. Este tramo de camino nos llevaría, ya por la Comunidad Autónoma de Castilla y León, por unas bonitas pistas forestales con preciosas vistas del Embalse del Tejo a la derecha.

Una bajada un poco técnica nos deja directamente en el Camino del Agua. Justo en ese momento empezó la parte más dura del recorrido, una pendiente bastante complicada por las piedras sueltas de gran tamaño que nos obligaron a echar el pie a tierra en más de una ocasión. La peña del Arcipreste de Hita quedaba a nuestra izquierda.

La Peña del Arcipreste de Hita

El punto más destacado de la Senda del Arcipreste: el monumento natural de interés nacional de La Peña del Arcipreste de Hita, declarado así en 1930 a petición de la Real Academia Española de la Lengua para conmemorar los seis siglos del “Libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita.

La peña del Arcipreste de Hita se encuentra cerca del Puerto del León. Aunque nosotros no nos desviamos del camino para verlos, la peña tiene grabados unos versos del Arcipreste, gracias a Menéndez Pidal, que tuvo la idea de rendir ese homenaje.

Hay que destacar que este paraje fue uno de los primeros espacios protegidos de nuestro país. El tercero, más concretamente. Otra nota curiosa es que, bajo la inmensa roca, hay un cofre que contiene (bueno… debería contener) el Libro de Buen Amor. Por lo visto es costumbre abrirlo al azar y leer en voz alta uno de sus párrafos.

Dejando atrás la Senda del Arcipreste

La vuelta hasta Cercedilla, aunque sencilla, resultó algo más accidentada de lo que me gustaría. Bajando por el Camino de los Lomitos, una pista ancha y con buen firme, me salí en una curva a unos 60 km/h. Afortunadamente tuve unos segundos muy valiosos (y muy “intensos”) para ir preparando el “aterrizaje” justo en el Arroyo de la Peñota, encima de una zarza que evitó males mucho mayores.

Las fotos, as usual, en su álbum de Facebook.