Este fin de semana tocaba rematar lo que el granizo impidió hace veinte días: coronar el puerto de La Morcuera.

La última vez nos quedamos a cuatro kilómetros de conseguirlo porque se puso a granizar, lo que nos obligó a poner pies en polvorosa. Esta vez volvíamos a la carga con mejor tiempo: hasta 35 grados de máxima.

Como siempre, Goyo era nuestro guía por estos caminos. Nadie conoce los caminos de la Sierra de Madrid como él.
Aunque el punto de partida era el mismo que la vez anterior, el recorrido iba a cambiar sustancialmente.

Salida desde Colmenar Viejo

Un primer grupo, formado por Jose Pablo, Rob y yo, salimos desde Colmenar Viejo a las 9:00 para sumar algún kilómetro extra a la ruta. La idea era encontrarnos a eso de las 10:00 en Soto del Real con la otra parte del grupo: Goyo y Javi (que insiste en que no está para meterse tantos kilómetros para el cuerpo, pero él sabe que es mentira).

El tiempo se nos echó encima preparando las bicicletas. Jose Pablo tuvo que cambiar las pastillas de freno antes de salir, lo que nos llevó algo más de tiempo. Para compensar esos minutos perdidos y no hacer esperar mucho a la pareja de Soto decidimos tomar el carril bici. Esta vez, además, contábamos con otro arma: CloseToYou. Así podríamos saber en todo momento dónde estaba el otro grupo y evitar la situación de la última vez, en la que perdimos mucho tiempo buscándonos por Manzanares.

Encuentro en Soto del Real

Poco (muy poco) después de las 10:00 nos encontramos en el punto de reunión. Goyo ya tenía la bici lista y Javi la estaba sacando del coche. Un detalle curioso que nunca os he comentado es que Javi siempre lleva la bici totalmente montada en la parte de atrás de su Avensis. Es alucinante ver cómo abre el portón del maletero y saca la bici con las dos ruedas montadas 😀 .

Por hacer la coña nos paramos un momento a calcular «cuántos cadáveres caben en el maletero de Javi» (una coña de la que hablamos a menudo). Después de echarnos unas risas, estábamos todos listos para que empezase lo bueno: rumbo a La Morcuera.

En esta ocasión, y para evitar que nos resultase repetitivo, Goyo nos llevó por otro camino.

Salimos de Soto del Real por la Calle de la Sierra. El nombre ya era un indicativo de lo que nos esperaba. En el kilómetro 20 nos encontramos junto al embalse de Los Palancares, que dejamos mano izquierda para seguir subiendo hasta el kilómetro 25.

Tres kilómetros después nos encontramos encarando la que será la mayor subida de la ruta: diez kilómetros de cuestas por pistas forestales en un estado más o menos aceptable de conservación. Lo más cachondo es que poco después de empezar la subida Rob dijo la que iba a resultar la frase del día:

Esto es más llanear que subir

Como somos unos melancólicos, al llegar al lugar donde nos paramos la vez anterior para resguardarnos del granizo decidimos echar pie a tierra para reagruparnos. A estas alturas ya nos había pasado un tío que subía corriendo como alma que lleva al diablo.

Un buen rato después, tras varias barritas y naranjas, reanudamos la marcha. Dos kilómetros de pista nos dejan al lado de una barrera que separa las pistas forestales del asfalto, así que los dos mil últimos metros de esta subida los hicimos por carretera: nos incorporamos a la M611 (carretera de Miraflores a Rascafría) y apretamos los dientes hasta lo más alto del puerto de La Morcuera con pendientes del 8%. El asfalto me vino como anillo al dedo, pues a estas alturas de la ruta ya llevaba el trasero algo afectado de tanta piedra. Aproveché y me di el gustazo de llegar a la cima subiendo el ritmo.

El puerto de La Morcuera

El puerto de la Morcuera es un paso de montaña a 1.796 metros sobre el nivel del mar. Es el tercer puerto más alto de la Comunidad de Madrid junto a la Fuenfría, que también hemos coronado en alguna ocasión.

Desde lo más alto puede contemplarse toda la llanura madrileña si miramos hacia el sur, mientras que si lo hacemos en otras direcciones veremos picos de más de 2.000 metros como Cabezas de Hierro y La Najarra.

Mientras nos reagrupábamos en la cima aprovechamos para acercarnos hasta la única fuente que tuvimos a mano a lo largo de toda la ruta.

La Fuente Cossío

Fuente Cossío

Fuente Cossío

La Fuente Cossío es un monumento construido en dos tipos de granito distintos. Fue inaugurada en 1932 por Julián Besteiro en homenaje a Manuel Bartolomé Cossío, profesor de la Institución Libre de Enseñanza y gran amante de la Sierra de Guadarrama.

El chasco que nos llevamos al llegar fue importante, no tanto por la apariencia de la fuente (majestuosa en medio de una pradera y con unas vistas preciosas) sino por el escaso caudal de su único chorro. En tiempo invernal sale agua a borbotones, pero en esta época los neveros de la zona se han derretido y el caudal baja hasta verse reducido a poco más que un goteo. Nos armamos de paciencia y sacamos unas cuantas fotos. Goyo y Javi nos esperaban a la sombra de los pinos que había en la cumbre de la Morcuera.

Las trialeras

La bajada desde lo más alto la voy a calificar de «divertida«. Los que habéis leído alguna de nuestras rutas anteriores sabréis que si viene Goyo en la expedición implica la presencia de piedras. Pues esta vez ha conseguido crear su obra maestra: una trialera imposible de bajar si no te apellidas Atherton y tienes la mejor bicicleta de doble suspensión del mercado.

Aún así, como los cinco estamos un poco locos (bueno, JP no, pero era minoría) nos tiramos siguiendo a Goyo en lo que bien podría haber sido el último error de nuestras vidas 😀 . Unas piedras de dimensiones considerables, sumadas a la estrechez de los senderos y la cercanía de los pinos  hicieron que tuviésemos que echarnos la bici al hombro en más de una ocasión. Incluso me di el gustazo de besar el suelo en una ocasión (aterrizando con clase encima de un arbusto, eso sí). ¡Menos mal que esta vez sí que llevaba el casco que tiene pegado mi ICEcover!.

Lo único positivo de esa trialera fue disfrutar viendo bajar a Goyo mientras pude seguirle. El día que este tío se compre una bici con doble suspensión irá de cabeza a la copa del mundo de Downhill sin lugar a dudas (y lo mismo hasta hace podio). Una lástima no haber llevado la GoPro en esta ocasión.

Los 2,5 kilómetros de trialeras nos llevaron un buen rato. Como se nos echaba el tiempo encima no dejamos a Goyo seguir con su idea inicial para despeñarnos y, en cuanto llegamos al primer cruce, tomamos las de Villadiego hasta Soto del Real.

Cuando llegamos de nuevo al embalse de los Palancares volvimos sobre nuestras rodadas. Una vez en Soto del Real paramos a comer en el Bar Lisboa, en el que unos tremendos bocadillos y unas Estrellas de Galicia bien frías nos ayudaron a reponer fuerzas.

Este fue el fin de la ruta para Goyo y Javi, mientras que los tres restantes continuamos hasta Colmenar Viejo (tras unas cuantas maldiciones, por qué no decirlo) para completar los 72 kilómetros de ruta de este fin de semana.

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