Cinco semanas después vuelvo al carril bici de Colmenar Viejo, pero esta vez con distinto compañero de viaje. Aprovechando el buen día, Alejandro y yo nos animamos a hacer unos cuantos kilómtros para probar la resistencia de mi maltrecha rodilla.

Hablé a Alejandro del carril bici y, como él todavía no lo había probado, decidimos la semana anterior que esta sería la ruta. Intentaríamos llegar hasta Soto del Real, aunque teníamos un tiempo limitado (había que estar de vuelta a las 12:00).

Salida del Hospital de Cantoblanco hasta Colmenar Viejo

Salimos a las 8:30 del pequeño aparcamiento del Hospital de Cantoblanco, situado en la vía de servicio de la carretera de Colmenar (M-607). Aunque el tiempo acompañaba, el fresco de la mañana hizo que me tuviese que abrigar un poco más de lo que pensaba: camiseta térmica sin mangas (una Spiuk de la que os hablaré en un próximo post) bajo el maillot y los manguitos en los brazos. No me sobraron, la verdad.

El carril bici estaba bastante más vacío que de costumbre. Supongo que al no apretar tanto el calor en este tiempo la gente prefiere quedarse un poco más en la cama y retrasar la salida, porque a la vuelta nos encontramos muchos más ciclistas que a la ida. Por cierto, esta ruta está tomada por las «flacas», que nos adelantaban a toda velocidad con pasmosa facilidad.

Hasta la salida de Colmenar Viejo el carril es bastante amplio. Los repechos son constantes y, aunque no demasiado complicados, si te pillan «despistado» pueden llegar a cansarte 🙂 . Hicimos unos 200 metros de desnivel en unos 7,5 kilómetros.

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De Colmenar Viejo a Soto del Real

Una vez que el recorrido sale de Colmenar, cruza la M-607 y empieza a transcurrir paralelo a la M-609 hasta llegar a Soto del Real. Este tramo se estrecha ostensiblemente y la calidad del firme disminuye un poco, aunque sigue siendo muy buena. Seguimos rodando segregados del tráfico, a excepción de un par de cruces en un par de salidas de la carretera con buena visibilidad.

Nosotros dejamos la ruta al llegar a una gasolinera que hay en la M-609, a la altura del embalse de Manzanares (o embalse de Santillana). Llevábamos ya unos 25 kilómetros, así que tocaba parada técnica para unos plátanos, alguna barrita y un poco de agua.

La vuelta fue mucho más llevadera 😀 . Todo lo que se había subido para llegar a Soto tocaba bajarlo, así que pusimos plato grande y ya no lo quitamos hasta llegar al coche. Sobrepasamos los 40 km/h en varias ocasiones (sólo hay que dejar que actúe la física en las cuestas abajo, je je je).

Por cierto, aprovechamos la ruta para probar las nuevas cubiertas Maxxis Crossmark de Alejandro (iguales que las mías).

Puedes ver los datos del entrenamiento en Strava.