La ruta de este fin de semana puede parecer algo descafeinada, pero la verdad es que lo que iba a ser una salida relajada se convirtió al final en un buen entrenamiento de cara a la Talajara 2015.

La idea original era llegar hasta la presa de El Gasco, pero una serie de avatares nos obligaron a cambiar de decisión sobre la marcha.

Salida de Boadilla

A las 9:30 estábamos sobre la bici recorriendo el mismo camino que hicimos el jueves: bajar hasta el río Guadarrama por el monte Romanillos. Una vez allí cambiamos de recorrido para ir hasta la urbanización Villafranca del Castillo, que atravesamos sin complicaciones por su avenida principal.

Los problemas vinieron nada más salir de Villafranca. Justo al final de la urbanización había que atravesar la carretera que lleva a Villanueva del Pardillo (M509) cruzando bajo un puente, pero una valla nos cortaba el paso y tuvimos que buscar un camino alternativo.

Bordeando el Guadarrama

Una vez encontrado el camino correcto sólo tuvimos que bordear el río Guadarrama, dejándolo a nuestra izquierda todo el rato. Fue un camino bastante entretenido, con zonas de sombra y alguna que otra bajada divertida. En este tramo pasamos bajo las enormes tuberías que llevan el agua a Majadahonda desde el embalse de Valmayor y también vimos las instalaciones ganaderas de Priégola, la leche fresca que seguro que habéis visto en los supermercados (echad un vistazo a su historia en la web, es genial).

Cuando llevábamos unos 18 kilómetros de marcha nos cruzamos con una chica muy simpática que había salido a entrenar ella sola. Llevaba un bicicletón y estaba equipada hasta los dientes. Aprovechamos para preguntarle si íbamos bien orientados para llegar a El Gasco, pero su respuesta nos metió algo de miedo en el cuerpo. Según ella estábamos medio locos si queríamos llegar hasta allí con sólo un bidón de agua. Que si había mucha distancia, que si iba a hacer mucho calor, que si no íbamos equipados… Vamos, que daba más la impresión de que estábamos buscando el Santo Grial en lugar de haciendo una rutilla de fin de semana 😀 . Es cierto que nuestras pintas ayer no eran las más profesionales (yo iba con una camiseta de tirantes, muy pachanguero), pero para montar en bici tampoco necesitamos mucho más.

Así, después de recibir una serie de indicaciones, reemprendimos la marcha para volver a perdernos un par de kilómetros más adelante. llegamos a un puente que no permitía pasar bajo la M505, así que tocó deshacer el camino hasta encontrar una alternativa. Esta alternativa fue seguir el curso del río nuevamente hasta llegar al área recreativa del Guadarrama.

Allí tomamos otra decisión errónea: elegimos el camino de la derecha en un bifurcación, lo que acabó siendo el mayor error del día.

Área Natural del Lazarejo

Este camino nos metió de lleno en el Área Natural del Lazarejo, en el término municipal Las Rozas y muy próxima a Galapagar.

En el Lazarejo destacan los encinares y los llamados «matorrales de sustitución». Varios arroyos atraviesan la zona, siendo sus cauces principales el arroyo de los Perales y Miguel Martín, que se unen para formar el arroyo de Lazarejo que da nombre a este área natural,

El paseo fue muy agradable, a pesar de que tuvimos que enfrentarnos a una de las mayores subidas del día. Cuando nos dimos cuenta de que nos habíamos desviado bastante de la ruta original dimos la vuelta, pero el despiste (y lo que nos costó encontrar un camino de vuelta) nos supusieron diez kilómetros de regalo sobre nuestros planes iniciales. Casi nada. Por lo menos el recorrido resultó bastante agradable.

Volvimos a la bifurcación del área recreativa del Guadarrama para elegir el camino de la izquierda, que nos llevó por un sendero bastante divertido hasta el Embalse de Molino de la Hoz.

Embalse Molino de la Hoz

Embalse Molino de la Hoz

Molino de la Hoz

Molino de la Hoz es una urbanización perteneciente al término de Las Rozas, en la linde con Torrelodones y Galapagar, en las primeras estribaciones de la Sierra de Guadarrama, a los pies del puerto de Galapagar.

Fue proyectada en la década de los sesenta como un conjunto residencial de chalets independientes. Como reclamo comercial fue construido un pequeño embalse para usos deportivos y recreativos que, con el tiempo, se ha convertido en un hábitat para aves migratorias.

Hasta aquí llegamos nosotros para hacernos, como siempre,  unas fotillos de rigor.

Dada la hora y los kilómetros acumulados decidimos abandonar la idea inicial de llegar hasta la presa de El Gasco (estábamos realmente cerca) y volver a casa. Si no hubiésemos metido esos diez kilómetro extra ya estaríamos de vuelta sin mayor problema, pero…

Vuelta por Majadahonda

Para volver tomamos el mismo camino que habíamos hecho anteriormente hasta llegar a las tuberías del agua, punto en el que decidimos acortar un poco volviendo por Majadahonda siguiendo el recorrido del trasvase.

Siete kilómetros de subida por un camino de grava al mediodía no es lo más gratificante que se me puede ocurrir, aunque una pareja que estaba «aliviándose» en un coche negro en medio del camino no debían pensar igual que yo 😛

Al entrar en Majadahonda paramos en el primer chino que vimos para comprar algo de Aquarius, que nos dio la vida. Media hora después volvimos a las bicis para callejear un poco por el pueblo y entrar al monte de Boadilla por la zona del Hospital Puerta de Hierro. Por cierto, también nos costó lo nuestro encontrar el acceso a la pasarela sobre la M50… Ayer no era nuestro día.

El monte de Boadilla fue coser y cantar. Llegamos al coche rápidamente y cada mochuelo a su olivo.

Al final sacamos cincuenta y ocho kilómetros muy variados, con caminos de todo tipo y alguna que otra subida exigente. Lo que iba a ser un paseo acabó convertido en un buen entrenamiento. Lo que está claro es que ir hasta El Gasco desde Boadilla no es ni mucho menos la odisea que nos dio a entender aquella chica. Y es que el postureo está haciendo mucho daño

Como siempre, las fotos las podéis ver en su correspondiente album de Facebook.

Podéis encontrar esta ruta buscando por fecha en mi perfil de Strava.