Este fin de semana suponía la última ocasión para hacer un entrenamiento de calidad de cara a nuestro reto 2015. El próximo sábado es el «día D», así que había que aprovechar el tiempo para sumar kilómetros de calidad: Colmenar – Manzanares – Morcuera – Soto.

Diciendo calidad quiero decir desnivel. Teníamos que sumar kilómetros y metros de ascensión para probarnos y ver en qué condiciones afrontamos los cerca de 2300 metros de desnivel acumulado de la BH Madrid – Segovia 2015.

Goyo, que es nuestro hombre de referencia para cualquier ruta por la zona dela sierra de Madrid, propuso ascender el puerto de La Morcuera (uno de los clásicos de la Comunidad de Madrid) y a todos nos pareció una buena idea. La idea original era partir de Manzanares el Real, pero Jose Pablo y yo decidimos arrancar en Colmenar Viejo y meter unos cuantos kilómetros extras, rodando además por parte del recorrido del sábado que viene.

Salimos de Colmenar Viejo

El tiempo nos iba a acompañar a priori: temperaturas entre los quince y los veinte grados hasta las 15:00, momento en el que el riesgo de tormentas aumentaba drásticamente. Por si las moscas echamos un chubasquero a la mochila, aunque si todo iba bien no sería necesario.

Rob se apuntó a nuestra propuesta, así que nosotros tres salimos de Colmenar Viejo a las 9:00 con la idea de encontrarnos a la salida de Manzanares con Goyo y Javi para ascender hacia La Morcuera y bajar después hasta Soto del Real. Echamos de menos a Jorge, que causó baja de última hora porque el peque no pasó muy buena noche (lo que tiene no dedicarse a esto en exclusiva).

A las 9:20 aproximadamente salimos de la estación de Colmenar buscando el trazado de la Madrid – Segovia. Tardamos poco en encontrar las antiguas vías del tren y empezar a rodar alegres hasta el kilómetro cinco, momento en el que afrontamos una pequeña subida por unas trialeras técnicamente exigentes.

Poco después llegaría el único susto de la ruta: una caída sin consecuencias de Rob al cruzar el puente sobre el río Manzanares que no impidió que siguiésemos la ruta a buen ritmo hacia Manzanares el Real.

La bajada hacia el pueblo la hicimos en esta ocasión por la pista forestal, evitando una bajada rocosa bastante técnica que ya conocíamos de nuestra ruta del mes pasado hacia Cercedilla.

Triatlón en Manzanares el Real

Ya en Manzanares tuvo lugar la anécdota de la ruta. Resulta que se estaba celebrando el TriaRoc (una prueba de triatlón que ya va por su tercera edición) y todo el pueblo estaba cortado al tráfico. Las calles principales estaban plagadas de conos, pero como nosotros no sabíamos nada nos metimos a rodar por el circuito sin saberlo. Nadie nos indicó nada al respecto y estuvimos circulando algún que otro kilómetro, hasta que al llegar a una rotonda un guardia civil nos invitó con toda la educación que fue capaz de acumular a que nos echásemos a un lado.

Mientras esperábamos frente a una gasolinera e intentábamos avisar a Goyo de nuestro percance sucedió algo muy grande: en el pelotón de competidores del TriaRoc alguien gritó «¡Hey, Big Joe!«. Vaya subidón 😀 . Resulta que era nuestro compañero Nacho, que estaba compitiendo en el triatlón. Mola eso de ir a un pueblo tan alejado de tu zona de influencia y que alguien (de pura chiripa) te conozca. ¡Grande Nacho!

Volviendo a nuestra ruta… Al final tuvimos que improvisar un recorrido alternativo por un camino estrecho que bordeaba el embalse de Santillana para encontrarnos con la otra mitad de la expedición. A estas alturas llevábamos 25 kilómetros en las piernas.

A partir de ese momento, ascenso y más ascenso por una zona conocida de anteriores batallas hasta llegar a la bifurcación que nos enfilaba hacia el alto de La Morcuera. La hora de la verdad estaba ante nosotros: una cuesta de pendiente considerable que separaría a los hombres de los niños 😀

Granizo en el ascenso a La Morcuera

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Goyo y JP de mecánicos

Y tras catorce kilómetros de subida pasó lo que sabíamos que iba a pasar. En cinco minutos se organizó la tormenta perfecta. La primera parada técnica para ponernos el chubasquero fue seguida casi de inmediato por la segunda para ponernos a cubierto bajo los árboles 😀 . La granizada de nuestras vidas, ja ja ja.

Llegados a este punto de la ruta no sabíamos si continuar y ascender los pocos metros que nos faltaban hasta la cima de La Morcuera o darnos la vuelta, pues estábamos calados hasta los huesos. Como la vuelta estaba prevista inicialmente por trialeras y seguramente se encontraría en un estado impracticable, decidimos volver sobre nuestros pasos y llegar a Soto del Real de la forma más rápida posible.

La bajada fue simplemente espectacular. Goyo decidió quitarse la camiseta para tener algo seco a nuestra llegada (fail 😀 ), Rober tiró de manguitos porque no llevaba chubasquero y el resto nos calamos de todos modos a pesar de llevarlo. Yo opté por quitarme las gafas, pues el agua chorreando por ellas no me dejaba ver la ruta. El ruido del granizo golpeando violentamente el casco es algo que no mola cuando vas bajando a 50 km/h por una pista llena de agua, aviso…

Llegada a Soto del Real y carril bici a Colmenar

Una vez llegados a la M-511 no lo dudamos: entramos a Soto por carretera hasta encontrar el carril bici que nos devolviese a Colmenar. Goyo y Javi se quedaron en Soto, pues tenían los coches allí. Los tres restantes apretamos un poco el ritmo para llegar a Colmenar Viejo lo más rápido posible.

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Goyo, Jose y JP en El Boalo

Trece kilómetros de carril bici nos devolvieron al punto de partida: la estación de Cercanías de Colmenar Viejo. Allí se quedó Rob estirando, mientras que JP y yo nos cambiamos de ropa para ir al encuentro de Goyo en El Boalo y clausurar la ruta de la manera que se merece: en el restaurante «El Refugio de Oria», que además celebraba la feria de la tapa de África. Impresionantes empanadillas, por cierto 😀

Como nota negativa de la ruta destacar los dos móviles empapados que se cobró la metereología: el de Javi (que recuperó al secarse) y el mío propio, que tuve que llevar al servicio técnico para sustituir el flash (se humedeció y se quedó encendido). Gajes del oficio, dicen.

Podéis ver más fotos en este album de Facebook.

Podéis encontrar esta ruta buscando por fecha en mi perfil de Strava.