Como os prometí ayer en mi cuenta de twitter (@BigJoesES), os voy a hablar un poco del rodillo Tacx que me compré ayer.

Tengo la suerte (o la desgracia, según se mire), de que al lado de mi gimnasio hay un Decathlon. El caso es que ayer me pasé por allí para echar un vistazo al Trocathlon (la feria de productos usados que organizan periódicamente) y descubrí escondido en una esquina un Tacx Antares T1000. Estaba muy bien de precio, pues marcaba que su precio original era 150€ (en realidad cuesta un poco más) y se vendía por 50€. Como vi que estaba prácticamente nuevo me animé a comprarlo.

Los rodillos de rulos son los rodillos más clásicos y más complicados, ya que la bici no va sujeta. Estos rodillos sirven para rodar, pero no sirven para series de fuerza porque no tienen freno magnético. El Antares es de este tipo.

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Este tipo de rodillos son cada vez más utilizados por ciclistas profesionales para calentar antes de las pruebas  y hacer relajación después, pues son mucho más cómodos de transportar que los rodillos tipo cycletrainer y el pedaleo es más natural y relajado. Una vez plegado, el Antares ocupa sólo 80 cm.

La forma de los rodillos es cónica, con los extremos elevados. Esto hace más difícil “descarrilar” porque se salga la bici del rodillo, aunque es cierto que lleva un tiempo aclimatarse, pues la mínima distracción con la dirección puede dar con nuestros huesos en el suelo 😀 . Tacx también ha pensado en esto y vende un soporte para el Antares, en el que se fija la horquilla al soporte y ya no hay que pedalear prestando tanta atención al equilibrio.