Reto 2022: Camino Real a Guadalupe

Ahora que la situación de vacunación en España lo permite, ha llegado el momento de recuperar los tan añorados retos anuales. Y qué mejor forma de hacerlo que con uno que lleva ya demasiado tiempo en la recámara: el Camino Real a Guadalupe.

No hace mucho que estaba montando en bici con mi colega Jose Pablo mientras comentábamos que parecía que hubiese sido ayer, pero en realidad habían pasado tres años desde nuestro último reto: el Camino del Cid. La maldita pandemia hizo que hubiese que renunciar a hacer retos en 2020 y 2021, pero este año ya picaba el gusanillo.

Como si nos hubiese leído la mente, Dani no tardó mucho en prender la mecha preguntando si este año no se hacía «ruta de alforjas«. El resto lo puso el grupo de whatsapp (ese del me que gusta tanto salirme), en el que todos sin excepción abrazaron la idea de darle la alternativa al Camino Real de Guadalupe, del que tantas veces habíamos hablado en distintas quedadas ciclistas.

Aunque la proximidad de Guadalupe haga parecer que el reto es menor, el hecho de gestionar un grupo de ocho peregrinos en bici lo complica todo. Además, la intención que tenemos es hacer el recorrido en tres etapas (cuando lo natural o recomendado es tomarse cuatro días), algo que añade «picante» a la primera jornada.

Vamos con un poco de historia antes de comentar las etapas.

El Camino Real a Guadalupe

Tras el inicio de la construcción del Monasterio de Santa María de Guadalupe en 1337 por orden de Alfonso XI se creó una red de caminos que unían los principales núcleos de población del centro peninsular con Guadalupe.

En nuestro caso nos centraremos el Camino de Madrid, también conocido como Camino Real a Guadalupe, que es el más transitado y quizás el más importante a nivel internacional desde que Gaspar Barreiros (embajador del rey de Portugal allá por 1546) decidiese hacerse sacerdote en Guadalupe durante su viaje de Lisboa a Milán.

También peregrinaron a Guadalupe muchas otras personalidades: San Pedro de Alcántara, Santa Teresa de Jesús y San Francisco de Borja. Cristóbal Colón trajo aquí a bautizar a los indios Cristóbal y Pedro. Miguel de Cervantes vino a ofrecer sus cadenas a la Virgen tras ser liberado de las mazmorras de Orán…

Esta vía de comunicación ya fue utilizada por los romanos y, más tarde, por los árabes, aunque fue la construcción del monasterio en el siglo XIV la que la consolidó como una de las rutas más frecuentadas desde la Baja Edad Media, teniendo su mayor apogeo entre los siglos XV y XVI. Esto se debe en buena parte al traslado de la corte a Sevilla en dicha época, haciendo que Santiago de Compostela quedase verdaderamente lejos para peregrinar a pedir «favores» al santo.

Alfonso XI y su hijo Pedro I afianzaron esta ruta de peregrinación al dotarla de servicios como hospital, colegios y hospedería. Serían los Reyes Católicos los que verdaderamente consolidarían el camino, gracias a las numerosas peregrinaciones de la reina Isabel hasta Guadalupe.

El nombramiento como «Camino Real» llega en la época de los Austrias, habiendo sido protegido y utilizado por sus diferentes monarcas. Los caminos reales eran vías de comunicación que pertenecían al rey y que, por tanto, no podían ser enajenadas, ni roturadas, ni invadidas.

Nuestras etapas en bici para el Camino Real a Guadalupe

El recorrido oficial pasa por los siguientes municipios: Madrid, Alcorcón, Móstoles, El Álamo, Casarrubios del Monte, Las Ventas de Retamosa, Santa Cruz del Retamar, Quismondo, San Silvestre (Novés), Maqueda, Santa Olalla, El Bravo (Los Cerralbos), Brugel (Lucillos), Cazalegas, Talavera de la Reina, Calera y Chozas, Alcolea de Tajo, Oropesa, Puente del Arzobispo, Villar del Pedroso, Carrascalejo, Navatrasierra-Hospital del Obispo y, finalmente, Guadalupe.

La ruta completa tiene unos 257 km. Oficialmente, El Camino Real a Guadalupe empieza en la iglesia de los Jerónimos, en Madrid. Dado el tráfico de la ciudad, muchos ciclistas empiezan en otros puntos fuera de Madrid, como la Plaza de España en Alcorcón o el Parque de El Soto en Móstoles.

En nuestro caso, y para simplificar la logística, saldremos desde Boadilla del Monte bien temprano. Podríamos hacerlo buscando las indicaciones del Camino Real que aparecen en la Venta la Rubia para llegar hasta Móstoles por Alcorcón, pero como la primera jornada se presenta larga de por sí, lo haremos por la ruta más corta hasta el parque de El Soto de Móstoles.

Dejo para otro día la lista de alojamientos y de transporte, que seguro que a más de uno le interesará.

Día 1: de Boadilla del Monte a Talavera

La etapa más dura llegará el primer día, lo que puede ser una ventaja o todo un contratiempo, según se mire.

La idea es juntarnos todos en Boadilla del Monte y estar dando pedales lo antes posible, pues la jornada se presenta intensa: 132 kilómetros hasta Talavera de la Reina. Afortunadamente, el perfil juega a nuestro favor, siendo ligeramente descendente la mayor parte del recorrido.

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Día 2: de Talavera de la Reina a Villar del Pedroso

A priori, la jornada más llevadera de las tres.

Un recorrido de 70 kilómetros con tan sólo una pendiente digna de mención justo antes de entrar a Villar del Pedroso. Todo dependerá de la gestión que hagamos del cansancio la noche anterior, me temo.

La primera parte, hasta Calera y Chozas, transcurre por la Vía Verde de la Jara, una vieja amiga de cuando hicimos la Talajara.

La segunda parte nos llevará hasta Oropesa con una pendiente ligeramente ascendente.

La tercera parte de la ruta es una bajada constante que termina en Puente del Arzobispo, momento en el que tocará un avituallamiento para encarar la parte más exigente de la ruta.

La cuarta parte de la etapa es la que nos llevará hasta nuestro destino final del día: Villar del Pedroso. Una primera rampa, más exigente que las dos siguientes, nos pondrá a prueba antes de acabar el día y servirá como preparativo para la jornada final.

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Día 3: de Villar del Pedroso a Guadalupe

Esta etapa la dividiremos en dos partes, porque son los 50 kilómetros más duros de nuestro reto. La primera de ellas será la que nos lleve hasta Navatrasierra, pasando por Carrascalejo. Esta parte será la más llevadera del día, teniendo que prestar atención a una pendiente de unos 300 metros de desnivel que hay antes de entrar a Navatrasierra.

La segunda parte de la etapa, quizás la más exigente de todo el reto debido a la pendiente, es la que nos llevará a Guadalupe.

Para entrar en Guadalupe tendremos que superar dos fuertes pendientes, que empiezan allá por el kilómetro 27 de la etapa. Una primera subida de algo menos de 500 metros de desnivel supondrá un reto para nuestras piernas cansadas, mientras que los rompepiernas finales harán que la Guadalupense sea bien merecida, después de todo.

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Foto: Guadalupe, Cáceres (Extremadura). Fuente: Turismo de Extremadura.

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