No hemos completado el segundo reto de este 2015 y ya tenemos en el horno el del año que viene. Y todo por culpa de Edu, que empezó a remover conciencias hace un mes.

Vamos a ponernos en situación y ver el motivo que nos ha llevado a intentar afrontar este durísimo reto.

Los diez mil del Soplao

Hace algo más de nueve años que un grupo de aficionados cántabros tuvo la ocurrencia de crear una marcha ciclista por su zona de influencia. Hasta ahí todo normal, salvo que ellos querían que esta prueba fuese distinta al resto. Tenía que ser épica. Algo que llevase a aficionados de todos los rincones de España hasta Cabezón de la Sal para participar en esa prueba. Y la única forma de hacerlo era metiendo kilómetros y puertos en la ecuación. El resultado de todo eso fue una de las dos más duras pruebas ciclistas amateurs de España: acababa de nacer “Los 10000 del Soplao“. No tardaron en apodar esta prueba como “El infierno cántabro“.

Desde hace tiempo creo que entre todas las pruebas que se organizan en nuestro país son dos las que destacan: el Soplao y la Quebrantahuesos. Ambas son pruebas de gran resistencia en las que hay que estar muy bien preparado para afrontarlas con garantías de éxito. Son marchas en las que el físico se ve expuesto a un gran desgaste, aunque la verdadera clave del éxito se centra en el aspecto psíquico. Según todo el que consigue acabar una de ellas, el poder completarla sólo se consigue si vences a esa voz interior que te pide parar desde los primeros kilómetros.

El año que viene la prueba consistirá en un recorrido de unos 165 kilómetros de montaña, que suelen transcurrir por los más importantes puertos de la zona: el Monte AA, el Negreo, el  Soplao o el temido Alto del Carmona (el punto más elevado y largo de muchas ediciones anteriores). Para más INRI, en estos puertos se suelen encontrar desniveles muy grandes, con rampas de más del 20% de inclinación que obligan a echar pie a tierra y subir caminando.

La dureza de la prueba hace que, aparte de estar bien preparada física y mentalmente, haya que tener en cuenta muchos factores externos: el tiempo, la alimentación, etc. Otro día ahondaré en estos temas. De momento, para hacer la presentación del reto lo mejor es que os deis un paseo por su página oficial. Echad un vistazo a cualquiera de sus tres “películas” oficiales y os daréis cuenta del empaque del reto…

Los diez mil del Soplao

Los diez mil del Soplao

¿Cómo surgió la idea del reto los diez mil del Soplao?

En realidad siempre ha estado ahí. Suena a frase hecha, pero es que es verdad.

Hace años escuché a dos personas hablar de la prueba en el gimnasio. Siempre la había visto como algo imposible, al alcance de muy pocos. Me impresionó lo que escuché y, aunque nunca me planteé hacer la prueba, ese pensamiento estaba latente.

Este año, cuando hicimos la Madrid – Segovia pude tomar contacto con el “maravilloso mundo” de las pruebas de resistencia. Algo que me parecía tan lejano como completar 120 kilómetros en MTB lo habíamos podido superar con menos complicaciones de las previstas. Esa fue la llama que encendió la mecha.

En esa prueba, además, contamos con la presencia de Chema, un amigo de JP que acababa de hacer los diez mil del Soplao del 2015 y que nos habló maravillas de la prueba. Más madera al fuego…

El momento definitivo fue cuando Edu empezó a sacar el tema y a convencerme de que era posible. “Miedo sólo a la muerte“, decía. Eso fue la gasolina en el fuego, que hizo que el reto empezase a tomar forma. Forma que se concretó definitivamente cuando le comentamos el reto a JP y aceptó sin pensárselo. Ya estaba hecho.

Ayer fue el primer día de inscripciones para la prueba y no lo dudé: me apunté del tirón, esperando que la envergadura del reto me ayude a prepararlo. Que Conchi me apoyase en la decisión, consciente del sacrificio que va a exigir para la familia, fue el espaldarazo definitivo.

Soy el dorsal 34.

Por la noche me siguió Edu, que tiene el número 67. Ya sólo nos queda JP, pero de este no dudamos.

El reto sería redondo si nos acompañasen más compañeros de los habituales, pero esta vez se me antoja muy complicado. De momento vamos a dejar que reposen la idea y esperemos que cale. Sería una prueba muy bonita si la pudiésemos hacer todos juntos.

Lo que está claro es que, lo cumplamos o no, vamos a afrontar el reto más bonito de nuestras vidas.

Otra frase hecha…