Qué llevar para el Camino de Santiago en bicicleta

El día se acerca. Mañana, si no hay ningún contratiempo de última hora que lo impida, saldremos al encuentro de nuestro reto de 2017: el camino de Santiago en bicicleta.

Aunque las predicciones meteorológicas son bastante buenas para los días en los que vamos, nunca hay que subestimar a los elementos en tierras gallegas. Especialmente en primavera. Por eso os voy a hacer una pequeña lista con las cosas que creo que no deberían faltar en vuestras alforjas si tenéis previsto empezar una aventura cicloturista de este estilo.

Material necesario para hacer el Camino de Santiago en bicicleta

Cámaras: Una cámara para las ruedas es obligatoria. Dos, muy recomendable. Aunque las pistas por las que vamos a rodar estarán en muy buen estado, no hay que confiarse.

Alforjas: Obvio. En caso de mucho equipaje, repartir el peso entre unas delanteras y unas traseras sería muy recomendable. Sería bueno que fuesen impermeables. De no poder ser, habría que tener en cuenta que no nos faltase una buena funda impermeable, pues la probabilidad de encontrarnos con agua es elevada. Aquí tenéis donde elegir.

Candado: Asegurándonos de que sea suficiente para asegurar el cuadro, el sillín y las dos ruedas. En Amazon hay una buena oferta de candados.

Bomba: Mejor que botellas de CO2. Nunca se sabe…

Luces: Una delantera y una trasera. Siempre es mejor rodar por la mañana los días de calor, así que es posible que haya que echar mano de ellas en más de una ocasión.

Vestimenta recomendada para hacer el Camino de Santiago en bicicleta

Culotte: Cómodo y con buena badana. Conviene no escatimar en esto. Yo voy a llevar un par de ellos para ir cambiando.

Maillot: Mínimo un par de ellos si es que vamos a poder lavar en los albergues.

Casco: Lógico.

Guantes: Un buen almohadillado es primordial.

Cortavientos: Más ligero y de fácil plegado que un chubasquero.

Camiseta interior: En invierno puede ser muy recomendable. Personalmente, yo no la voy a llevar.

Calcetines: Intentando que sean específicos para ciclismo. Se ajustan mejor y a la larga lo agradeceremos. No saldría sin tres pares por lo menos.

Muda: Por lo menos tres mudas limpias. Normalmente se puede lavar en los albergues.

Complementos

Toalla: Las más indicadas son las de microfibra, ya que absorben mucho y secan muy rápidamente. Además, son las que menos ocupan.

Kit de aseo: Ceppillo de dientes, cremas solares, gel, jabón de la ropa… No vendría mal una crema antirozaduras.

Pinzas: Para tender la ropa en cualquier parte.

Pulpos: Muy recomendables para llevar los utensilios encima de las alforjas.

Mantenimiento de la bicicleta

Tronchacadenas y cierre rápido: Vamos a someter la transmisión a una buena prueba de stress. No es descabellado que haya que recurrir a estos utensilios alguna vez. Con el cierre rápido salvaremos la situación, pero si la cadena va muy tocada sería recomendable sustituirla en el siguiente pueblo.

Lubricante: El mantenimiento mínimo para nuestra montura. En este artículo hablo de las diferencias entre las ceras y los aceites, no está de más echarle un vistazo.

Multiherramienta: Con llaves allen, destornillador plano y de estrella como mínimo.

Geles y barritas: Cada uno sabe lo que prefiere. Yo voy a llevar unas pastillas de sales, ya que no tengo previsto llevar un ritmo infernal…

DNI y tarjeta sanitaria: Por si las moscas…

Credencial del peregrino: Si quieres obtener la Compostelana. Es importante ir sellándola en los distintos puestos del Camino de Santiago. Puede hacernos falta para acceder a algún que otro servicio durante la ruta.

2 comentarios en «Qué llevar para el Camino de Santiago en bicicleta»

  1. Gracias por el artículo Joe! Aunque supongo que haciéndolo desde Ponferrada te parecerá que habrás llevado demasiadas cosas 🙂 Chico/as, cuanto menos peso mejor. La mitad de la mitad

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    • Hola, Gorka.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Estoy de acuerdo con lo que dices, pero me gustaría hacer alguna matización.
      Cuando escribí el artículo no había esta tendencia tan clara a esto del «bikepacking». Se trataba de un cicloturismo más clásico, de los de alforjas de toda la vida, aunque ya empezaba a verse algún aficionado a esto de rodar ligero.
      El artículo está escrito pensando en un público amateur, que puede tener un concepto de «aventura» distinto y no esté dispuesto a arriesgar más de la cuenta a la hora de ir con ropa del día anterior o tener que pedir un repuesto/herramienta.
      Es cierto que yo, en el tramo que hice de Ponferrada a Santiago hubiese podido ir más ligero. De hecho lo fui, porque íbamos en grupo y eso nos permitió repartir el peso de los recambios, candados, etc… (cada uno llevaba una cosa). También es verdad que el Camino Francés tiene una infraestructura muy buena y es fácil encontrar muchos albergues y muy bien equipados, lo que te permite lavar la ropa a diario (y a veces hasta secarla).
      En el Camino Portugués, en cambio, hubo alguna noche en la que no hubiésemos podido lavar la ropa. Ahí ya entra el gusto o disposición de cada uno a salir al día siguiente con la badana del día anterior 🙂
      El número de jornadas de pedaleo también puede influir. Al ir más ligero, se tiende a rodar más kilómetros y no se necesita tanta ropa de cambio. Eso ya queda en mano de cada uno.
      Bueno, Gorka, lo dicho: muchas gracias por el apunte y por leer el post. Siempre hay que rodar lo más ligero posible, en eso coincido contigo.
      Por cierto, tengo ganas de probar el bikepacking. Desde que me pillé la gravel no lo he hecho y tiene que ser algo muy gratificante…

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