Prueba: sillín Selle Italia MAX SLR Boost Superflow

Hace un par de meses el sillín Ergon SMC4 que venía usando desde hace unos años murió, seguramente a causa de este leñazo. Me vi obligado a cambiar, así que decidí volver a la vieja costumbre de montar un sillín de carretera, ya que siempre me he inclinado por los sillines más estrechos y un punto más duros. El elegido fue el Selle Italia MAX SLR Boost Superflow.

Tenía ganas de probar uno de esos sillines que tienen la nariz más corta, al estilo del Specialized Power Comp (del que existen multitud de copias, incluso en Amazon) que lleva mi amigo David en su bici y del que tan contento está. Buscando por Internet apareció este Selle Italia MAX SLR Boost Superflow, justo a tiempo para aprovechar las ofertas de Black Friday, pues el precio recomendado por Selle Italia para este sillín es de 170€, así que hay que hilar fino para no hacer saltar la banca.

¿Por qué el Selle Italia MAX SLR Boost Superflow?

Lo que me hizo decidirme por este sillín fue, en primer lugar, su ancho de 155 mm. Hace tiempo que quería cambiar a un sillín un poco más ancho, ya que desde el Prologo Nago Evo Plus (que medía 141 mm) siempre he llevado sillines más estrechos de lo que debería por mi separación entre isquiones. El amplio asiento trasero permite maximizar el confort.

Otra de las cosas que nunca había probado en un sillín era el orificio central. Nunca he tenido problemas de próstata, pero los que han usado este tipo de sillines «antiprostáticos» no dejan de hablar de sus beneficios, ya que no se te duermen las «partes nobles» con la acumulación de kilómetros y mejora el alivio de la presión en la zona perineal. El hueco central, que Selle Italia denomina «Superflow«, también aumenta la sensación de confort, por lo tanto.

Las dimensiones del Selle Italia MAX SLR Boost Superflow son un poco «singulares» compradas con un sillín clásico, ya que mide 155 mm de ancho por 248 mm de largo. Resumiendo: un sillín ancho y corto, muy corto. Personalmente, después de dos meses de uso, estoy encantado. Creo que es el sillín más cómodo que he usado para rutas largas sobre la MTB, si bien esa nariz tan corta quita referencias a la hora de abordar zonas técnicas, ya que muchas veces se suele usar la punta del sillín para «colocar» la bici en el trazado.

El peso del sillín es estupendo: tan sólo 174 gramos. Una nariz tan corta ayuda a rebajar gramos en la báscula, sin lugar a dudas.

Lo negativo

Como punto negativo podría indicar una cosa nada más: todo el barro que salpica la rueda trasera se incrusta en los pequeños huecos de «aireación» que tiene el sillín. No es nada grave, pues con un lavado se quitan sin problemas, pero sí que es un punto que un sillín específico de montaña gestiona mucho mejor.

Tecnologías destacadas en este sillín

Fibra-Tek: Un material técnico que imita la piel usado para cubrir el sillín. Con ello se garantiza un uso prolongado del sillín sin acusar un desgaste o deformación.

Light Gel: Una capa de gel que asegura una excelente comodidad al sentarse, ofreciendo flexibilidad en la parte central del sillín y absorbiendo las vibraciones de la carretera.

Superflow: La tecnología Superflow, de la que os he hablado más arriba, reduce drásticamente las limitaciones físicas causadas por una presión durante un tiempo prolongado en el área perineal.

TI316: Tecnología aplicada a los raíles del sillín. En contra de lo que se puede suponer por su nombre, no utiliza titanio sino acero. Este tratamiento especial incrementa un 25% la resistencia y durabilidad de los raíles, al mismo tiempo que reduce el peso un 15% si lo comparamos con los clásicos raíles de 7 milímetros de grosor.

Si os animáis a comprarlo, os recomiendo echar un ojo aquí.

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