Estaba muy, pero que muy contento con mi Polar M400. Me ha acompañado diariamente estos últimos cuatro años y se ha portado como un campeón. Un pequeño arañazo en la pantalla y los arrebatos que a veces me dan fueron los detonantes para dar el salto al nuevo Polar Vantage M (aquí). El cambio ha sido como pasar de la cinta al CD: la música es la misma, pero suena infinitamente mejor. 🙂

Después de un tiempo usándolo para el día a día y para todos mis entrenamientos con la bici, os cuento mis opiniones y lo que más me gusta del «reloj» a continuación.

Primeras impresiones del Polar Vantage M

Lo primero que percibes al sacarlo de la caja es el salto de calidad en cuanto a diseño y materiales empleados respecto a la generación anterior. El Polar Vantage M es el heredero de los M40M y M430, es decir, la gama media de Polar. La comparación con sus antecesores deja ver el cambio de rumbo que está dando la marca finlandesa.

Lo segundo que más llama la atención es el peso, ya que es muy ligero: sólo 45 gramos. Realmente ligero, mucho más que algunos de sus competidores en este segmento.

Diseño

Ahora, el diseño de la esfera pasa a ser redonda, siguiendo el camino que abrió el Polar A200 en su día. Personalmente prefiero el diseño cuadrado, pero tengo que reconocer que la esfera redonda es lo que se lleva (Garmin y Suunto apostaron por ella hace tiempo). Seguimos con la configuración de cinco botones típica de Polar.

La correa de silicona es infinitamente más cómoda que la del M400. El último cambio de correa que le hice a mi M400 en un servicio técnico oficial fue para pasarme a la del M430, mucho más cómoda y algo más estrecha que la de su predecesor, que molestaba un poco en la muñeca por lo ancha que era. La del Polar Vantage M (ver en Amazon)es una gozada y, además, es fácilmente intercambiable (Polar vende correas adicionales en material textil, algo más «elegantes»).

Pantalla

La pantalla ahora es a color. En el Polar Vantage M no es táctil, como en el Vantage V, pero yo lo prefiero así. Creo que la diferencia de precio de ambos modelos es un punto a favor del modelo M, precisamente por prescindir de funcionalidades como la de la pantalla táctil (que, por cierto, se desactiva al entrenar).

La presentación de los datos en pantalla es muy cómoda, está muy lograda. El pulsómetro trae varios «skins» (o pantallas) para usar como principal cuando no está en modo entrenamiento, que presentan la información de una forma muy chula. Puedes elegir entre mostrar sólo fecha y hora (en diseño digital o analógico) o acompañarlo además del porcentaje de actividad diario, el Cardio Load (inspirado en el Training Load Pro de su hermano mayor), la frecuencia cardíaca actual, el último entrenamiento y el tiempo de sueño de la noche anterior.

Si presionas el botón central en cualquiera de esas pantalla, entras en un modo más detallado sobre lo que estés mostrando en la pantalla elegida.

Características del Polar Vantage M

Análisis del sueño y la actividad mejorados

El Polar Vantage M sigue contando con registro de actividad diaria 24×7, pero ahora detecta automáticamente la actividad deportiva sin necesidad de hacer nada. Como también está dotado de sensor de pulso en la muñeca, cuenta con la función de registro continuo de la FC, que ayuda a calcular de forma mucho más fiable es estado de nuestro cuerpo durante las recuperaciones.

La función Sleep Plus se ha visto mejorada gracias a este sensor, así que ahora contamos con más y mejores datos para analizar la calidad de nuestro sueño nocturno. El cálculo de las calorías consumidas en entrenamientos y en nuestra actividad diaria también se han visto mejorados, pudiendo ver rápidamente en los gráficos en qué momento del día quemamos más.

Mejoras en el registro de actividades deportivas

Desde la aplicación Polar Flow puedes configurar hasta 130 deportes diferentes para el Polar Vantage M, aunque sólo puedes guardar 20 en el reloj. Como novedad, también cuenta con un modo multideporte (claramente orientado al triatlón), característica antes reservada exclusivamente al V800. La diferencia entre los deportes es la plantilla que se usa para mostrar los datos en pantalla, así como el cálculo de las calorías quemadas y los sensores utilizados. De todos modos, estas plantillas son todas configurables desde Polar Flow, por lo que mostrarán los datos que nosotros queramos, en la disposición que nosotros queramos.

Aunque no los he usado (ya sabéis que lo mío es la bici), los modos de running y natación parecen ser francamente buenos. En running cuenta con el programa Running Index (plan de entrenamiento personalizado para lograr distintos objetivos), mientras que para natación hay características importantes como ritmo cardíaco, cálculo de distancia, contador de brazadas, ritmo, estilo de natación y hasta el tiempo de reposo. Me parece una pasada.

Sobre lo que más me interesa (la parte «ciclista» del Polar Vantage M), decir que el cacharro es capaz de memorizar la configuración de hasta tres bicicletas. Así podemos tener los ajustes necesarios para una sesión y bicicleta en concreto, pues reconoce los sensores de cadencia, velocidad y potencia. Por supuesto, hablamos de tecnología BTLE (Bluetooth Low Energy o Bluetooth Smart). Me encanta.

La batería: Jekyll y Mr Hyde

La batería es uno de los puntos fuertes y débiles del Polar Vantage M. Me explico: según Polar, el Vantage M llega a tener una autonomía de hasta 30 horas en modo entrenamiento (esto es con GPS y sensor óptico activados). Eso es una pasada a la que, obviamente, yo no pienso llegar. Lo que sí que he notado es que si tengo el registro continuo de FC en el día a día, la autonomía del Vantage M es muy inferior a la que tenía el M400, que podía estar semanas sin una carga. Aquí he notado que tengo que hacer una carga cada seis días, más o menos.

El cargador ya no es micro USB, sino que es específico para el Polar Vantage M. Distinto al de modelos anteriores como el V800. Otro punto negativo, en mi modesta opinión. Esto me obliga a tener uno en casa y otro en la oficina, por si las moscas.

Cosas que echo en falta

Echo en falta dos cosas: la integración con mi báscula Polar Balance y los segmentos de Strava. Lo segundo parece que será añadido por Polar en breve vía actualización de firmware, pero no parece que se vaya a permitir que el Vantage M conecte con la Polar Balance. Ahora hay que hacerlo a través de la aplicación Polar Flow desde el móvil. Mal menor.

Otra cosa que alguien que venga del V800 puede echar en falta es la opción de controlar la GoPro desde el reloj, aunque me da la sensación que eso no era algo muy usado.

El nuevo sensor Polar Precision Prime

Con lo que Polar ha echado el resto en esta gama es con el sensor de frecuencia cardíaca. Según dicen ellos, este sensor mejora la precisión y asegura una lectura correcta en condiciones de contacto no siempre constantes.

Ahora, el sensor óptico está integrado por nueve leds, cinco de ellos de color verde y cuatro color rojo, que aseguran una lectura más eficiente. A esto se le suman unos electrodos que miden el contacto con la piel para descartar aquellas lecturas que consideren «de baja calidad». A todo este sistema lo llaman Polar Precision Prime. El más preciso hasta la fecha, aunque ahí no puedo opinar porque es la primera vez que tengo un pulsómetro de muñeca (sigo fiel a la banda pectoral).

Los leds no están funcionando todos a la vez. PArte de ellos se usan para medir la FC diaria y el segundo grupo sólo se activa para hacer las mediciones al entrenar.

El sensor óptico se desactiva si a la hora de entrenar se detecta una cinta de pecho asociada al reloj (como la Polar H10) o el Polar OH1. No hay opción de emparejar bandas de pecho con señal analógica, como antiguamente. De esta manera, para natación sólo podemos utilizar el sensor del reloj o valernos de la capacidad de grabar el entrenamiento con la Polar H10 para luego sincronizarlo.

Gracias al Polar Precision Prime podemos disfrutar del Cardio Load (que ya os mencioné más arriba). Esto es un conjunto de funcionalidades extraídas del Training Load Pro del Vantage V que permiten mostrar cuando nuestro esfuerzo (la media de la última semana) y tolerancia (la media de los últimos 28 días) son ideales. Así, podemos encontrarnos en fases que van desde «desentrenado» a «sobreentrenado», pudiendo deducir el momento óptimo para un entrenamiento.

Pros y contras del Polar Vantage M

Hay que destacar que el Polar Vantage M no es un smartwatch. Aunque tiene vibrador y permite recibir las notificaciones de nuestro smartphone vía BTLE, no se pueden instalar aplicaciones, ni contestar mails, ni conectarse a redes sociales, ni nada por el estilo. Esto es un pulsómetro deportivo, no una feria.

Sin lugar a duda, a favor del Plalr Vantage M encontramos

  1. Su nuevo diseño. La esfera redondeada parece que se ha establecido como e nuevo estándar en pulsómetros de muñeca.
  2. El peso tan ligero. Sobre todo, comparado con relojes similares de la competencia.
  3. El sensor óptico Polar Precision Time. Aunque sigo siendo bastante escéptico con estos sistemas ópticos, creo que es un paso adelante respecto a modelos anteriores de Polar.
  4. Relación calidad/precio.

En su contra podríamos decir

  1. Quizás se echen en falta por algunos usuarios más funcionalidades tipo smartwatch: música, mejores notificaciones…
  2. Hubiese estado muy, pero que muy bien que contase con guiado de rutas, como su hermano mayor. Ahora mismo, el Vantage M sólo cuenta con la función «back to start«, que te señala dónde queda el punto desde donde empezaste la actividad.
  3. Un sensor barométrico (como el del Polar V650, ya que el Vantage V sí que lo lleva) hubiese redondeado el Vantage M. Esto permitiría calcular la potencia al correr.
  4. Mayor duración de la batería en el día a día (excelente en modo entrenamiento).

Si estás pensando en adquirir un Polar Vantage M, te recomiendo que antes eches un vistazo en Amazon. Ahí me lo compré yo, muy por debajo del precio oficial.