He tardado poco en cambiar las cubiertas de la Gravel: las Maxxis Razzo que tría de fábrica la Merida Silex han dado paso a unas Panaracer Gravelking SK, que tienen un poco más de balón y admiten más «abusos» y un uso un poco más agresivo que las anteriores.

Las Razzo tenían unas medidas de 700x35c, que no están mal para una gravel si quieres enfocarla a rutas que sean principalmente por asfalto. Yo, que como sabéis soy un tío grande, acusé la falta de balón rápidamente: la primera salida por mi amada Fuenfría acabó con un llantazo y la bici en el taller.

Decidí poner fin a esto hace unos días y busqué algo un poco más reforzado, que me permitiese rodar por caminos y senderos un poco más rotos que una carretera en mal estado, y las elegidas fueron las mencionadas Panaracer Gravelking SK en medida 700x38c.

¿Por qué Panaracer?

Pues porque Panaracer es una de las grandes marcas en este mundo de las cubiertas para bicicletas. Empezaron en 1953 fabricando para otras marcas (no sólo de ciclismo) y en 1978 se centraron en las ruedas de bicicleta. Lo curioso es que siguen fabricando sus productos en Japón a día de hoy.

Los más viejos del lugar recordarán modelos míticos de MTB como el Smoke y el Dart. Los abuelos del Comet y de este Gravelking para ciclocross/gravel.

¿Por qué elegí esa medida de neumáticos y no opté unos más anchos?. Aunque la Silex admite neumáticos de hasta 42c sin cambiar la llanta a una de 27.5 pulgadas, el ancho máximo recomendado para las llantas Fulcrum que trae montadas es de 38c. Así que opté por no complicarme la vida y comprar el máximo aconsejable por el fabricante de la llanta. Además, tampoco quiero convertir la gravel en una MTB, que para eso ya tengo la BigNine

Después de comparar disponibilidades y precios por Internet, compré los neumáticos en Bikester por la gran variedad que tenían para elegir, incluyendo marcas un poco más difíciles de encontrar en otras páginas a precios asequibles y con unos plazos de envío razonables.

Primeras impresiones

Lo que más me gustó de la Panaracer Gravelking SK fue su dibujo: unos tacos pequeños y muy pegados para ganar agarre en pistas sin penalizar mucho la velocidad. Obviamente, en esto no compiten con las Razzo, con su banda de rodadura lisa y pequeños tacos laterales, pero no van mucho más lentas y sí que el agarre es como el día y la noche.

La Gravelking SK se basa en el modelo Gravelking de Panaracer, que tiene un ínfimo dibujo en su banda de rodadura. La SK añade el taqueado que os he comentado antes (con un dibujo muy sencillo pero efectivo), lo que hace que la cubierta se adapte mucho mejor a carreteras con firme en mal estado y a pistas con cierto bacheado. Resumiendo: la Gravelking se orienta a un gravel más de carretera, mientras que la SK, con su carcasa más resistente, su dibujo más agresivo y su Tubeless Ready, está más enfocada al «auténtico» gravel. Para los que todavía no lo hayan deducido: el apellido SK viene de Small Knob (taco pequeño).

El montaje de las cubiertas fue sencillo. Aunque tenía pensarlo montarlas Tubeless, esto tendrá que esperar porque el líquido que tenía guardado para la ocasión se había echado a perder. Así que, de momento, las llevo con cámaras hinchadas a la presión máxima recomendada por el fabricante: 75 PSI (60 si las montas tubeless).

Tengo que decir que no las he pesado, así que os diré como referencia que el peso declarado por el fabricante es de 420 gramos en estas medidas 700x38c (ETRTO 40-622).

La hora de la verdad: prueba en pista

Las he estado probando durante poco más de una semana por mi patio de recreo (el Monte de Boadilla, como sabéis los que me seguís en Strava) y tengo que decir que estoy muy contento con ellas. Han supuesto un gran paso adelante sobre las cubiertas anteriores, haciendo la bici mucho más polivalente. No he tenido oportunidad para hacer una salida larga (en torno a 100 km) porque las lluvias de los últimos días nos han hecho cancelar un par de intentonas por las Vías Verdes de la Jara y del Tajuña.

Los pequeños tacos han supuesto una gran diferencia: la Gravelking SK ha rodado muy rápido, volando literalmente sobre asfalto y sin hacer demasiado ruido a pesar del taqueado. Sobre las amplias pistas de tierra compactada del monte se ha comportado muy bien. La única pega podría ser que «recoge» demasiadas piedras del camino por la separación del taco. Aunque no la he usado en unas condiciones de mucho barro, tengo la sensación de que este dibujo no lo desalojaría muy bien.

La aceleración no me ha parecido mala, y la cubierta es capaz de mantener velocidades elevadas sobre cualquier superficie. Quizás el hecho de no haber optado por una medida más ancha haya sido la clave. No he notado esa falta de agarre en los bancos de arena que sí echaba en falta con las anteriores cubiertas, demasiado estrechas.

La tecnología de las Gravelking SK

Aquí juega un papel importante el compuesto ZSG Natural Rubber Compound, que según la marca permite una gran tracción sin comprometer la aceleración, resistencia a la rodadura o durabilidad.

La cubierta viene bien protegida contra los pinchazos. Es cierto que no las he usado mucho tiempo, pero ir por el monte con la cámara a palo seco (sin líquido o tira antipinchazos) es de valientes. No he tenido ningún contratiempo, a pesar de haberme metido por algún que otro camino «comprometido». Esto puede haber sido gracias a que bajo el trenzado hay una carcasa antipinchazos y otra denominada AX Alpha Cord.

Esta tecnología (Advanced eXtra Alpha Cord) consiste en un trenzado tejido con una densidad muy alta, que mejora la resistencia a los cortes y la abrasión sin perjudicar la ligereza y la flexibilidad de la cubierta.

Conclusiones sobre la Panaracer Gravelking SK

La Panaracer Gravelking SK es lo más parecido que he probado hasta la fecha a lo que promete: una rueda para todo. Su capacidad para desenvolverse bien en carretera y pistas es su mejor reclamo.

En la versión con más balón (700x43c) imagino que su mayor volumen de aire mejorará sensiblemente el confort de marcha, pero en esta versión de 38c ya he notado mucha diferencia respecto a mis cubiertas anteriores.

Su excelente carcasa y calidad de construcción transmiten una sensación de flexibilidad controlada, filtrando lo justo las sensaciones de la superficie por la que ruedan.

Muy convencido con la compra, han sido una grata sorpresa y una buena incorporación a la Merida Silex.