Hace años que uso cámaras antipinchazos en la bici. Tengo que reconocer que al principio era reacio a usarlas por el excesivo peso que añadían, teniendo en cuenta que el peso en las ruedas es mucho más importante que en cualquier parte inmóvil de la bici.

En su lugar solía utilizar las bandas antipinchazos, que no son más que una tira de poliuretano que se coloca entre el neumático y la cámara y que evita que se introduzcan los pinchos. Estas bandas tienen la ventaja de ser más ligeras que las cámaras antipinchazos, pero también tienen algunos inconvenientes. Por ejemplo: son más difíciles de colocar y si se deterioran pueden llegar a pellizcar la cámara, produciendo el consiguiente reventón. Además, también dejan descubiertos los flancos de la rueda, por lo que sólo son efectivas para pinchazos en la banda de rodadura.

Decidí pasarme a las cámaras con líquido sellante cuando compré la bici de 29″. Al principio era complicado encontrar bandas antipinchazos para estas medidas, así que decidí adaptar las viejas de mi bici de 26. Mala idea. Al poco tiempo se movieron y me destrozaron las cámaras, teniendo que volver andando a casa porque sólo llevaba una cámara de repuesto en esa salida.

Desde entonces llevo unas cuantas. Personalmente utilizo las de la marca Slime porque son las que encuentro más fácilmente y ya he comprobado su fiabilidad.

Su funcionamiento es muy sencillo, ya que sólo con rodar es la fuerza centrífuga la que se encarga de repartir el producto por todo el interior de la cámara de una manera uniforme. Al pinchar, el líquido entrará en contacto con el aire y solidificará, sellando la fuga.

Ventajas e inconvenientes de la cámara antipinchazos

Básicamente se trata de unas cámaras que contienen el líquido antipinchazos de la marca en su interior, lo cual facilita mucho la instalación y la posterior retirada.

La mayor ventaja que ofrecen es la resistencia a los pinchazos. Permiten disfrutar de una protección fiable contra los pinchazos gastando mucho menos que si «tubelizamos» los neumáticos (convertir unos neumáticos normales en tubeless para rodar sin cámara) o cambiamos a neumáticos sin cámara, bastante más pesados.

Tienen una duración estimada de dos años, lo cual está bastante bien. Un truco: a la hora de guardar la bici es recomendable mantener la válvula en la parte elevada de la ruda, para evitar que el líquido que se deposite en el fondo de la ruda pueda llegar a dañarlas.

No se trata de un producto tóxico y tampoco es inflamable. Además, es soluble en agua. 100% ecológico.

En la parte negativa encontramos el elevado peso que añaden a la rueda como principal desventaja. Pesan alrededor de los 320 gramos en talla 29″.

Otra desventaja podría ser que no protegen contra una raja en la cubierta. Está recomendado para reparar pinchazos de hasta tres milímetros.

Además, no se pueden reparar. Una vez se sale el líquido de su interior hay que sustituirlas enteras, pues no es posible aplicar un parche.

Están disponibles en muchas medidas, tanto para montaña como para carretera, con las dos válvulas (schrader y presta). También es posible comprar sólo el líquido sellante (se vende en tubos de distintas capacidades) e introducirlo nosotros mismos en las cámaras, aunque es una opción bastante más engorrosa.

Para los fanáticos del peso también existen las versiones LITE, que son más ligeras que las que os comento en este post, aunque también llevan menos líquido en su interior.

Yo se las compré a mis amigos de TCECSport, que las venden muy bien de precio. Si preferís comprarlas online, aquí podéis echar un vistazo a todos los productos Slime.