Como ya os he comentado en posts anteriores, no soy de los que salen a entrenar con mochila de hidratación. No me gusta nada la sensación de ir cargando con ella a la espalda, me agobia en exceso. De hecho he llegado a hacerme la Madrid – Segovia con un par de bidones nada más para evitar ir cargado con el camelbak.

Esto tiene sus pros y sus contras. Uno de los contras es que tienes que cargar la bici con todo lo necesario para afrontar las rutas con un mínimo de seguridad.

Hay varios sistemas para llevar todos los cacharros que nos tienen que acompañar en cada salida, tales como el móvil, las llaves, los parches y/o cámaras y las herramientas imprescindibles: en el bidón, en el manillar, en el cuadro, en una riñonera, en el sillín…

A mí personalmente el sistema que más me gusta es el de la bolsa bajo el sillín. Lo veo más cómodo, sobre todo para todas aquellas cosas que no hay que andar metiendo y sacando (absteneos de bromas fáciles) en cada salida. Además, también es más aerodinámico y me da la sensación de que la bici queda “más limpia” que con otros métodos.

Mis precedentes con otras bolsas de sillín

Ya soy casi un experto en bolsas de sillín. He comprado unas cuantas para la bici anterior y en esta llevo ya tres en menos de un año porque las reviento todas :-S

La bolsa de sillín es un accesorio en el que vale la pena gastarse un poco más en alguna de las marcas conocidas, que nos den un poco más de calidad. Sobre todo si lo que hacemos es MTB, pues las bolsas sufren todas las vibraciones del terreno y si van muy cargadas sufren mucho.

Mis dos bolsas de sillín eran de la marca Merida. La primera la compré con la bici por motivos meramente estéticos, ya que compartían los “colores corporativos” negro y verde de Merida. Esa bolsa se rompió en la Madrid-Segovia que os comentaba anteriormente. Se rajó por la parte inferior y no llegué a perder las herramientas gracias a Juanma, que iba detrás y tuvo que cargar con la bolsa en su camelbak el resto de la prueba.

La segunda bolsa me la regalaron mis antiguos compañeros de oficina cuando cambié de trabajo. Otra Merida, supongo que elegida por el mismo motivo estético. Esta la rompí en la primera salida: se desgarró la correa que la engancha a los raíles del sillín. Como se trataba de un regalo y tenía su valor sentimental decidí ir a un zapatero y que rehiciese la pieza que se habúa roto con cuero, para darle más resistencia. La chapuza me costó tanto como una bolsa nueva y además no sirvió de mucho, pues tres salidas más tarde se desgarró de nuevo por las costuras del cierre.

Tocaba cambiar, pero como esta vez era yo quien elegía la bolsa no lo dudé y me fui a ver el catálogo de Topeak, uno de los fabricantes de accesorios que más me gusta. Todo lo que tengo de esta marca (y son unas cuantas cosas) siempre me ha resultado muy, muy bien.

La Topeak Aero Wedge

Entre todos los modelos y tamaños elegí el modelo Aero Wedge en tamaño small. Comparando con mi bolsa anterior era la que más se aproximaba a las medidas que necesitaba: ni muy grande, ni muy pequeña. Tiene una capacidad de 0,66 litros y sus medidas exactas son 18 x 8.5 x 11 cm. Para que os hagáis una idea, lo que llevo normalmente en la bolsa es una cámara de 29″, dos botellas de CO2 con su adaptador, la multiherramienta y un adaptador de válvula pressta a schrader. Todo esto entra justo en la bolsa. Bueno, las llaves de casa todavía entran 🙂

El modelo Aero Wedge está disponible en varios tamaños: micro, small, medium, large y XL si los ordenamos de menos a mayor.Además, están disponibles con dos sistemas de anclaje al sillín: el clásico de correas y el exclusivo QuickClick de Topeak. El QuickClick es un sistema que consta de una pieza que se deja fijada a los raíles del sillín y la bolsa se pone mediante un clip de plástico, lo que facilita el montaje y desmontaje en varias bicis.

Topeak tiene varias familias de bolsas de sillín, cada una con unas características propias. Las hay con carcasa rígida y resistentes al agua. Yo elegí la Aero Wedge porque su diseño me parece mucho menos aparatoso que las demás, resultando más aerodinámicas que el resto una vez colocadas en la barra (como su propio nombre indica). Elegí el sistema de correas porque me parece más robusto para el uso que le voy a dar, ya que de vez en cuando me meto por trialeras que hacen que me salten hasta los empastes 😀 . El peso para la Aero Wedge Pack en talla small con las correas es de 100 gramos exactos, algo más ligera que el modelo QuickClick. Hay que aclarar que las correas no utilizan el tradicional velcro, sino que se cierran con clips plásticos.

Topak Aero Wedge

Topak Aero Wedge

Ventajas de la bolsa de sillín Topeak Aero Wedge

Lo mejor de esta bolsa, bajo mi punto de vista, es su construcción. El material que usan es poliester de 1200 denieres, mucho más tupido y resistente que los del resto de marcas por norma general (la mía anterior usaba poliester de 600). Esto evita que se rasgue el tejido y perdamos nuestras pertenencias.

Viene muy reforzada en las zonas de más estrés y trae una tira de material reflectante para mayor seguridad. También es posible acoplarle una luz trasera si fuese necesario.

Aunque no es 100% waterproof, sí que resiste muy bien el paso de agua gracias a su refuerzo plástico en toda la base. El interior viene forrado de poliester, con una cómoda malla en el interior del cierre para llevar la multiherramienta o las piezas más pequeñas.

Una vez colocada resiste muy bien el movimiento provocado por las vibraciones de los baches. Como las mayoría de bolsas que van bajo el sillín, la Aero Wedge se fija con las correas a los raíles del sillín y con un velcro a la barra. Este velcro viene reforzado con un material especial para no rallar la barra del sillí, algo que a la larga se agradece.

Inconvenientes de la bolsa de sillín Topeak Aero Wedge

Quizás algo a mejorar de esta bolsa sea la cremallera. No es que la que trae sea mala (al contrario, se ve bastante robusta), pero una de esas que van montadas como al revés mejoraría la estanqueidad.

El diseño de la bolsa, más estrecha y alargada, puede dificultar el acceso. Yo no lo veo como un contra, ya que es algo que no se suele abrir con frecuencia, pero a alguien que sí lo haga le puede llegar a incomodar.

Una cosa que no me gusta nada es que las correas quedan colgando de una forma poco elegante una vez las hemos apretado (se puede apreciar en la foto).  La bolsa no trae ningún sistema para recogerlas, así que tendré que pensar cómo hacerlo.

La duración de los cierres de plástico no se si será igual de buena que la que nos da el velcro. Es cierto que, de momento, no tengo queja.

Como siempre, os recomiendo que os paséis por Amazon si estáis pensando en comprarla: Topeak Aero Wedge en Amazon