Pues sí. A pesar de que os dije hace poco que este año iba a pasar de comerme el coco con eso del sobrepeso, me ha podido el ansia consumista esa que llevo dentro y he aprovechado una oferta de Amazon para comprar la Polar Balance.

Antes de empezar a hablaros de ella, quiero aclarar algo: Polar no me patrocina el blog 🙂 . Muchos lectores me lo preguntan en el posts del Polar V650, que ha sido uno de los que más aceptación han tenido el año pasado. Todos los productos me los compro yo mismo y los pago de mi bolsillo. Polar no tiene absolutamente nada que ver en esto. Y lo prefiero, porque si algo no me gusta de sus productos os lo diré sin lugar a dudas.

Polar nos vende la Balance como un sistema de control de peso altamente motivante. Según ellos, gracias a esta báscula conectada a sus dispositivos conseguirás lo que no has conseguido con otras básculas: mantener la motivación necesaria para fijarte un reto de pérdida de peso y llegar hasta el final. Bueno, eso es cierto… a medias.

Unboxing Polar Balance

No suelo hablar del empaquetado de los productos que pruebo, pero esta vez haré una excepción porque me ha llamado mucho la atención lo simple del paquete (esto mismo me pasó con el Polar Loop, si recordáis). Dentro de la caja viene un libro de instrucciones mínimo y la báscula. Las pilas vienen puestas, así que para echarla a andar sólo hay que retirar la solapa de plástico que evita el desgaste de las pilas, elegir la unidad medida que quieres utilizar (kilos o libras) y darle caña.

La báscula tiene una construcción bastante bien terminada. Está hecha de vidrio templado. La parte superior tan sólo tiene un display en el que verás reflejados los kilos que pesas y el signo de bluetooth cuando esté transmitiendo los datos a algún dispositivo (más adelante veremos cuales son compatibles). Punto. Sencillo, ¿no?.

En la parte trasera está el dispositivo de las pilas (3 AAA) y el botón para cambiar la unidad de medida. Para tontos, vamos…

¿Con qué dispositivos funciona la Polar Balance?

La Polar Balance es una báscula bluetooth. No tiene conectividad WiFi, funciona conectándose vía Bluetooth Smart a alguno de los dispositivos Polar compatibles o a la aplicación Polar Flow.

Para que funcione es necesario emparejarla. El procedimiento es idéntico al de emparejar cualquier sensor o cinta de pecho: hay que irse al menú del dispositivo (un M400 en mi caso) y buscar la Polar Balance entre los dispositivos disponibles. O usar el otro sistema, mucho más sencillo:

  1. Súbete a la báscula, la pantalla muestra tu peso.
  2. Después de que suene un tono, el icono de Bluetooth comienza a parpadear, lo que significa que ahora la conexión está activada. La báscula ya está lista para vincularse con una unidad de muñeca Polar, como un dispositivo de entrenamiento o un dispositivo de seguimiento de actividad.
  3. Pulsa el botón de tu unidad de muñeca y espera hasta que la pantalla de tu unidad de muñeca indique que la vinculación se ha completado. Si tu unidad de muñeca tiene un botón (Polar Loop), púlsalo hasta que se encienda la pantalla y espera. Si tu unidad de muñeca tiene cinco botones (Polar V800 y M400), pulsa y mantén pulsado el botón ATRÁS durante 2 segundos y espera.

Una vez terminado el proceso, la báscula mostrará un “OK” y el dispositivo te dará alguna información en pantalla. Ahora, cuando volvamos a sincronizar nuestro dispositivo, este pasará los datos de este pesaje a Polar Flow automáticamente.

Hay que decir que la báscula utiliza el sistema Bluetooth Smart Standard Weight Scale Profile (WSP), lo que quiere decir que cumple el estándar Bluetooth y que puede ser compatible con dispositivos de un tercero que utilicen el mismo sistema.

Lo bueno: la integración con Polar Flow

Y ahora viene lo que de verdad importa: cómo trabajar los datos del peso desde Polar Flow. Porque lo bueno de la Polar Balance no es la báscula en sí, sino la integración dentro del “ecosistema” Polar. El software sobre el hardware.

Ahora tendremos una nueva opción en el submenú superior de Flow: Balance. Al pinchar allí podremos acceder a los datos que el sistema ha ido recogiendo de nosotros. Por ejemplo, el gráfico principal está compuesto de un “rosco” como este:

Rosco Polar Balance

Aquí es dónde se verá la evolución de nuestra actividad y, en caso de habernos fijado un objetivo de pérdida de peso, cómo vamos evolucionando según avanza la fecha. No tengáis muy en cuenta el resultado que veis, pues es consecuencia de un pesaje después de un duro día de bici y no es fiable al 100% 😀 Lo que sí que podéis ver es el análisis que hace del ejercicio y de la comida: dice que estoy comiendo demasiado poco (por fin alguien que se da cuenta 😛 ) y que no estoy cumpliendo mis objetivos de actividad diaria.

Y esto de la actividad diaria lo sabe porque llevo todo el día el M400 puesto, que tiene control de actividad. Este objetivo de actividad se irá ajustando automáticamente según el análisis que Polar Flow haga de nuestro Balance, así que hay que llevar todo el día puesto el reloj.

Otro gráfico chulo que os quiero enseñar es el de la tendencia de peso:

Tendencia de peso Polar Balance

Esas líneas azules que veis representan dos objetivos de pérdida de peso con los que hice las pruebas. El primero lo cumplí, mientras que el segundo no fue todo lo bueno que debería haber sido.

Conclusiones

Sinceramente, pagar el precio original de 99€ por esta báscula me parece un poco excesivo, aunque depende de la situación económica y personal de cada uno (y lo motivado / necesitado que esté a la hora de perder peso. Si estáis pensando en comprarla, haced como yo y daros un paseo por Amazon, que la tiene muy bien de precio: Polar Balance

Creo que el sistema en sí es muy bueno. Es muy sencillo de utilizar y da mucha información de un simple vistazo. Además, lo hace de una forma en la que nadie lo ha hecho antes y se ajusta automáticamente a tu actividad diaria, cosa que no hacen las básculas clásicas.

Quizás un poco más de información (como el IMC, que Polar calcula basándose en la altura introducida en ajustes) obtenida desde la báscula no estaría de más.