Pronokal: duodécima semana

Hoy he cumplido el tercer mes con el Método PNK de Pronokal.

Como la semana anterior, sigo estancado. Sólo he sido capaz de bajar 100 gramos ridículos. La dieta se me empieza a hacer cuesta arriba.

Los datos semanales

Vamos con los números. Esta mañana he pesado 104,2 kilos. El IMC apenas baja para quedarse en 26,05, muy cerca de los deseados 25 que marcan el límite superior del peso normal.

Quiero pensar que el motivo de esta pérdida tan lenta es la falta de ejercicio que he tenido a lo largo de estas dos últimas semanas. Efectivamente, esta semana tampoco he seguido con esa rutina que tenía casi establecida de ir al gimnasio a las 07:00 de la mañana, pero es que los continuos cambios de turno en el trabajo tampoco me lo están permitiendo.

Hora de las excusas

Hay que estar mentalizado para ir al gimnasio a esas horas estos días en los que el frío empieza a apretar cada vez con más fuerza. Hoy, por ejemplo, la zona en la que vivo estaba a -3º a esas horas. ¡Como para salir con un pantalón corto! 😀 Los turnos en el trabajo tampoco ayudan, complicando mucho establecer una rutina de ejercicio a unas determinadas horas porque a la semana siguiente tienes que cambiarla por completo. Pueden parecer excusas, pero lo cierto es que son dificultades que están ahí y que uno tiene que superar si quiere resultados.

Este fin de semana tenía previsto salir a rodar un poco por la Case de Campo, a hacer alguna ruta parecida a la del Cerro de Garabitas, pero me fueron fallando los compañeros poco a poco y al final me dio mucha pereza salir yo solo. Quiero montar los rodillos esta tarde en casa para hacer algunos kilómetros por la tarde.

Otro factor que puede ralentizar la pérdida de peso, según me comentó en alguna ocasión anterior la dietista de Pronokal, es el “efecto memoria” que tiene nuestro cuerpo. Creo que en alguna entrada anterior os he hablado de este efecto. Es la tendencia que tiene nuestro cuerpo de estabilizarse en un peso en el que haya estado durante mucho tiempo con anterioridad.

Esto ya me pasó al llegar a los 112 kilos. Me costó mucho bajar de esa cifra, en la que estuve establecido durante algunos años anteriormente. Es como si el cuerpo “recordase” que ese es su peso normal y él solo regulase todo lo necesario para estar en ese peso, haciendo muy difícil bajar de esa cifra y ralentizando nuestro ritmo de pérdida de peso. Ahora estoy rondando los 105 kilos, cifra en la que estuve establecido anteriormente mucho más tiempo. Esto va a ser duro 🙁