El pasado 28 de enero llegó el momento de recibir el segundo regalo de reyes: la primera consulta con la dietista Terica Uriol, acompañado de mi amigo Felipe. Había llegado el momento de poner fin a la escalada de peso. Y eso de seguir la dieta del bocadillo parecía pan comido, nunca mejor dicho.

Mis primeras impresiones sobre la dieta del bocadillo

Tengo que decir que iba un poco nervioso, porque no sabía muy bien lo que me iba a encontrar. La primera información que encontré por Internet sobre la dieta del bocadillo no hablaban muy bien de ella, clasificándola como «dieta milagro» por motivos no faltos de razón:

  • No se trata de una dieta personalizada. Aunque la dieta se elabora según tus gustos, no atiende a hechos como el deporte que practicas, por ejemplo.
  • No establece un menú con cantidades específicas, algo que puede dar lugar a interpretaciones como cenarse un litro de sopa de sobre, como he hecho yo.
  • Muchos de los alimentos prohibidos en esta dieta se pueden considerar saludables. Algunos incluso pueden ser beneficiosos para la pérdida de peso.

Cuando llegamos a la consulta nos pesaron y preguntaron una serie de datos para «personalizar» la dieta del bocadillo a nuestras costumbres y gustos: si podíamos llevar tupper al trabajo, dónde solíamos hacer la compra, si teníamos thermomix, qué tipo de verduras nos gustaban, etc…

La dieta número uno

Una vez aclarados los gustos de cada uno, Terica pasó a elaborar la «dieta nº 1», que tendremos que seguir hasta nuestra próxima cita del lunes 18 de febrero. La pongo a continuación a título informativo, porque puede variar de un paciente a otro. Salvo las partes comunes de alimentos permitidos y prohibidos, claro).

Alimentos de libre consumo

Se puede consumir cualquier cantidad y a cualquier hora.

Lechuga, tomate, cebolla, zanahoria, pepino, cebolleta, pepinillos, espárragos, puerros, apio, palmitos, rábanos, setas, champiñones, alcaparras, ajetes, pimientos, endibias, bebidas light y zero, sal, vinagres, limón, pimienta, especias, pimentón, jalapeños, guindillas, ajos, perejil, avecrem, salsa de soja, mostaza, vino para cocinar, ketchup light, edulcorantes, café, té, infusiones, caramelos, chicles sin azúcar, caldo de tetrabrick para cocinar.

Fruta de libre consumo

Igual que los alimentos anteriores: se pueden consumir a cualquier hora y en cualquier cantidad, pero nunca en zumo para no quitar la fibra,q ue es la que hace la magia.

Kiwis, piña, melón, sandía, naranja (ojo, no en zumo), mandarina, fresa y níspero. Si no quitamos la piel, también podremos comer pera, ciruela, albaricoque, nectarina, paraguaya y melocotón.

Alimentos a repartir a lo largo del día

Estos son alimentos que podremos comer a repartir entre postres, desayunos y para picar entre horas sin sobrepasar el máximo. Estos ya no son comunes a todos, sino que son «personalizados» para cada paciente.

Un vaso de leche desnatada y dos yogures desnatados. Un vaso de cereales, pero que no estén rellenos de nada y que no lleven añadidos tipo frutas, etc. Una barrita o dos rebanadas de pan de molde integral (preferiblemente de marca blanca) con mermelada light o pavo.

Comidas

Hay que destacar unas cuantas cosas:

  • No se pueden usar aceites, mantequillas, margarinas o natas (tampoco salsas con aceites).
  • Se puede cambiar una comida por una cena cuando se quiera, lo que facilita la labor de comer en la oficina.
  • Hay que beber cuatro o más vasos de agua en las comidas (esto es personalizable a cada paciente).

Dicho esto, vamos con la dieta que nos preparó en el momento:

  1. Comida libre. Incuso podemos tomar algo de alcohol.
  2. Lentejas (sin tocino, carne, chorizo, etc…) + verduras. Sin aceite.
  3. Pasta (sin aceite) con salsa de tomate y jamón york. La salsa de tomate es la elaborada siguiendo la receta de la thermomix, pero sustituyendo el aceite por caldo de pollo.
  4. Arroz tres delicias congelado, sustituyendo el aceite por caldo de pollo.
  5. Puré de verduras con una patata o cinta de lomo, ambos sin usar aceite.
  6. Sopa de fideos de sobre y un muslo de pollo, sin aceite ni piel.
  7. Repetimos puré, pero con merluza o pescadilla sin aceite.

Cenas

Para las cenas tendremos bocadillo, usando como máximo media barra de pan o baguette (una ración de 125 gramos aproximadamente). Cada día la acompañaremos de algo distinto:

  1. Jamón serrano sin grasa. Importante que sea serrano, no ibérico.
  2. Filete de ternera.
  3. Atún natural.
  4. Jamón York con tres lonchas de queso light.
  5. Tortilla de tres huevos con calabacines o verduras.
  6. Sopa de sobre de fideos o verduras y pechuga de pollo.
  7. Algo del grupo de Alimentos Libres con verduras sin aceite.

Consideraciones especiales

En mi caso, que como fuera de casa toda la semana, me recomendó no pedir nunca platos de arroz o pasta. Que pasara también del pan y de las patatas como acompañamiento.

Sí que me permitía pedir sopas, purés o cremas, ensaladas y verduras, pero prestando mucha atención a escurrir el exceso de aceite en estos casos.

De plato principal: carne, pollo o pescado.

Resultados

Como siempre, imagino que los primeros kilos son los más fáciles de perder. Más cuando uno tiene tantos como yo, que me gustaría perder casi treinta.

El día del pesaje estaba en 134,2 kilos según mi báscula. Hoy, cuatro días después, peso 132,6 kilos. Eso hace 1,6 kilos menos en cuatro días. De momento no me quejaré mucho de la dieta del bocadillo, ¿no?