La primera vez que leí un artículo acerca del ciclocross en una revista me quedé enamorado de esas bicicletas, que parecían tener geometrías de bicis de carretera y montar ruedas todoterreno. Poco después, cuando empezó a diferenciarse el ciclocross del gravel, tuve claro que ese era el tipo de bicicleta que mejor se adaptaba al ciclismo que hacía: por pistas de tierra o senderos rodadores, de escasa dificultad técnica la mayor parte del tiempo.

Curioso, porque cada vez más de mis amigos están siguiendo el camino contrario, comprando bicicletas de doble suspensión y geometrías cada vez más enfocadas al XC, con ruedas cada vez más gruesas.

El caso es que, poco a poco, las marcas fueron dándose cuenta del nicho de mercado que suponía el mundo del gravel y sacando sus modelos. Yo, como sabéis los que me leéis de vez en cuando, soy fiel seguidor de la marca Merida, así que seguí de cerca la presentación de su modelo de gravel, la Merida Silex. Una bici con una estética poco convencional.

Eligiendo modelo

Después de un par de años dándole vueltas a comprar una de estas bicis, por fin me decidí a dar el paso y comprar una allá por el mes de junio. Tenía claro que no quería carbono (no es el material más adecuado para mi peso), así que me centré en los modelos de aluminio. En 2019, los precios de la gama Silex iban desde los 899€ de la Silex 200 hasta los 3299 de la Silex 9000, así que había que afinar para acertar con la compra y evitar en la medida de lo posible lo que me pasó con la Big Nine: gastar más dinero en componentes que en la bici.

Al final, la elegida fue la Merida Silex 600, tope de la gama de aluminio, por varios motivos: cuenta con una transmisión monoplato (que no deja de ser un poco arriesgado en una bici de este estilo), los frenos son hidráulicos y el resto de sus componentes, al contrario que los que montaba de origen la Big Nine, no necesitaban ser cambiados de inmediato.

Los componentes de la Merida Silex 600

A continuación os detallo un poco más en profundidad los componentes de la bicicleta.

Cuadro

El cuadro es el que la marca denomina «Silex Lite«, en talla XL. La más grande disponible para este modelo. Fabricado en aluminio 6066, lo más llamativo de este cuadro es su enorme pipa de dirección, que eleva la altura del manillar para ganar en comodidad. Esta altura se ve compensada ligeramente por la altura más reducida de la horquilla, lo que le da a la Silex esa estética «poco convencional».

Horquilla Silex CF2

La horquilla es una Merida Silex CF2. Está totalmente fabricada en carbono, tanto el tubo como los brazos. El motivo de equipar a todas las Silex con esta horquilla es porque ofrece una rigidez excelente y una muy buena absorción, consiguiendo «distraer» muy bien las irregularidades del terreno. Llama la atención su diseño «lanzado», como queriendo adelantar el ángulo.

Grupo SRAM

La transmisión corre a cargo de la marca americana SRAM, algo que me gustó porque me daba la posibilidad de compararla con Shimano, lo único que he conocido hasta la fecha si nos olvidamos de cuando Suntour fabricaba transmisiones. Casi todos los componentes de la transmisión son de la gama Apex, el modelo de SRAM para la gama media: el cambio trasero, el pulsador (SRAM Apex 1 HRD) y las bielas, de 175 mm que mueven un plato de 44 dientes. El cassette es un SRAM PG-1130 con once velocidades (de 11 a 42 dientes) y el pedalier también es de SRAM, en este caso un PressFit PF86.

La gama Apex 1 ha sido desarrollada para un uso urbano, así como para ciclismo de carretera o por pistas de tierra. Por eso puede montar manetas en los frenos o los cambios tipo «trigger» de montaña, dependiendo del tipo de manillar que estemos usando (de carretera o plano). Lo que más me está gustando del Apex 1 es su simplicidad mecánica.

La cadena, el único componente que no es SRAM, es una KMC X11-1.

Los frenos también son los de la gama Apex de SRAM, hidráulicos y con unos discos de 160 mm delante y detrás, que es lo máximo que admiten horquilla y cuadro si no estoy equivocado.

Ruedas y neumáticos

Las ruedas de la Merida Silex corren a cargo de la marca Fulcrum, más concretamente el modelo Racing 700 DB. Se trata de un modelo orientado a la carretera y que admite cubiertas con un ancho máximo de 38c. Ambas ruedas utilizan un eje pasante de 12 mm, que les da mucha rigidez. Una nota que me resultó curiosa cuando la compré es que me dijeron que puede montar llantas de 27.5 y subir el ancho de los neumáticos hasta los 42c.

Los neumáticos son comunes a todos los modelos de Merida Silex: los Maxxis Razzo 700x35c que he cambiado en cuanto he podido por los Panaracer Gravelking SK, para darle un poco más de vida a la bici. Las Maxxis resultaron estar demasiado orientadas al asfalto o pistas en buenas condiciones, mientras que las Gravelking le han dado mucha más versatilidad a la Silex sin penalizar demasiado su reactividad.

Resto de componentes

El resto de los componentes son marca propia:

  • La potencia es una Merida Expert de 90 mm con una inclinación de 5 grados. Yo la he sustituido por la Kore de 130mm de la Cube, siguiendo las recomendaciones de mi amigo Luis (Biomecanica3D), que es el que hace milagros para que un cuerpo estufa como el mío se acople de forma segura a todas mis bicis.
  • El manillar es un Merida Expert GR.
  • El sillín también es de la familia Merida Expert GR, a juego con los colores de la Silex.
  • La tija de origen es una Merida Comp CC de 30.9 mm, aunque yo la he sustituido por la Ritchey que usaba en la Cube.
Con la Merida Silex en Fuenfría
Con la Merida Silex en Fuenfría

Impresiones sobre la Merida Silex 600

Tengo que decir que la Merida Silex es la bicicleta con la que he notado un cambio más grande respecto a la montura anterior. Ni siquiera el paso de 26 a 29 pulgadas fue tan acusado como el de paso la BigNine o la Cube (que se la he vendido a un buen amigo) a la Silex. Sin darme cuenta, estoy batiendo todos mis PR de Strava.

La Silex tiene una postura mucho más cómoda que la que llevo en la MTB, lo que permite que pueda estar mucho más tiempo sobre el sillín sin acusar tanto la fatiga. Tiene un reach más elevado que la media (lo que me viene de lujo, particularmente), que trata de compensar con la altura elevada que comenté antes (también conocido en el argot ciclista como stack). Todo esto la hace sumamente manejable.

La Silex es una bicicleta ideal para rutas largas, como los retos que cada año nos planteamos en BigJoe y que se han convertido en tradición. La bici viene, además, muy preparada para este tipo de aventuras: tiene anclajes para acoplar hasta tres bidones (uno en el tubo vertical y dos en el diagonal), portaquipajes trasero y delantero (la horquilla trae los anclajes también).

La única pega que le pongo está relacionada con las ruedas (mi eterno castigo). Y es que las Fulcrum Racing se quedan algo cortas para un abuso offroad. En la primera escapada por el puerto de Fuenfría volvieron con un llantazo que me hizo visitar el taller a la vuelta, aunque tengo que decir que rodaba algo bajo de presión y que hay un tramo bastante pedregoso que no era el más indicado para estrenar una gravel.

Estoy muy contento con esta bici, y creo que me va a dar muchas horas de alegría. Es el complemento ideal para la Big Nine, ya que además te permite hacer salidas dignas por carretera sin penalizar como lo hacen las bicis de montaña.

Larga vida al gravel.