Ayer tuvo lugar en Riaza la cuarta edición de la ya tradicional Riaza B-Pro: “la ruta del esquileo”.

¿Qué es la Riaza B-Pro?

La Riaza B-Pro es una ruta de mtb en formato maratón. Tiene dos versiones: una corta de 40 km con 430 metros de desnivel y una larga de 80 km con 1560 metros de desnivel positivo acumulado.

Natxo y yo nos apuntamos a la de 40 km la última semana de inscripción. Aunque estuve a punto de no poder asistir (he tenido la rodilla muy tocada y bastante inflamada esta semana sin saber el motivo), finalmente aparecimos los dos por Riaza a las 9:30 de la mañana. Allí nos encontramos con mi compañero Juanma, que iba con su amigo Jose.

Mientras esperábamos a que nos diesen la salida me dí cuenta del primer error que había cometido: el tiempo era demasiado caluroso como para la chaquetilla de manga larga que llevaba. Intenté solucionarlo comprando el maillot conmemorativo que vendían a la salida, pero las tallas que tenían a la venta eran para “ciclistas normales” (no había XXL 😀 ). Mientras, Juanma se puso un poco nervioso porque no había cogido los geles…

La salida desde Riaza

Mapa de las rutas de Riaza B-Pro

Mapa de las rutas de Riaza B-Pro

Tomamos la salida a las 11:00 (los que hacían la de 80 km la tomaron a las 10:00) sin incidencias. La primera cuesta no tardó en llegar y ahí se produjo la primera criba. Juanma y Jose subieron muy bien y consiguieron una cómoda posición para el descenso. Natxo y yo, a pesar de que subimos bien, no pudimos adelantar tanto como nos hubiese gustado y nos quedamos en medio de un pelotón que luego nos condicionaría mucho, pues adelantar más adelante era francamente difícil. Aquí nos separamos y ya no nos volveríamos a ver hasta el kilómetro 30, en el último avituallamiento.

El recorrido fue bastante divertido hasta poco antes del kilómetro 10, en el que otro pequeño repecho pilló por sorpresa a unos cuantos. Aquí me tuve que parar un rato a ayudar a un compañero, que estaba devolviendo a un lado del camino porque había forzado en exceso. Después de ver que todo estaba bien, continué la marcha por esas trialeras en las que me llevé más de un susto y evité la caída en más de dos ocasiones (en el vídeo se ve uno de los sustos que me dio el que iba delante en ese momento).

Aquí me dí cuenta del segundo error del principiante: en este tipo de rutas es mucho más recomendable llevar una mochila de hidratación que un bidón, pues las vibraciones son tantas que es muy difícil ir pendiente del bote para que no se caiga. Fueron muchos los botes que me crucé por el camino.

Primer avituallamiento: Ribota

El primer avituallamiento tuvo lugar en Ribota, un pueblecito situado poco antes del km 20. Allí nos dieron Aquarius y agua, algo que nos ayudó antes de empezar los 20 km de subida que venían a continuación.

Hasta el segundo avituallamiento todo fue más sencillo, a pesar de que la pendiente iba en aumento. Desde Saldaña de Ayllón hasta Fresno de Cantaespino las pistas eran más amplias y se podía rodar bastante bien, algo que los que llevábamos bicis de 29″ agradecimos 🙂

Segundo avituallamiento

En el avituallamiento me reencontré con Natxo, del que me separé al poco de salir de Riaza. Nos tomamos nuestro tiempo con las barritas y la fruta antes de comenzar los últimos kilómetros.

Altimetría Riaza B-Pro 40km

Altimetría Riaza B-Pro 40km

Y como decían en Apocalypse Now, estos últimos kilómetros fueron “The Horror“. Empezamos por una subida técnica con mucha pendiente y muy estrecha, que hacía imposible adelantar y tenías que adecuar tu ritmo al de delante. Esto ya me dejó tocado de muerte.

Después de esta subida y un tramo de falso llano llegó un tramo singletrack, que castigó mucho las piernas de los que ya íbamos algo justos. A estas alturas ya tenía el culo bastante afectado por los baches, así que opté por el modo “panzerdivisionen” y dejé de esquivar las piedras del camino 😀

En el km 39 tuve que echar pie a tierra un momento para estirar un tirón en el cuadriceps de la pierna izquierda. Creo que al tener la rodilla tocada el pedaleo no estaba siendo redondo, que sumado al cansancio acumulado acabó conmigo estirando a sólo tres kilómetros de la meta.

Cruzando la línea de meta

La llegada a la meta, sin incidentes. Al final finalicé en 2:22 (2 horas y 25 minutos según la tabla oficial), en el puesto 168.

Aunque el resultado es lo de menos, pues se trataba de una marcha no competitiva, conseguir acabarla en el primer tercio me ha dado una gran alegría. Supongo que si no hubiese parado tanto en el segundo avituallamiento y las otras dos paradas “extras” podría haber bajado de 2:10, pero eso es echar a volar la imaginación. Mi compañero Juanma estuvo intratable y llegó en el puesto 18º. Espectacular resultado para ser su primera “carrera oficial”. Está naciendo un mito 🙂

El final de la prueba estuvo a la altura de la organización: un pedazo de bocata de tortilla para comentar los chascarrillos en la meta y toda la bebida que pudieses tomar para ayudar a bajarlo.

En resumen: muy grata experiencia que seguramente repitamos el año que viene, más preparados y sabiendo lo que nos vamos a encontrar.

¿80 km? Maybe…

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