Llevo un par de años hablando de las excursiones que hago con la bici y me acabo de dar cuenta de que nunca os he hablado de ella. Se merece su propia entrada en BigJoe.

Mi Merida Big Nine

Allá por Julio de 2012 me decidí a dar el salto a las ruedas grandes. Vendí mi tan querida Merida Matts Sport TFS-100 de 26 pulgadas para pasarme a una Merida Big Nine TFS 300D con las (no tan extendidas entonces) ruedas de 29 pulgadas.

Un consejo que os quiero dar a la hora de comprar una bici:

Si no lo tenéis todo absolutamente claro, acudid a una tienda oficial de la marca que tengáis en mente.

Allí os aconsejarán mejor que nadie y no escatimarán en esfuerzos para conseguir lo que verdaderamente necesitáis (o queréis).

Por ejemplo, en mi caso pasé por dos tiendas que me ofrecían muy buenos descuentos en el modelo de la temporada anterior. El truco estaba en que ninguna de las dos tiendas tenía la talla que me corresponde en stock e intentaban convencerme de que estaba equivocado y mi talla correcta era la que ellos me estaban intentando colar con calzador. Para que os hagáis una idea, mido dos metros y mi talla correcta de cuadro es una 23″ y en estas tiendas me ofrecían una 21″ y una 19″ :-O

Por suerte pude acudir a un MSD (Merida Strategic Dealer), que me aseguró que mi talla era la 23. Hicieron las gestiones sin problema alguno, pero como la BigNine que quería ya no se fabricaba con las especificaciones del 2012 me pidieron la primera 2013 que se debió vender en España 😀

¿Por qué Merida?

Soy un enamorado de la marca desde mi bici anterior. Reconozco que esa me la compré porque era la que usaba Jose Antonio Hermida, nuestro campeón del mundo de MTB. Además, los colores negro y verde me enamoraron.

Merida fue fundada en 1972 en Yuanlin (Taiwan), una región que hoy en día es considerada una especie de “Silicon Valley” de la industria ciclista.

En 1988, Merida comenzó a introducirse en el mercado europeo y desde entonces su expansión ha sido constante e imparable. Hoy día cuenta con una distribución en más de 70 países y participa directamente en 9 de sus distribuidores (el de España entre ellos).

Gracias a este crecimiento continuo, Merida se ha consolidado como el segundo fabricante mundial de bicicletas. A diferencia de otros grandes fabricantes taiwaneses, la estrategia de MERIDA se ha basado en impulsar su propia marca y desarrollar sus propios productos hasta conseguir un reconocimiento mundial por su Calidad, Innovación y Tecnología aplicada en toda su producción.

Es en la ciudad alemana de  Stuttgart, epicentro de las grandes innovaciones del sector automovilístico y bastión de marcas líderes en tecnología como Porche o Mercedes-Benz,  donde tienen su base los diseñadores e ingenieros del departamento de I+D de Merida. Es allí donde todas las bicicletas de la marca se inventan, planifican y desarrollan para su distribución internacional en 68 países.

Cambio radical

Aunque la bici funcionaba bastante bien «out of the box«, he acabado por cambiarle absolutamente todos los componentes excepto el desviador trasero.

Ahora mismo, estos son los componentes de mi bici:

  • Cuadro: Merida Big Nine TFS D 2013. Cuadro de aluminio de Merida, con tecnología TFS (hidroformado). Con mi peso, por desgracia, es algo arriesgado pensar en carbono. Elegí este cuadro porque el modelo superior tenía demasiado slooping (caída del tubo horizontal), lo que implicaría elevar demasiado la tija del sillín.
  • Puños: Actualmente llevo unos ESIgrips chunky, después de pasar por unos Specialized Body Geometry Contour Locking Grips.
  • Manillar: el Merida de origen fue sustituido por un Specialized Demo de doble altura, que acorté un par de centímetros por cada lado. Hace poco lo volví a cambiar por un Ritchey Comp plano de 720mm para ir un poco más acoplado a la bici, que es el que llevo en la actualidad.
  • Potencia: la original de Merida fue cambiada rápidamente por una Answer Rove XC de 100mm, algo más larga y elevada (+7º). Después de la visita a Biomecanica3D y su análisis Retül fue sustituida de nuevo. Ahora llevo una Thomsom Elite X4 de 130mm con una inclinación negativa de 10º. Casi nada…
  • Frenos: los Tektro Draco que venían instalados ahora son unos Shimano XT (M785) con los que estoy encantado.
  • Discos (rotores): los primeros que monté para cambiar los de origen fueron unos KCNC Razor (180 delante y 160 detrás). Eran preciosos y muy ligeros, pero tuve que cambiarlos cuando sustituí las llantas porque las nuevas llevan el sistema center lock en lugar de la fijación con seis tornillos. Los que llevo ahora son unos Shimano XT RT81 Ice-Tech, que llevan una tecnología nueva de Shimano que hace que se calienten menos en frenadas prolongadas (tres capas de material prensadas tipo sandwich). No van mal, pero echo de menos los KCNC…
  • Mandos del cambio: los Deore de origen fueron sustituidos por unos Shimano SLX M-660 para mi transmisión, que siguió siendo de 27 velocidades (3×9) hasta junio de 2016. Actualmente tengo montado una transmisión 1×11, por lo que el único mando que llevo es un Shimano XT M8000.
  • Dirección: cuando cambié la horquilla aproveché y cambié el juego de dirección original por un BBB BHP-51 semi-integrado de 44 mm. Lo bueno de esta dirección es que los rodamientos son Cane Creek.
  • Horquilla: la Suntour XCM de 100mm que venía con la bici pasó a mejor vida y su lugar fue ocupado por una Manitou Tower PRO con 120mm de recorrido. La compré nueva muy bien de precio y, junto con las ruedas, es el cambio que más he notado de la bici. Tiene amortiguación por doble cámara: una pequeña de aire y una más grande de aceite. Es cierto que es un poco más complicada de ajustar, pero una vez hecho va como la seda. Hace poco le cambié las pegatinas para ponerlas en color verde lima, a juego con el resto de la bici 🙂
  • Ruedas: equipada con una Jalco Big Nine originariamente. Ahora llevo unas Shimano MT66 mucho más ligeras. Los bujes son de la gama SLX de Shimano, lo cual es garantía de calidad. Hace poco tuve que cambiar el núcleo de la rueda de atrás porque rompí un trinquete (llevan cuatro). Las ruedas van muy bien, aunque es un poco complicado llevarlas totalmente centradas.
  • Cubiertas: Maxxis Crossmark LUST 2.1 detrás y Continental X-King 2.2 con cámara delante. En ambas llevo líquido antipinchazos Slime. Delante prefiero llevar cámara para asegurar que no rueda el neumático cuando se empuja con fuerza en las esquinas. Manías que tiene uno…
  • Sillín: fue de los primeros componentes que cambié. En su día puse un Kore T-Rail Big Nose, un sillín monorail que me obligó a cambiar la tija también. Funcionó muy bien hasta que partí una patilla de la tija en un golpe, dejándola inservible. Su sustituto fue un Prologo Nago Evo Plus 141 Tirox con el que estoy entusiasmado. Tiene una anchura de 141mm, algo superior a lo normal. Tiene zonas elaboradas en varias densidades para aliviar la presión, lo que lo hace ideal para rutas de media a larga distancia.
  • Tija: para usar el sillín Kore tuve que montar su tija correspondiente, una Kore T-Rail de 27,2 mm. Cuando cambié al Prologó aproveché para montar una Specialized Pro II, que cumple su función.
  • Desviador delantero: el Acera original dejó paso a un Shimano XT FD-M770 de abrazadera baja, que funciona mucho mejor. Ahora mismo no llevo desviador, pues la transmisión es monoplato.
  • Bielas y platos: aquí sí que ha habido tomate. Las Shimano Octalink que traía montadas de origen fueron cambiadas por unas FSA V-Drive. Las primeras utilizaban un eje de pedalier de tipo cuadradillo (de cartucho sellado), mientras que las FSA ya eran de rodamientos externos MegaExo. Estaba muy contento con ellas hasta que un buen día doblé el plato mediano y en la tienda me cambiaron la transmisión entera por la recién salida Shimano SLX M660, algo más ligera que la FSA pero de diseño un poco más feo a mi gusto. Los golpes recibidos en alguna salida «subida de tono» me obligaron a cambiar el plato grande por un Shimano XT de 42 dientes. Como os comenté antes, en junio de 2016 me pasé al 1×11, recuperando para la causa las FSA V-Drive y montándoles un monoplato Race Face narrow wide de 34 dientes con su correspondiente cubreplatos Race Face bash guard fat tab. Las bielas son de 175mm.
  • Eje pedalier: el octalink de Shimano lo cambié por un MegaExo de FSA, pero los dos siguientes fueron Shimano XT M-770. Ahora mismo he vuelto al MegaExo de FSA. Rodamientos externos roscados sin mantenimiento que van muy bien hasta que les entra polvo y/o arena. Moraleja: no usar agua a presión para lavar la bici.
  • Pedales: en cuanto pude le monté unos automáticos. Los elegidos fueron los Shimano XT PD M-780, que van de lujo. Buenos rodamientos e inmejorable relación calidad / precio. Con un mínimo engrase de vez en cuando van como el primer día.
  • Cambio trasero: el Shimano XT M-772 Shadow GS de 9 velocidades original que tan buen resultado me dio dejó paso a un flamante Shimano XT M8000 de 11 velocidades. Le noto un funcionamiento muy preciso, aunque un pelín más tosco que el anterior para mi gusto.
  • Cassette: el original lo cambié rápidamente por un Shimano XT CS 770 de 9 velocidades. El piñón pequeño era de 11 dientes y el más grande, de 34. Lo bueno de este cassette es que viene muy aligerado, ya que gracias a una araña de aluminio elimina mucho material de cada uno de los piñones. En junio de 2009 fue sustituido por un Shimano XT CS-M8000 11-42 de 11 velocidades.
  • Cadena: ya llevo cambiadas unas cuantas. El modelo que usaba era el Shimano XT HG93 para 9 velocidades, que es una cadena más ligera que las estándar de Shimano. Ahora que llevo 1×11 estoy usando una cadena Cadena Shimano HG70. No es la tope de gama, pero tiene un funcionamiento muy bueno y con algo más de durabilidad a costa de un peso algo más elevado. Es válida tanto para carretera como para montaña.
Merida Big Nine

Merida Big Nine