Son muchas las canciones que han quedado ligadas o relacionadas con ciertos deportes o acontecimientos deportivos. En ocasiones se hacen por encargo y otras veces son seleccionadas entre las que copan la actualidad musical, sin tener que ver nada con el torneo o competición a las que se las asocia.

Para algunas de estas canciones esto se convierte en un perfecto escaparate que puede hacerlas pasar a la inmortalidad. Si además la canción tiene la suficiente repercusión internacional, puede llegar a convertirse en un clásico.

Me gustaría destacar algunos de estos temas, sobre todo aquellos que en mi opinión aportaron algo relevante, musicalmente hablando.

Vuelta Ciclista a España

Las retransmisiones en directo y los resúmenes nocturnos de la ronda española, introducían sus sintonías al principio y al final de estos programas, quedando asimismo también como de sonido de fondo de los comentaristas. Así, de una manera casi subliminal iban calando en nuestro inconsciente y rápidamente ligábamos esa melodía en este caso con la vuelta ciclista.

El ambiente de las discotecas, sobre todo en los 80, contribuía a hacer estas canciones en lo que hoy día con las redes sociales constituiría algo viral; con la diferencia de que hoy día lo viral puede durar unos días o incluso horas. Una canción sin embargo, puede ser algo duradero y merecedora de ser recordada al menos de vez en cuando.

En 1979, la sintonía de la Vuelta realmente fueron cuatro canciones que iban sonando de manera continua: Keep On Dancin’ (Gary’s Gang), Born To Be Alive (Patrick Hernandez); «September» (Earth, Wind & Fire) y «Goodnight tonight» (Wings). Todos muy buenos temas, pero para esta ocasión me quedo con la del grupo formado por Paul McCartney después de su etapa Beatle.

Inolvidable esa gran introducción con guitarra española y ese bajo «machacón» pero muy efectivo, del que incluso John Lennon comentó quedar impresionado. En estos tiempos en los que dominaba la música Disco, McCartney fue capaz de reinventarse y entrar en la escena discotequera de manera elegante no perdiendo su esencia rockera y añadiendo ciertos aires latinos.

En 1982, fue el dúo Azul y Negro, como grandes precursores del Tecno-Pop en España, fueron los elegidos. «Me estoy volviendo loco» es la sintonía que posiblemente dejó más huella en todo el personal en España; tanto a profanos como a verdaderos aficionados al ciclismo. Al año siguiente repetirían con «No tengo tiempo», e incluso volverían, aunque ya de una forma más discreta con «Two Pa Ka» en 1993.

En 1984, sería Tino Casal con su «Pánico en el Eden» el que arrasaría en ventas, radio y como no, en la «marcha nocturna». Una apuesta también bastante Tecno, haciendo uso de los incipientes «samplers» de manera brillante. Quizá mucha gente solamente le recuerde por su arriesgada puesta en escena, a veces vista incluso como un poco esperpéntica. Pero así era Casal, con un estilo vanguardista, pero gran compositor y vocalista.

Con el paso de los años, las sintonías escogidas se han vuelto bastante más irrelevantes y apenas dejan ya un recuerdo duradero en nosotros. Hay algunas excepciones, como «Conga» («Miami Sound Machine», 1986); «Más y más» (La Unión, 1989); «El cielo no entiende» (OBK, 2000) y algunas otras; pero en líneas generales, la menor cobertura del ciclismo por parte de los informativos y un cambio en los criterios de selección de la música, prácticamente han hecho olvidarnos de los «ritmos» de la Vuelta Ciclista a España.

La música de los Juegos Olímpicos

La era de las canciones oficiales para las Olimpiadas es relativamente reciente; desde Montreal ’76. Con anterioridad, la música acompañaba a los Juegos pero no con un consenso en cuanto a un Himno Oficial, sino a través de interpretación de fragmentos de diferentes obras, sobre todo de compositores del país que organizaba el evento.

Durante estas últimas décadas el desfile de canciones ha sido un tanto irregular; puesto que algunas de ellas se han perdido prácticamente en el olvido una vez apagada la llama de la simbólíca Antorcha. Sí voy a destacar dos de ellas que han trascendido ya al tiempo, pasados ya más de 20 años.

En 1992, el himno oficial fue el mítico «Barcelona», interpretado por Freddie Mercury y Montserrat Caballé; si bien la muerte unos meses antes del vocalista de Queen obligó a preparar otra pieza como clausura de los Juegos de la capital catalana. «Amigos para siempre«, con Josep Carreras y una Sarah Brightman que comenzaba a consolidar su carrera como solista.

La amistad entre los pueblos de alguna manera se ve reflejada al menos durante unos días cada cuatro años.

En la siguiente cita olímpica, en 1996, fue Gloria Estefan con «Reach» la que puso voz con un tema bastante acertado para la ocasión, asociando el esfuerzo para superar contratiempos y resurgir con ánimos renovados. Gran interpretación.

El Boxeo y la saga “Rocky”

El personaje al que da vida Silvester Stallone, lleva ya unas cuantas entregas; las últimas por cierto algo prescindibles. Por el contrario, las bandas sonoras siempre han estado a un gran nivel, con memorables “temazos”.

El compositor italiano Bill Conti fue un habitual de la serie, con varios instrumentales entre los que destacó sobre todo “Gonna Fly Now“ Pero seguramente recordaréis también esa «Mirada del tigre» («Eye of the tiger«) a cargo de la banda Survivor en Rocky III. Repetirían también con gran éxito en Rocky IV con «Burning Heart», aunque ya con Jimi Jameson como vocalista.

De esta misma cinta destacó también con gran fuerza «No Easy Way Out» de Robert Tepper, Esfuerzo, «tabletas» de abdominales y puñetazos a mansalva. Todo ello con un gran despliegue de música.

La música: más que un sentimiento…

Para terminar, que mejor que recordar algunos clásicos, de los que nos hacen casi o sin casi, saltar las lágrimas.

Claro, no podíamos olvidarnos del «Himno de los Campeones». Una canción participativa donde las haya, para ganarse al público en los conciertos. Ha pasado a convertirse en algo obligado para celebrar cualquier victoria (incluso, ganar unas elecciones, ¡qué cosas!). «We are the Champions» es la pura esencia de Queen, capaces de reinventarse una y mil veces. Música para todos; Música Total.

La película británica «Carros de Fuego» (1981) tuvo una gran repercusión gracias a su banda sonora, compuesta por Vangelis. El deporte visto desde dos polos opuestos; el talento y el esfuerzo, en la historia de dos atletas británicos en las Olimpiadas de 1924. La fuerza del espíritu nos envuelve con el sonido de pianos y sintetizadores.

Sabemos que toda la gloria es para el ganador. Como decía el ya fallecido entrenador de fútbol, Luis Aragonés, del segundo nadie suele acordarse. La canción del grupo sueco ABBA, «The winner takes it all» no tiene nada que ver con una competición. Es la historia de una ruptura sentimental en la que una de las partes siente que ha perdido la partida y no hay más que un
vacío demoledor.

El sentimiento del subcampeón refleja algo parecido. Ha estado cerca de culminar con éxito pero no ha sido suficiente. Nadie dedicará ni cantará nunca esta canción al perdedor, pero posiblemente este se verá muy identificado en ella.

Como vemos, muy buenas canciones y para todos los gustos y… aún así me temo que me estoy dejando bastantes que me gustaría mencionar. Quizá podamos comentarlas en un futuro post…

Melodía Sin Fin