Ayer cuatro clásicos de nuestras salidas en bici participamos en la primera edición de la Villanueva MTB Race, organizada por dos clubes locales: Bike&Run Villanueva y Amigos de Eduraro.

Pocas veces se puede asistir a la primera edición de una carrera MTB, así que cuando Jorge vio la posibilidad de apuntarse en la pasada Rascaencinas no lo dudó y nosotros le seguimos. Como la fecha nos cuadraba perfectamente en los entrenamientos para la Madrid – Segovia no había más que hablar.

Así que en Villanueva de la Torre nos presentamos Jorge, Juanma, Jose Pablo y yo con ganas de darlo (casi) todo. A última hora se nos cayó de la lista Román, que tenía una cita con un buho que no pudo aplazar 🙂 .

Salida de la I Villanueva MTB Race

Tras recoger los dorsales y montar las bicis (cacharrada tecnológica incluida en mi caso) nos pusimos de los últimos en la salida. A las 10:00 en punto sonó el disparo que indicaba la salida y 400 participantes nos pusimos manos a la obra. Hay que agradecer a la organización que limitase la participación en la prueba y que no cediese al final con el número de inscripciones.

A la salida de Villanueva de la Torre nos esperaba una subida sostenida hacia Valdeaveruelo. Poco antes de salir de Villanueva nos encontramos con Julio, mecánico de TCEC Sport (el mejor mecánico de Boadilla del Monte). Compartimos juntos un tramo de la ruta, para luego separarnos y reencontrarnos poco antes del avituallamiento.

De Valdeaveruelo pasamos rápidamente a Torrejón del Rey. A la salida del pueblo nos esperaba el primer ascenso «serio» de la ruta, en el kilómetro 18 (bordeando Galápagos). El problema no fue la pendiente en sí, sino el viento que soplaba de frente y nos iba frenando bastante. Creo que los cuatro íbamos pensando que si los cuarenta kilómetros que quedaban iban a ser así al final resultaría ser una ruta bastante más dura de lo que esperábamos :-). El «falso llano» (como lo bautizó Juanma) que venía después de esta subida no hizo más que alentar estos pensamientos negativos.

Avituallamiento en Usanos

Selfie en el avituallamiento de Usanos

Selfie en el avituallamiento de Usanos

Afortunadamente, el avituallamiento de Usanos estaba a la vuelta de la esquina. Allí aprovechamos para parar un buen rato, reagruparnos e hidratarnos bien por si lo que quedaba por delante seguía la tónica de los últimos kilómetros. Unos cuantos selfies después ya estábamos listos para partir de nuevo.

Aquí me gustaría destacar lo bien organizado que estaba este avituallamiento. Teníamos a nuestra disposición botellas de agua mineral (Solán de Cabras, nada de cosas baratas), un chico estaba rellenando los bidones con garrafas de agua mineral, teníamos a nuestra disposición todo tipo de fruta cortada (manzanas, naranjas, plátanos, sandías) y hasta frutos secos…

En Usanos se separaban la ruta larga y la corta. Los que quisiesen hacer la ruta corta (43 kilómetros) debían separarse a la derecha, mientras que los de la larga (58 kilómetros) seguíamos de frente, entrando al pueblo por una pequeña cuesta.

Ahí daba comienzo una de las partes más bonitas del recorrido, una bajada larga y sostenida hasta el Arroyo del Zaide y la segunda subida «larga» de la ruta, que nos dejaba de nuevo en Usanos para volver a encontrarnos con el trazado compartido con la ruta corta.

Tercera parte de la ruta

Usanos está en el punto más alto del recorrido, así que lo quedaba por delante hasta llegar de nuevo a Valdeaveruelo era una bonita bajada por sendero de unos nueve kilómetros. Además, este tramo fue el de más sombra de todo el recorrido.

Una última subidita de un kilómetro y una bajada de seis nos llevaron hasta el final de la ruta en el colegio público Paco Rabal de Villanueva de la Torre, donde la organización ya tenía organizada una fiesta a tope de power 😀

Siguiendo con la buena organización, al llegar nos obsequiaron con un bocadillo de chorizo y las bebidas que hiciesen falta (cerveza Mahou incluida).

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Fin de fiesta en Villanueva de la Torre

Mientras digeríamos el bocadillo tuvo lugar el sorteo de muchos regalos de los patrocinadores de la prueba, en el que nosotros no tuvimos suerte. Este fue el único punto negativo de una organización muy buena, ya que en el sorteo salieron premiados varios miembros de la organización que ni siquiera habían corrido la prueba (el DJ, por ejemplo). En muchos eventos los patrocinadores ponen como condición que miembros de la organización no opten a estos premios, ya que puede empañar la reputación de la marca el hecho de que un organizador se lleve el premio.

Resumiendo: una excelente organización que hizo que no pareciese la primera edición de un evento de estas características. La señalización de la ruta fue perfecta en todo momento. En cada cruce había gente de la organización que te daban indicaciones del terreno. No faltó de nada en los avituallamientos. Cruz Roja y Protección Civil estaban por toda la prueba. Todo esto por 8€ es un regalo que deja en evidencia a todas esas pruebas «consolidadas» que te cobran 45€ y sólo te dan unos calcetines, por ejemplo…

Como nota curiosa de esta jornada dejamos el brebaje que nos prepararon en la única heladería sin helados de España: horchata con limón. Nos lo tomamos por hombría, aunque la verdad es que nos hizo mucho más mal que bien 😀

En mi página de Facebook podéis encontrar el album con todas las fotos del evento. El track está disponible en mi perfil de Strava.

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