Nike Flyknit

Nike Flyknit

Los diseñadores de zapatillas deportivas llevan años enfrentándose a un reto: fabricar zapatillas tan cómodas como los calcetines. En la década de los 80 Nike probó suerte con su modelo Sock Racer, una zapatilla que era muy cómoda pero que no tenía durabilidad. Todos los intentos posteriores acabaron en fracaso.

Hasta la llegada de la tecnología Flyknit.

VENTAJAS DE LA TECNOLOGÍA FLYKNIT

Esta tecnología consiste en elaborar toda la parte superior de la zapatilla con hilo de poliester tejido específicamente por máquinas controladas por ordenador. Estas máquinas tejen el upper en una única pieza que luego se acopla a la suela, reduciendo el peso del conjunto al mismo tiempo que los costes de fabricación.

Estos costes son menores porque ya no es necesario cortar y acoplar las piezas de piel o tela (unas 30 por zapatilla), el proceso más largo y caro de la fabricación. Por este motivo, en Nike definen esta tecnología como «Game Changer«, pues al reducir tanto el coste permite que las zapatillas vuelvan a ser fabricadas en EEUU. El 96% del calzado de Nike se fabrica en China, Vietnam e Indonesia porque los costes de fabricación son menores, pero esto incrementa los costes y el tiempo para lograr que esos productos lleguen a los mercados occidentales. Con las nuevas técnicas de fabricación podría fabricarse el producto directamente en el mercado en el que se va a comercializar.

ORIGEN DEL FLYKNIT

El desarrollo de la tecnología Flyknit comenzó en una visita de Mark Parker (CEO de Nike) al departamento de innovación de Nike, conocido internamente como la Innovation Kitchen. Allí descubrió un prototipo de un calcetín con una suela pegada y se dio cuenta inmediatamente del potencial de aquella idea.

Contrataron a un equipo de programadores para hacer que una máquina usada en la confección de textil pudiese tejer una zapatilla usando hilos de poliester, de forma que la parte superior de la zapatilla imitase el comportamiento de un calcetín y actuase como una segunda piel. El software hace que el tejido varíe su composición y/o grosor para adaptarse a las distintas zonas de la zapatilla (por ejemplo, el talón se forma con varias capas de tejido de distinto grosor).

El proceso, aparte de ser mucho más económico, es más ecológico (sobra menos material) y mucho más rápido.