No, no estáis leyendo mal. La dieta del bocadillo ha llegado a su fin. Y lo ha hecho de una forma un tanto ingrata.

Evolución desde la cuarta dieta del bocadillo

Comencemos donde nos quedamos en la cuarta entrega de esta dieta del bocadillo: el uno de Abril. Personalmente, el mes de Abril no fue un mes de gran pérdida de peso en mi caso. Es cierto que conseguí contenerme y rebajar un poco esos más de 118 kilos que llevé a la báscula la última vez, pero podría decir que fue un mes de «excesos compensados«.

Y es que el buen tiempo «casi nos obligó» a hacer barbacoas todos los fines de semana (si me seguís en Instagram lo habréis visto), que luego conseguía compensar a base de sacrificio y mucha piña entre semana para no dispararme en la báscula.

En resumen, en las tres semanas que separan las consultas conseguí perder en torno a un kilo (algo más), con bastantes más piñas y kilómetros en bicicleta que en meses anteriores.

El desenlace

El día que teníamos consulta (22 de Abril, si mal no recuerdo) no pudimos ir por motivos personales de Felipe, así que llamamos para aplazar la cita. Dada la proximidad del puente de Mayo y los festivos locales en Pozuelo, la cita se aplazó hasta el 6 de Mayo, acordando con la secretaria de Terica Uriol el seguir con la misma dieta que nos puso en la cita anterior.

Lo que no sabíamos ninguno es que al final acabaríamos cancelando esa cita para no volver nunca más a la consulta. El fin de la dieta del bocadillo se acercaba.

Esas semanas adicionales (con varios días festivos de por medio) nos dieron tiempo para plantearnos si realmente queríamos seguir adelante con algo con lo que no estábamos 100% convencidos. Así, tras comentarlo con varias personas, empezamos a identificar cosas que no nos gustaban o a las que no le veíamos el sentido…

Lo que no nos gustaba de la dieta del bocadillo

Por ejemplo, no nos gustaba el poco tiempo que nos dedicaba en cada consulta, que normalmente eran de diez a quince minutos para los dos.

Tampoco nos gustaba el hecho de que las medidas y los pesajes parecían irrelevantes: como mucho algún comentario del tipo «esta vez te has relajado», pero poco análisis de los motivos. De acuerdo que cada cuerpo es un mundo y no todo el mundo reacciona igual ante una dieta, pero el hecho de no tener definido un ritmo de pérdida de peso (aproximado, obviamente) nos mosqueaba a los dos.

Otro punto negativo que veíamos en esta dieta era que el menú siempre tenía pinta de ser improvisado. Llegábamos a la consulta, se nos medía y pesaba y a continuación se preparaba un menú sobre la marcha. Un menú que era para los dos por igual. Es cierto que si a alguno no nos gustaba algún alimento, Terica lo sustituía por otro alternativo. Pero el menú era el mismo para los dos. Esto daba la impresión de que «te ventilaban» sin mucha más distracción ni personalización. Una dieta válida para todo el mundo levanta sospechas, ¿no?.

Es cierto que a partir de la tercera visita nos hacían descuento en el precio (dos por uno), pero llegamos a la conclusión de que no nos compensaba seguir pagando por un menú «improvisado» en el que la pauta era básicamente eliminar las grasas y equilibrar las comidas de carne, pescado, legumbres y verduras. Felipe dijo haberle pillado el truco a la dieta, y yo le creo 🙂

El futuro

A partir de este momento tomaremos caminos distintos. Actualmente estoy en 115 kilos. Más de tres kilos de pérdida desde la última visita a la consulta y a diez de mi objetivo inicial cuando empecé en Enero. Unos veinte de pérdida acumulada en este momento, que no está nada mal. Podríamos decir que la dieta del bocadillo estaba funcionando, eso es innegable, pero nosotros buscábamos otra cosa. El fin de la dieta del bocadillo ya es un hecho.

La idea que tengo es hablar con un nutricionista (deportivo, a poder ser) para continuar con una dieta que se ajuste más a mis necesidades. El objetivo sigue ser llegar a los 105 kilos de peso, pero no tengo ningún plazo de tiempo fijado. De momento, sigo aplicando el concepto más importante que aprendí con la dieta del bocadillo: siempre que te pases en una comida, compensa con la siguiente. La piña sigue siendo mi mejor amiga…