Llegó el día. El reto del 2017 comenzaba: el Camino de Santiago Francés. Desde Ponferrada hasta Santiago de Compostela. Os cuento cómo fue nuestra primera etapa.

El viaje hasta Ponferrada

El martes 13/6/2017 ya se mascaba el nerviosismo en el ambiente. Salí de la oficina por la tarde a toda pastilla para quedar con Pelayo y Edu e ir a por los vehículos (una furgoneta grande y un coche) que nos llevarían hasta Ponferrada al día siguiente. Después de un rato de gestiones y alguna que otra sorpresa (mi carnet de conducir caducado, el límite de velocidad de 90 km/h de la furgoneta…), volvemos con los vehículos a casa y dejamos todo listo para el día D.

Miércoles. Toca diana a las 4:30. En menos de media hora se presenta Jose Pablo con su bici. Cargamos lo nuestro en la furgoneta y vamos al encuentro de Edu, que nos está esperando. Cinco minutos después salimos a por David y el resto de peregrinos, que nos esperan en nuestro punto de encuentro habitual: las herramientas de Siglo XXI. Antes de las 6:00 ya estábamos en marcha. Pelayo, Jose Pablo y yo íbamos en la furgoneta, mientras que el resto lo hacía en el coche que conducía Eduardo.

Una parada para desayunar en Mota del Marqués sirvió para acordar que el coche fuese adelantándose hasta Ponferrada e ir acelerando las gestiones de los equipajes con Correos. Finalmente, ambos vehículos llegaron casi a la par a la estación de RENFE de Ponferrada, punto de partida de nuestra peregrinación.

Salida desde Ponferrada

Una vez hechos todos los ajustes de las bicis y de las alforjas nos dispusimos a partir. Aprovechamos la estación para inaugurar nuestra cartilla del peregrino con el primer sello del Camino. Como Jose Pablo no tenía cartilla, decidimos hacer la primera parada en la iglesia de San Andrés, muy cerca del espectacular Castillo Templario que es símbolo de Ponferrada.

Ya con la cartilla de JP salimos del centro histórico de Ponferrada por su polígono industrial. Fue ahí donde sufrimos el primer contratiempo técnico de la ruta cuando a Félix se le salió la cadena y se quedó pillada entre los piñones y los radios. Pelayo hizo de mecánico y poco después pudimos reanudar la marcha hasta Compostilla por una carretera con poco tráfico.

Esa carretera nos llevó por Columbrianos, Fuentes Navas y Camponaraya, donde aprovechamos la sombra de un área de descanso para reagruparnos, abandonar el asfalto y pasar a los caminos de tierra. Ya llevábamos algo más de diez kilómetros.

Cinco kilómetros de pista más tarde llegamos a Cacabelos, un pueblo precioso que me apunto para visitar más detenidamente en el futuro. Lo atravesamos por su calle principal, dejando a la derecha el santuario de la Virgen de las Angustias.

Villafranca del Bierzo

Tras salir de Cacabelos pegados a la N-VI llegamos hasta Pieros, donde retomamos las pistas de tierra para llegar hasta Villlafranca del Bierzo. En este trayecto tuvimos alguna que otra rampa un poco más seria de lo normal, pero a cambio pudimos disfrutar de algunas cerezas que cogimos de los árboles que había en los campos, que estaban bien cargados de ellas (pero sin abusar). Ramón fue el que más disfrutó de esta parte del trayecto.

Nada más entrar a Villafranca del Bierzo nos encontramos con la magnífica iglesia de Santiago Apóstol. Esta iglesia es singular, ya que en ella está la puerta del perdón. Es el único templo del Camino de Santiago en el que se puede lograr la indulgencia plenaria, además de en la Catedral de Santiago. Sus puertas estarán cerradas hasta el 31 de diciembre de 2020 (2021 es el próximo año jacobeo).

Después de un intercambio de fotos con un nutrido grupo de holandeses bajamos hasta el centro urbano para comer algo. De rebote entramos en el restaurante El Casino, en el que nos trataron de maravilla. Nos abrieron su almacén para meter allí las bicis y nos sirvieron un menú del peregrino muy bueno. La camarera resultó ser muy agradable y en todo momento estuvo atenta a nuestras necesidades. Para más cachondeo, coincidimos con buena parte del grupo Siniestro Total: Jorge Beltrán, Óscar Avendaño y Ángel González. Ya es casualidad…

El cercano Jardín de la Alameda sirvió para que el grupo se echase una socorrida siesta, evitando las horas más duras de sol y calor. Ramón, Helder y yo aprovechamos el momento para comprar algo de crema solar y visitar (por fuera) la colegiata de Santa María.  Una vez terminada la siesta se formaron dos grupos: uno saldría hacia Herrerías (Pelayo, Edu, Helder y Félix) y otro (David, Ramón, Jose Pablo y yo) iríamos a visitar la playa fluvial de Villafranca.

Playa Fluvial en Villafranca del Bierzo

Playa Fluvial en Villafranca del Bierzo

Después de mojar los pies y refrescarnos durante un buen rato, abandonamos Villafranca del Bierzo. Justo al salir del pueblo hay una bifurcación un poco complicada. Allí hay que elegir entre la variante que va a Pradela (con unas rampas de impresión y un firme algo complicado para los que íbamos con alforjas) o el camino que discurre en paralelo al río Valcarce y va hacia Pereje y Trabadelo, mucho más llevadero. Nosotros elegimos el segundo, mientras que el otro grupo decidió irse por la vertiente más complicada.

Nuestro camino hasta Trabadelo fue coser y cantar. En paralelo a la casi en desuso N-VI, totalmente separados del tráfico. El único pero es que nos equivocamos de recorrido al salir de Trabadelo, subiendo una rampa con una pendiente bastante elevada. Afortunadamente nos dimos cuenta pronto y pudimos deshacer lo andado sin mayor dificultad.

Un a vez corregido el error, lo único que tuvimos que hacer fue ir pendientes de coger el desvío a la izquierda una vez llegados a la gasolinera que hay a unos pocos kilómetros, en Portela de Valcarce. Ahí tenemos que seguir las indicaciones que nos llevan a Vega de Valcarce y Las Herrerías. Poco después de coger el desvío frente a la gasolinera, llegaremos a Ambasmestas, en el que quiero hacer mención a la fuente de “agua no tratada” que nos salvó la vida 🙂

Las Herrerías de Valcarce

En Ambasmestas ya llevábamos unos quince kilómetros de subida fácil, pero ininterrumpida. a sólo un par de kilómetros, en el cuarenta y siete de nuestra ruta, encontramos Vega de Valcarce. A este pueblo le tengo mucho cariño, ya que era uno de los puntos fijos en el que parábamos en los numerosos viajes a Galicia para comer. ¡Anda que no me he metido judías verdes con tomate y escalopes milanesa en su restaurante!

A sólo tres kilómetros de Vega de Valcarce encontraremos el final de nuestra etapa: Herrerías de Valcarce. Para llegar hasta aquí tuvimos que pasar por Ruitelán, disfrutando del paisaje y de las vistas de los espectaculares viaductos de la A-6 (están locos estos romanos, ja ja ja).

Al llegar a destino nos encontramos con la sorpresa de que el otro grupo, al que hacíamos allí hace bastante tiempo, no habían llegado todavía. Sin duda, el desvío hacia Pradela les estaba haciendo ir con cierto retraso. Nosotros hicimos algo de tiempo en “El capricho de Josana“, uno de los alojamientos que Félix reservó para cuatro de nosotros.

De este sitio decir que, aunque muy bonito, el camarero no fue muy simpático con nosotros. Nos insistió un par de veces en que deberíamos ir pensando en cenar (eran las 20:15) si no queríamos quedarnos sin nada, a pesar de que no nos dejaba guardar las bicis en sus instalaciones si no éramos clientes…

Sin más dilación recogimos las maletas de David y Ramón (las enviaban por Correos) y nos fuimos hasta Casa Polín, en el otro extremos del pueblo, dónde teníamos la reserva de la cena (gracias a un chivatazo de un compañero de la oficina) y el alojamiento para los cuatro restantes. Decidimos quedarnos nosotros allí (David y Ramón compartirían una habitación y Jose Pablo y yo la otra) y facilitar de esa forma que el otro grupo pudiese darse una ducha rápida antes de cenar.

La cena en Casa Polín fue a base de menú, pero muy abundante y bastante rica. El precio, más que ajustado. Un acierto haber reservado aquí.

Al día siguiente partiríamos a la conquista de O Cebreiro. El plan era madrugar y desayunar en Casa Polín, pero esa historia la dejo para la siguiente entrada del blog…

En el álbum de Facebook podréis ver todas las fotos de nuestro reto del Camino de Santiago.

Etapa 2 de nuestro Camino de Santiago: Herrerías – Sarria

Etapa 3 de nuestro Camino de Santiago: Sarria – Melide

Camino de Santiago, etapa 4: Melide – Santiago de Compostela