En esta ocasión nos juntamos tres campeones para recorrer una de las Vías Verdes más tranquilitas de la Comunidad de Madrid: la Vía Verde del Tajuña.

Allí aparecimos Jorge, Alejandro y yo con ganas de desayunar pedaladas en nuestra primera salida del año. Era 12 de enero y hacía un frío importante, aunque bastante menos que la salida anterior por la Casa de Campo. La nota cachonda la puso Jorge cuando, antes de arrancar, sacó del coche un buen surtido de porras y café con leche (sin lactosa, eso sí 🙂 ) que nos dieron las fuerzas necesarias para meternos en faena. Bueno, eso y la anécdota con la Bescam, que nos tuvo que escoltar hasta el principio de la Vía porque nos perdimos por el pueblo buscando el recorrido (pero eso es otra historia, je je je).

Aunque la Vía Verde comienza en Arganda del Rey, nosotros hemos tomado como punto de partida la localidad de Morata de Tajuña, situada en el km 15 de dicha vía, para que entre la ida y la vuelta no nos saliesen tantos kilómetros.

La particularidad de esta Vía Verde es que tiene muy poco desnivel (de Morata a Ambite es casi plana). No te cruzas con ningún coche (salvo el alguno de los tramos compartidos) y el firme está asfaltado prácticamente en la totalidad del recorrido, por lo que es muy fácil acumular kilómetros sin mucha complicación.

La Vía Verde del Tajuña Sigue el recorrido del antiguo Ferrocarril del Tajuña, un tren de carácter agrícola que iba de Madrid a Aragón pero que nunca llegó a pasar de Alocén (cuya estación está en lo más profundo del embalse de Entrepeñas en la actualidad).

Plano Vía Verde del Tajuña

Plano Vía Verde del Tajuña

Una vez sobre la bici comenzamos el recorrido en Morata de Tajuña (km 15) y vamos tragando millas mientras dejamos atrás pueblos como Perales de Tajuña (km 24), Tielmes (km 27) y Carabaña (km 35). En el km 36 de la Vía Verde nos despistamos y elegimos el camino erróneo en una bifurcación. Hicimos 4 km de la Vía Verde del Tren de los Cuarenta Días, lo que implicó 8 km extras que, aunque resultaron muy divertidos, fueron las rampas con más desnivel de toda la ruta.

Tras volver al recorrido de nuestra Vía Verde del Tajuña sólo nos quedó recorrer el último tramo que pasa por Orusco (km 40) y llega hasta Ambite (km 48) tras atravesar un bonito pinar y llegar al maravilloso bar que nos salvó la vida con sus espectaculares bocadillos.

A lo largo de todo el recorrido por la Comarca de Las Vegas pudimos apreciar multitud de cuevas a ambos lados de la ruta. Seguramente, dichas cuevas estuvieron habitadas en la antigüedad y utilizadas posteriormente en la Guerra Civil.  Morata de Tajuña surgió como un asentamiento anterior a los romanos, formado cuando los habitantes de dichas cuevas empezaron a abandonar dichas cuevas y asentarse en fortificaciones de barro y madera para poder explotar mejor los recursos del río Tajuña. Muchas de estas cuevas, sobre todo las de Perales de Tajuña, fueron declaradas de interés turístico nacional durante la época de la República, aunque ahora estén abandonas y en mal estado de conservación.

De Carabaña hay que destacar su aceite (el municipio es uno de los principales productores de aceituna de la Comunidad de Madrid) y sus antes conocidas aguas purgantes. De hecho, la localidad cuenta con un excelente balneario de aguas medicinales.

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