El lunes pasado tocó la segunda visita a la consulta de Terica Uriol. Los resultados de la dieta número uno han sido muy buenos, así que mi amigo Felipe y yo acudíamos animados a esta revisión. Pero no salimos tan animados como esperábamos con la dieta del bocadillo número dos…

La evolución desde la consulta anterior

Como os he dicho, los resultados han sido muy buenos en estas tres primeras semanas. Han sido unos nueve kilos de pérdida (hablo de mi caso, porque no me siento autorizado a hablaros de mi amigo) desde el día 28 de enero. Según mi báscula (en la suya me peso vestido), el día de la consulta pesaba 125,5 kilos. El 28 de enero estaba en 134,2 kilos, así que esto son 8,7 kilos menos en tres semanas.

Es curioso comprobar como el cuerpo tiene efecto memoria. Es algo que me explicaron cuando hice la dieta de Pronokal hace unos años: el cuerpo tiende a estabilizarse en pesos en los que ha estado por un tiempo prolongado. Es como si él mismo se autorregulase para permanecer en ese peso. A mí me ha pasado con los 128 kilos, mi máximo histórico antes de llegar a los 135 que me obligaron a empezar con la dieta del bocadillo. Espero que me pase también con los 125, 120 y 115 kilos.

Volviendo al tema, Terica nos dijo que ambos llevábamos un ritmo muy alto, pero que lo mío se salía de lo normal. Me avisó de que los primeros kilos suelen ser lo que se pierden más rápido, por lo que esperaba que ahora el ritmo se normalizase a partir de esta dieta del bocadillo número dos.

Sin mucha más dilación pasamos a la elaboración del menú, pues ese día tenía mucha prisa porque acumulaba cierto retraso. La verdad es que nos sentimos un poco incómodos, pues ambos salimos con la sensación de que «nos había despachado»: la consulta duró diez minutos en total. Y no hubo muchas ocasiones de hacer preguntas. Teniendo en cuenta que la consulta nos cuesta 50€ por barba…

La dieta del bocadillo número dos

La dieta número dos tiene muchos puntos en común con la primera. Los alimentos libres, la fruta libre y las prohibiciones de determinadas grasas en la comida siguen siendo las mismas. Las pongo a modo de referencia. Vamos con la dieta del bocadillo número dos.

Alimentos de libre consumo

Recordad: se pueden consumir cualquier cantidad y a cualquier hora:

Lechuga, tomate, cebolla, zanahoria, pepino, cebolleta, pepinillos, espárragos, puerros, apio, palmitos, rábanos, setas, champiñones, alcaparras, ajetes, pimientos, endibias, bebidas light y zero, sal, vinagres, limón, pimienta, especias, pimentón, jalapeños, guindillas, ajos, perejil, avecrem, salsa de soja, mostaza, vino para cocinar, ketchup light, edulcorantes, café, té, infusiones, caramelos, chicles sin azúcar, caldo de tetrabrick para cocinar.

Fruta de libre consumo

Igual que los alimentos anteriores: se pueden consumir a cualquier hora y en cualquier cantidad, pero nunca en zumo para no quitar la fibra:

Kiwis, piña, melón, sandía, naranja (ojo, no en zumo), mandarina, fresa y níspero. Si no quitamos la piel, también podremos comer pera, ciruela, albaricoque, nectarina, paraguaya y melocotón.

Alimentos a repartir a lo largo del día

Estos son alimentos que podremos comer a repartir entre postres, desayunos y para picar entre horas sin sobrepasar el máximo. Estos ya no son comunes a todos, sino que son “personalizados” para cada paciente. Una recomendación que me hizo Terica, ya que no me gusta la leche desnatada: probar la desnatada con calcio. Según ella, el sabor se asemeja más al de la leche semidesnatada.

Un vaso de leche desnatada y dos yogures desnatados. Un vaso de cereales, pero que no estén rellenos de nada y que no lleven añadidos tipo frutas, etc. Una barrita o dos rebanadas de pan de molde integral (preferiblemente de marca blanca) con mermelada light o pavo.

Comidas

Como en la dieta número uno, hay que destacar unas cuantas cosas: no se pueden usar aceites, mantequillas, margarinas o natas (tampoco salsas con aceites). Se puede cambiar una comida por una cena cuando se quiera, lo que facilita la labor de comer en la oficina. Hay que beber cuatro o más vasos de agua en las comidas (esto es personalizable a cada paciente)

  1. Comida libre.
  2. Garbanzos con verduras y alimento libre (ver más arriba). En mi caso, como no soy muy fan de los garbanzos, podía seguir con las lentejas con verduras de la dieta nº 1.
  3. Pasta sin aceite con tomate (el de la thermomix, cambiando aceite por caldo de pollo) y con salchichas de pavo (las del 3% de grasa del Mercadona, para más señas).
  4. Paella de pescado. Puede ser congelada.
  5. Verduras con una patata hervida y un filete o solomillo de ternera, todo sin aceite.
  6. Mix de verduras sin aceite y pechuga de pollo.
  7. Champiñones y setas (o crema de champiñones de sobre) y salmón o atún sin aceite.

Cenas

  1. Alimento libre con verduras y fruta libre. Esto es para el día que hagamos la comida libre.
  2. Bocadillo de media barra (125 gramos de pan) de sardinas. Es importante que sean en escabeche (las que menos grasas llevan de todas) y que se escurran muy bien.
  3. Bocadillo de media barra de jamón serrano sin tocino.
  4. Revuelto de dos huevos con gulas congeladas (mejor que refrigeradas).
  5. Bocadillo de media barra con 2 ó 3 hamburguesas de pollo o pavo.
  6. Bocadillo de media barra con 6 quesitos light.
  7. Verduras con pechuga de pollo ó pescado blanco.

Conclusiones

Como os he comentado antes, esta vez salimos un poco «desencantados» con nuestra dieta del bocadillo número dos bajo el brazo, a pesar de que los resultados están siendo bastante buenos en ambos casos. El hecho que nos despachase en diez minutos no nos sentó muy bien. Esperábamos una atención un poco más «dedicada».

La dieta del bocadillo número dos tampoco nos resultaba muy apetecible a ninguno de los dos. Mi opinión es que en esta dieta se utilizan demasiados alimentos procesados, aunque debo reconocer que está dando buenos resultados. Nunca he comprado hamburguesas de pollo, ni salchichas de pavo.Y lo que es peor: no me veo cenando quesitos light con cuarenta años, pero bueno…

Próxima visita: lunes 11 de marzo. Aunque Terica nos dio a elegir entre dos franjas horarias, al final no me dejó escoger ni la hora.