Segunda quedada para afrontar el Camino de Santiago, nuestro particular reto para el  2017. Esta vez tocaba revisar los deberes que habíamos repartido. En especial los de Edu y Félix, los más difíciles y más importantes. El cónclave del cocido era un buen examen, pero hay que decir que aprobaron con nota.

El cónclave del cocido

La idea de quedar el viernes para comer surgió el fin de semana anterior, mientras hacíamos una de nuestras rutas por Boadilla. Poco a poco fuimos confirmando asistencia hasta llegar a juntarnos nueve de los once participantes. El sitio elegido fue propuesto por Helder: un gastrobar (me encantan estas modas) llamado La Ilustración, en el que todos los viernes sirven cocido hecho en horno de leña. La cosa pintaba bien.

Por allí aparecimos Félix, Helder, David, Ramón, Edu, un servidor… y las dos nuevas incorporaciones: Pelayo y Marcos. A última hora llegó Álvaro para los cafés.

Con la baja de mi primo David el grupo queda formado definitivamente por once miembros: los nueve de arriba más Jose Pablo y Chema, que partirán unos días antes y saldrán a nuestro encuentro en Ponferrada. Desde este momento no se admiten nuevos miembros, por el bien de la logística. Tocaba confirmar todo lo hablado en nuestra primera reunión.

Alojamiento

Félix hizo sus deberes esta semana y dejó reservado el alojamiento en los distintos pueblos por los que iremos pasando. En un principio, y a falta de confirmación para una plaza más, dormiremos en…

  • Herrerías de Valcarce: Casa Polin y El Capricho de Josana
  • Sarria: Casa Barbadelo
  • Melide: albergue Alfonso II
  • Santiago: apartamentos turísticos Javier SCQ

Transporte

Una vez encarrilado el alojamiento, el transporte pasa a ser el plato principal. Las opciones son varias, pero hay que elegir aquella que resulte más cómoda para llegar a Ponferrada por la mañana y no perder mucho tiempo para ponernos a pedalear.

Tras consultar el precio en ALSA descartamos la opción del autobús. No por precio, sino por el inconveniente de que sólo nos permitían llevar 4 bicis por autobús, lo que obligaría a dividir el grupo en 3 autobuses con distintas horas de llegada. Inviable.

La opción de enviar las bicicletas por mensajería hasta Ponferrada (unos 30€ por bici) fue una de las opciones más interesantes hasta casi el final, cuando nos dimos cuenta de que estábamos haciendo los cálculos para que viajasen once personas y en realidad éramos sólo nueve: Jose Pablo y Chema saldrán finalmente de Frómista.

Así, la opción más interesante (pendiente de confirmar disponibilidad el lunes) pasa a ser la siguiente: una furgoneta grande de tres plazas y una de siete. En la primera irían las once bicis y en la otra el resto de personal, con la posibilidad de hacer turnos para conducir si queremos.

La vuelta sería algo parecido, pero enlazando Santiago directamente con Madrid. Esta opción la tenemos más cubierta, con posibilidad de descuentos.

Quedan dos opciones todavía por confirmar: que Pelayo consiga buen precio en el transporte para las bicis a través de su empresa y que a Ramón le pasen presupuesto para trasladar las bicis como si de una mudanza se tratase. No hay que descartar nada…

El cálculo de los gastos

Una vez más despejados los nubarrones del alojamiento y el transporte, los gastos (calculados por encima) ascienden a unos doscientos euros por persona. Bastante ajustados si tenemos en cuenta que son cuatro noches de alojamiento y dos desplazamientos.

El departamento de festejos

Para terminar, hacer constar en acta que Helder se autodenominó como el «departamento de festejos«, siendo sus deberes a partir de hoy el encontrar lugares de «esparcimiento y disfrute» para el grupo en cada una de nuestras paradas.

Ojo, no es moco de pavo… 😀