Los que me conocen saben que no soy muy fan del alcohol. Reconozco que en verano sí que me gusta tomarme una radler de vez en cuando con los amigos, pero por lo general no soy muy de copas o de cerveza más allá de las obligadas celebraciones.

Por lo general, a los muy deportistas les importa su aspecto físico, pero eso no suele ser excusa suficiente para no tomarse alguna que otra cerveza con los amigos. El que más y el que menos ha escuchado alguna vez que el alcohol engorda y que afecta directamente al rendimiento deportivo. ¿Mito o realidad?. Aquí van unas cuantas verdades:

El alcohol contiene muchas calorías

Como ya os conté en el artículo titulado “cuánto ejercicio necesito para quemar una cerveza“, el alcohol es una potente fuente de calorías: en torno a 7 por gramo. Si hacemos una conversión rápida, un litro de cerveza contiene unas cuatrocientas calorías, lo que viene a significar en torno a una hora corriendo aproximadamente, dependiendo del individuo.

Muchas veces el problema no es el alcohol en sí, sino lo que lo acompaña. Normalmente, las cervezas vienen acompañadas de raciones o comidas copiosas que mandan sus grasas directamente a las células porque el hígado está “ocupado” metabolizando el alcohol.

Recuperas más despacio

El alcohol incrementa el tiempo necesario para llenar de nuevo las reservas de glucógeno después de cada entrenamiento. Así que es mejor que nos olvidemos de esa cervecita después de nuestras rutas en MTB el fin de semana…

El alcohol deshidrata

El consumo de alcohol provoca deshidratación, pues hace que los riñones eliminen mayor cantidad de agua. Al aumentar la necesidad de orinar perdemos una gran cantidad de sales minerales, lo que puede acabar muy probablemente en los temidos calambres musculares.

Aquí lo que no falla es el consejo que recomienda beber un vaso de agua detrás de cada copa o cerveza. De esta forma se compensa un poco la pérdida de agua.

Descansas peor

La calidad y la cantidad de sueño se ven directamente afectadas si hay una gran ingesta de alcohol. Todo deportista sabe que el sueño es muy importante para conseguir una buena recuperación y mejorar el rendimiento…

El sistema inmune se resiente

Parece una tontería, pero si eres de los que enfermas a menudo deberías revisar tus hábitos con el alcohol. Un consumo regular puede debilitar el sistema inmune. No sólo eso, sino que hay estudios que demuestran que el alcohol está directamente relacionado con la liberación de cortisol, la hormona del estrés, que tiene un impacto directo en la quema de grasa y la integridad muscular.

Conclusión

Hay que evitar el alcohol o reducir su consumo al mínimo. Hay alternativas más saludables, como las cada vez más logradas cervezas sin alcohol.

Un “límite normal” podría ser una lata de cerveza al día (unos veinte gramos de alcohol) para los hombres y medio vaso de vino (diez gramos) en el caso de las mujeres. Pero, si nuestro objetivo es  aumentar nuestro rendimiento, hay que intentar abstenerse de tomar alcohol.

Si queréis investigar más acerca de la influencia del alcohol en el rendimiento deportivo, os aconsejo echar un vistazo al libro “Mejora del rendimiento deportivo II. Contaminación, viajes, alcohol, tabaco y drogas“. Es algo antiguo, pero no tiene desperdicio.