Crustaceos

Créditos de la foto de Storm Crypt

El chitosán  (también llamado quitosano, quitosan o quitina) actúa como inhibidor de las grasas que comemos.

Está hecho a partir de cáscaras de crustáceos (langostas, cangrejos y gambas, por ejemplo), que una vez en nuestro estómago se encargan de «capturar» la grasa que tengan los alimentos que estemos comiendo en ese momento. De esta manera, la mayor parte de la grasa no se digiere y se elimina por medio de las heces sin ser absorbida por el organismo.

¿Cómo funciona el chitosán?

El chitosán puede absorber aproximadamente ocho veces su peso en grasa cuando pasa a nuestro intestino y entra en contacto con la mucosa intestinal. Ahí forma un gel que atrapa e impide la obsorción de las grasas y los ácidos biliares.

Hay que tener cuidado al usarlo, no tanto por sus contraindicaciones (al ser natural no tiene apenas efectos secundarios) sino porque haga que nos relajemos en nuestra dieta y bajemos la guardia, comiendo alimentos con más grasa. Es importante tener en cuenta que las grasas no son las únicas responsables del aumento de peso: los hidratos de carbono, por ejemplo, acaban convirtiéndose en azúcares que acabarán siendo depósitos de grasa. En estos casos el chitosán no es efectivo.

Si estamos siguiendo una dieta baja en grasas no sería necesario utilizar un capturador de grasas, pero sí puede ser recomendable tenerlo cerca en caso de caer en  la tentación de comer algún alimento graso o si algún día nos saltamos la dieta.

De todos modos, es importante señalar que no está científicamente demostrado que el chitosán y los complementos alimenticios que lo contienen sean una ayuda en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad…

Pros y Contras del chitosán

En el lado bueno:

  • Reduce el colesterol: actúa reduciendo el colesterol malo.
  • Elimina los hongos (no los de los pies 🙂 ): dificultaa la proliferación de hongos en el organismo.
  • Reduce la tensión arterial.
  • Ayuda a asimilar el calcio, mejorando los problemas de osteoporosis.
  • Alivia el estreñimiento.

Y en el lado malo:

  • Al obtenerse de los caparazones de los crustáceos puede producir reacciones alérgicas en personas alérgicas al marisco o a determinados pescados. En este caso no se debe consumir.
  • Si no se respetan las dosis recomendadas podríamos impedir la absorción de otros nutrientes esenciales.

Para terminar, aclarar que el chitosán no va a ayudarnos con las grasas que hayamos acumulado. El chitosán actúa directamente sobre lo que estemos comiendo en esos momentos. Hay que ver el chitosán como una ayuda en las dietas, no como un milagro antigrasa como el Fairy 😀

Lo mejor: ejercicio, alimentación sana y hábitos de vida saludable…

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Photo Credit: Storm Crypt cc