Como os adelanté por twitter, el pasado jueves acudí a la clínica Eccofisio para realizar (que me realizasen) un estudio biomecánico con el sistema Retül.

¿Qué es un estudio biomecánico?

Es un análisis a fondo tanto del ciclista como de la bici. Se estudian numerosos parámetros físicos (elasticidad, características corporales, etc…) para luego adaptar la posición encima de la bicicleta.

El objetivo final del estudio es conseguir la postura ideal sobre la bicicleta, mejorando la ergonomía sobre nuestra montura. Esto mejora la eficiencia en el pedaleo y nos ayuda a evitar las lesiones derivadas de malas posturas o vicios que hayamos ido adquiriendo con el tiempo.

Os dejo un par de recomendaciones para los más interesados en la materia:

La posición correcta sobre la bicicleta: biomecánica del ciclismo

Pedalear Bien

¿En qué consiste el sistema Retül?

Sistema Retül

Sistema Retül

Es el análisis biomecánico de ciclismo más completo que existe hoy en día. Se trata de un sistema en tres dimensiones (analiza movimientos en tres planos) que permite valorar todas las articulaciones y grupos musculares implicados en el pedaleo sobre la bicicleta.

El sistema es capaz de proporcionarnos la información más precisa sobre todos los ángulos de la bici y del ciclista, aparte de informarnos sobre la simetría de la posición del ciclista sobre la bicicleta.

El sistema Retül consiste en un conjunto de leds que se colocan estratégicamente sobre las articulaciones del ciclista mientras pedalea y un conjunto de cámaras que recogen las señales infrarrojas que emiten dichos sensores.

Previamente a este análisis sobre la bici se realiza uno al ciclista. Mediante un protocolo estandarizado se evalúan todos los aspectos morfológicos del ciclista para descubrir alteraciones en el funcionamiento “normal” de los músculos y articulaciones involucradas en esta actividad.

Cuando termina el análisis del ciclista se procede a “digitalizar” la bicicleta. Para ello se utiliza una especie de “lápiz digitalizador”, que colocado sobre puntos muy concretos de la bicicleta permite al biomecánico crear una imagen virtual de nuestra máquina. La precisión es milimétrica. Hay que decir que este sistema funciona sobre bicicletas de todo tipo, no sólo de carretera: MTB, triatlón, cross-country…

Lo siguiente es colocar todos los sensores sobre el cuerpo del ciclista. Estos sensores se colocan sobre puntos estratégicos en las articulaciones, que serán captados por el sistema y permitirán valorar los ángulos de nuestras articulaciones en pleno funcionamiento.

Una vez subidos a la bici, el análisis se lleva a cabo sobre ambos lados, permitiendo comparar a posteriori los datos de un lado con los del otro y detectando fallos o desviaciones en las articulaciones. Al detectar malas posturas o vicios al pedalear se puede corregir la posición sobre la marcha, actuando directamente en los ajustes de la bici. Cada cambio realizado se registra en el informe y se retoma la actividad, efectuando todos los cambios necesarios hasta dar con la postura ideal.

Las medidas más importantes

Gracias al estudio hecho con Retül podemos conocer y trabajar sobre las medidas más importantes de la bicicleta:

  • Stack: la altura del cuadro. Es la distancia vertical desde el eje del pedalier hasta el punto más alto de la pipa de dirección. Cuanto mayor sea esta medida, más erguidos iremos sobre la bici.
  • Reach: también llamado alcance. Es la distancia horizontal desde el eje del pedalier hasta la parte más alta de la pipa de dirección. Cuanto mayor sea el alcance, más estirados iremos sobre la bici.
  • Altura y retroceso del sillín.
  • Longitud de potencia: Permite modificar el reach del cuadro. Una potencia más larga hará que metamos más peso a la rueda delantera, restandole manejabilidad pero mejorando la eficiencia de pedaleo.
  • Atura del manillar.

Mis impresiones

No son muchos los especialistas que utilicen este sistema en Madrid. Yo me decanté por hacerlo en Biomecánica 3D, en la que Luis Raventós efectúa estos análisis con sistema Retül (esto es en la cínica Eccofisio, en la calle Cabeza Mesada, 18 (28031, Madrid).

Luis es un profesional como la copa de un pino, aparte de un auténtico aficionado al ciclismo. Es un apasionado de la biomecánica que ha devorado libros y cursos como si no hubiese un mañana 🙂 Lo mejor de todo es que te va explicando al detalle todos y cada uno de los pasos que sigue para hacer el análisis. Fue una auténtica gozada hacerme el análisis ya que aprendí un montón.

El informe que te llevas a casa es muy completo. Consta de 8 páginas en las que detallan todas las medidas tomadas, tanto las del ciclista como las de la bicicleta. Además, viene la comparativa entre el antes y el después y la de ambos lados.

Esto es ideal si quieres adaptar otra bicicleta en un futuro, por ejemplo. O si quieres comprarte otra nueva, para saber cuales son las medidas que necesitas tener más en cuenta para adaptarla posteriormente.

En mi caso me enteré de varias cosas que desconocía y que influyen directamente en mi forma de montar. La primera es que tengo el pie demasiado pequeño para mi estatura (rondo los dos metros de altura y tengo un 47 de pie). La segunda, que mi fémur es proporcionalmente más corto que mi tibia. Sólo por estos motivos es recomendable hacer el bike fitting con un sistema tan preciso como el Retül, porque técnicas “tradicionales” como colocar la altura del sillín según la medida de la entrepierna no tienen en cuenta factores como los que he dicho para llegar a la postura ideal sobre la bici.

Aparte de esas dos observaciones, Luis también me comentó algunas otras cosas que desconocía:

  1. Que mi flexibilidad es excelente. Esto es una ventaja a la hora de adoptar posiciones más aerodinámicas, porque mi cuerpo aceptará mejor rebajar la altura del manillar y subir la del sillín para ganar en potencia y mejorar la resistencia al viento.
  2. Que tengo una pierna ligeramente más larga que la otra. Unos 5 mm, lo que no influye en el pedaleo. Puede deberse a vicios posturales en el trabajo entre muchas otras cosas.
  3. Que mis rodillas van inusualmente alineadas durante el pedaleo. Según Luis, hay muchos profesionales que no pedalean tan recto como yo 😛 Esto es bueno, ya que transmites muy bien toda la potencia a los pedales.

Al final, considerando todos los resultados de las mediciones obtenidas, el resultado final consistió en:

  1. Retrasar las calas unos 10 mm. Esta podía ser una de las causas de mis dolores de rodillas y adormecimiento de pies en las salidas largas.
  2. Sillín: subido 20 mm, adelantado 20 mm e inclinado hacia delante 3 grados. Esto es una consecuencia de mi talla de pie, así como de mi longitud de fémur. La inclinación es para ayudar a mantener mi ángulo de espalda correcto.
  3. Bajar el manillar 25 mm. Con esto mejoramos el reparto de pesos, obteniendo una posición más agresiva. El año que viene dejamos como opción invertir la potencia para ganar unos grados extras y conseguir una postura más “racing”, según mi estado de forma.
  4. Opcional: por mi morfología podría montar bielas de 180 mm en lugar de las de 175 mm que llevo ahora (unas Shimano SLX).

Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo una del antes y otra del después (no vale reirse del barrigón, que estoy a dieta 😀 )

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Conclusiones

Muy recomendable para cualquier ciclista que se tome en serio sus salidas con la bicicleta, sea de la especialidad que sea.

Si eres un pro, esto te ayudará a mejorar mucho (en mi caso, según Luis Raventós, ganaré entre un 15 y un 20% de potencia). Si eres más amateur, mi opinión es que este estudio debería ser casi obligatorio. Hay que tener en cuenta que los que no somos profesionales tenemos más vicios sobre la bicicleta.