Después de tres años hemos conseguido cumplir aquella promesa que hicimos sobre la cancha de basket en un partido de Hidalgos: sacar la bici por tierras segovianas, aceptando la invitación de Fer para descubrir el bonito entorno de Prádena y Pedraza.

La salida desde Prádena

Tras organizar minuciosamente la logística conseguimos poner nuestras bicis en Prádena el sábado por la mañana. El tiempo era perfecto para montar en bici: unos diez grados y cielo cubierto que, aunque amenazaba lluvia, al final nos respetó.

Salimos un poco pasadas las diez de la mañana bordeando la N-110 hasta llegar al área recreativa «El Bardal«, momento en el que cruzamos la carretera y empezamos a circular por pistas de tierra perfectamente acondicionadas. Los paisajes por esta zona eran preciosos. Pudimos disfrutar de la sierra de Guadarrama al fondo durante gran parte de nuestro recorrido.

Pasamos sobre el río San Juan y más adelante llegamos a Revilla (municipio de Orejana), tras rodar un poco sobre asfalto. Aquí nos desviamos de la carretera hasta nuestro próximo destino: Orejanilla. Allí empezó nuestro «infierno»: una larga cuesta con bastante pendiente que se nos atragantó bastante porque estaba llena de barro. A pesar de esto, no hubo que echar pie a tierra más que para grabar un poco el paisaje.

Una vez coronada esa pequeña cima pudimos disfrutar de una panorámica excepcional en la que destacaba el pueblo de Pedraza, al que llegamos después de una bajada algo técnica y muy divertida.

La villa de Pedraza

Pedraza es una villa medieval amurallada, cuya cuidada rehabilitación motivó su declaración como Conjunto Histórico en 1951. Es uno de los pueblos medievales más bonitos de España sin lugar a dudas. Su época de mayor esplendor tuvo lugar durante los siglos XVI y XVII debida, entre otras cosas, a la exportación hacia el Norte de Europa de la lana de sus rebaños de ovejas merinas y a sus excelentes tejidos.

Dentro de la Villa pudimos pasear cerca de sus monumentos: la Puerta de la Villa, la Cárcel, su Plaza Mayor, el Castillo (que compró el pintor Zuloaga en 1926) y la iglesia de San Juan.

Después de hacer la coña del anuncio de la lotería (para los que no lo sepan, el anuncio de la lotería de navidad de 2013 se rodó en la Plaza Mayor el día de las velas) emprendimos nuestro viaje de vuelta por la carretera que va hasta Arcones, pasando antes por Rades y Arconcillos (cómo me gustan estos diminutivos, je je je).

Unos tramos de pistas desde Arcones a Prádena hicieron que completásemos nuestra ruta. Al final hicimos 32 km en unas 2 horas y 15 minutos. Un ritmo muy tranquilo que nos permitió disfrutar del paisaje y la ruta.

El remate: llega el cochinillo

Después de una ducha rápida dimos paso a la segunda parte de la cita: cochinillo en el restaurante El Soportal, en la Plaza Mayor de Pedraza. El menú oficial fue sopa castellana de primero, cochinillo de segundo y un ponche segoviano para terminar, aunque Luis prefirió un flan (¡separatista!).

Ante la gran aceptación del evento, ya estamos trabajando con Fer para hacer la segunda edición 😀

Podéis ver el track de la ruta en mi perfil de Strava.

Aquí abajo os dejo unas cuantas fotillos de la jornada, pero tenéis más disponible en el album del evento en  mi página de Facebook.

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