Gimnasio

Gimnasio

Uno de los frentes de mi «Operación Reconquista» (con la que pienso recuperar la buena forma) es intentar volver a hacer ejercicio de forma habitual. Por eso me he planteado ir al gimnasio por la mañana a primera hora, antes de entrar a trabajar. Así que hoy a las 07:00 de la mañana ya estaba en el gimnasio, todo equipado para coger esa elíptica por los cuernos 😀

He de reconocer que me ha costado un poco madrugar para ir a sudar, pero al final de la sesión me sentía «liberado», con esa sensación de estar haciendo las cosas bien (frase hecha).

Está demostrado que entrenar por la mañana tiene una serie de ventajas sobre hacerlo por la tarde. Esto no quiere decir que entrenar por la tarde sea malo, pero según para qué cosas es mejor hacerlo por la mañana:

El metabolismo cambia con el ejercicio. Los beneficios del entrenamiento se notan a lo largo de todo el día.

Es más sencillo mantener un horario. Está demostrado que las personas que hacen ejercicio por la mañana son más constantes que aquellas que lo hacen a última hora del día. Quizás tengamos la agenda menos cargada a primera hora, mientras que la tarde siempre es más susceptible de sufrir cambios que alteren nuestro horario de entrenamiento a lo largo del día.

Quemas más grasa si entrenas antes de desayunar. Aunque esto en realidad e sun arma de doble filo, pues si se hace a menudo el cuerpo acaba acostumbrándose. Está calculado que entrenar antes de desayunar quema aproximadamente un 20% más de grasa, ya que el cuerpo consume grasa de reserva al no tener disponibles los carbohidratos ingeridos en el desayuno.

Alivia la ansiedad. No vamos a descubrir nada nuevo si decimos que hacer ejercicio nos ayuda a combatir el estrés. Si el ejercicio lo hacemos por la tarde / noche conseguiremos aliviarnos tan sólo unas horas, pero si lo hacemos por la mañana disfrutaremos del efecto mucho más tiempo.

Da energía. Hacer ejercicio por la mañana te despierta de inmediato, activando tu organismo. De esta forma no es necesario tirar de cafetera por las mañanas hasta desperezarse.

Mejora el sistema endocrino. Si acostumbramos al cuerpo a hacer ejercicio todos los días por la mañana, él mismo empezará a regularse incluso antes de que suene el despertador por la mañana.

Ayuda a conciliar el sueño. Muchas veces, hacer ejercicio a última hora nos agota tanto que dificulta conciliar el sueño y hace que demos muchas vueltas en la cama antes de dormirnos.

Regula tu apetito por las mañanas. Saltarse el desayuno no es aconsejable en absoluto, pero un poco de ejercicio puede reducir significativamente la sensación de hambre que tenemos a lo largo del día.