La pregunta de todos los inviernos ataca de nuevo: ¿cómo llevar los pies calientes sobre la bici?. Si este año tampoco has hecho los deberes, no dejes de leer estas recomendaciones para evitar que tus rutas sean un fracaso absoluto por acabar con los pies congelados.

Lo más importante en invierno es evitar que los pies se mojen o se enfríen, ya que esto puede convertir una mañana de paseo en un auténtico infierno.

Zapatillas de invierno

La mejor opción, sin duda, es comprar unas zapatillas de invierno. Muchas marcas las tienen en sus catálogos. Son zapatillas adaptadas a las condiciones climatológicas adversas gracias al uso de membranas impermeables y transpirables, tipo GoreTex. Quizás las más extendidas sean la Northwave Celsius (y su variante Artic, para un frío todavía mayor). Reconozco que es la opción más cara, pero por descontado te aseguro que es la mejor opción para llevar los pies calientes sobre la bici.

Cubrezapatillas

Los hay de todos los precios imaginables. Aunque no son tan buena opción como las zapatillas de invierno, sí que son mucho más versátiles. Nos permiten aprovechar nuestras zapatillas todo el año. Podemos salir con ellos a una ruta y quitárnoslos si no son necesarios más tarde.

Los hay de muchos tipos. Los más ligeros son una simple membrana elástica e impermeable, suficiente para evitarnos el frío viento y el agua entrando a nuestros pies. El siguiente modelo sería parecido: una membrana con un forro interior. Estos añaden la ventaja de abrigar ligeramente el pie, sin añadir mucho peso o volumen adicional. Los más indicados cuando la cosa se pone fea son los de neopreno, mucho más toscos pero con una protección muy buena contra los elementos. Descartados totalmente los de tela (más orientados a evitar las manchas en las zapatillas).

Para la bici de montaña es más adecuado los que se cierran por detrás, ya que puedes meterlos con más facilidad y no se quedan atascados con los tacos o los cierres de las zapatillas.

El principal inconveniente de los cubrezapatillas (o cubrebotas) es que su duración puede verse comprometida si «pateamos» mucho en nuestras rutas mtb. Mi modelo de cubrezapatillas es el Shimano S3000X

Escarpines interiores

Su función es similar a la de los cubrezapatillas, con la salvedad de que estos van sobre los calcetines y por dentro de la bota. No evitarán que se manche y moje la zapatilla, pero serán de gran ayuda para impedir la entrada de aire en el pie. Aquí es importante que no sean de neopreno si no queremos llegar con los pies hechos una sopa al final de la ruta.

Yo tengo unos que compré en Decathlon, que cumplen sobradamente y mantienen los pies calientes sobre la bici si el frío no es mucho.

Calcetines de invierno

Muy buena opción si podemos usarla junto a alguna de las anteriores. Los calcetines de invierno están confeccionados con materiales mucho más adecuados al invierno. Los hay térmicos, aislantes, transpirables… Dependiendo del tipo de calzado o de si llevas cubrezapatillas, tendrás que ponerte unos u otros. Si sólo vas a usar el calcetín, procura que sea lo más térmico y grueso posible. Mi recomendación es que os inclinéis por fibras naturales, como la lana o la alpaca.

Yo tengo varios calcetines de invierno de muchas marcas, pero los que más me gustan son unos de Endura que me regaló mi hermana el año pasado en navidad. Estupendos.

Dos calcetines

Ojo a las opciones clásicas, que nunca pasan de moda. Una opción muy barata. Importante que los primeros (los que van en contacto con la piel) sean lo más transpirables posible. Las zapatillas tienen que permitirlo.

Calcetín viejo sobre la zapatilla

Una opción no muy elegante, pero sí efectiva como la que más, es usar unos calcetines viejos sobre la zapatilla. Si además podemos añadir un cubrezapatillas encima, el frío lo tendrá realmente complicado ese día. Lo que sea para mantener los pies calientes sobre la bici.

No apretar en exceso la zapatilla

Un error típico es llevar muy apretada la zapatilla en invierno. Esto no favorece la circulación de la sangre y ayuda a que la sensación de frío aumente, ya que el riego sanguíneo no llegará bien a todo el pie. Esto también puede ser causa de calambres, hormigueo, quemazón, picazón o pesadez. Es recomendable que la zapatilla quede un poco holgada, para de esa forma crear una pequeña cámara de aire caliente que nos ayude a regular la temperatura y humedad interiores.

Consejo de regalo: silicona en las calas

Este consejo va de regalo, por lo que en realidad son ocho los consejos que te doy 😀

Es posible limitar la cantidad de aire y agua que puede entrar en la zapatilla si tapamos los agujeros del portacalas con silicona. Una vez colocadas las calas en la posición correcta, claro está.